Buscar

MUNDIARIO

El silencio también comunica

Es parte fundamental del lenguaje corporal, al que cada vez damos menos importancia

El silencio también comunica
Lenguaje corporal. / RR SS.
Lenguaje corporal. / RR SS.

Firma

Alfonso García

Alfonso García

El autor, ALFONSO GARCÍA, es columnista en MUNDIARIO y también escribe en El Correo Gallego. Es notario jubilado desde 2012 y autor de diez monografías sobre temas diversos. En 2017 publicó "Entre el odio y la venganza. El Comité Internacional de Cruz Roja en la guerra civil española” y en 2019 “Algunos abuelos de la democracia”. @mundiario

La comunicación directa entre personas, entendida en el sentido de transmisión de ideas, sentimientos o información, tiene dos vías fundamentales: el lenguaje verbal y el corporal.

El lenguaje corporal es parte fundamental de la comunicación: rostro, gestos,  labios, ojos, manos, tono de voz, ritmo de las palabras, respiración, pausas y hasta el  silencio, expresan  más que  las propias palabras. En resumen cuando hablamos, todo nuestro cuerpo habla.

A través del lenguaje corporal transmitimos  un determinado nivel de emociones, credibilidad, entusiasmo, seguridad y convencimiento sobre  las ideas que pretendemos expresar e inspiraremos confianza a quienes nos escuchan. Evidentemente, el interlocutor podrá percibir también los aspectos negativos: inseguridad, abulia, cansancio, falta de convencimiento, miedo, desprecio,...

Sin dar más valor a una manifestación del lenguaje corporal, resaltaré el silencio, capaz de captar la atención del interlocutor acerca de lo que acaba de escuchar, o esperar con interés lo que dirá a continuación. El silencio es un tiempo muerto que concedemos a nuestro interlocutor, una oportunidad para reflexionar  y madurar la última idea transmitida y provocar su interés; a través del silencio también se escucha. La pausa y el silencio son tan expresivos como las estudiadas salidas por el foro de los actores teatrales. Hay profesionales de la entrevista que manejan los silencios de forma magistral para incitar a su interlocutor a rellenar esos espacios, recuerdo especialmente al periodista Jesús Quintero.

El contenido intelectual de lo que transmitimos se hace creíble a través del lenguaje corporal para evitar incurrir en lo que la zorra atribuyó al busto, después de olerlo:

Tu cabeza es hermosa

pero sin seso.

Como éste hay muchos que, 

aunque parecen hombres,

sólo son bustos

         

Por otra parte, el lenguaje corporal nos  permite hasta superar  las fronteras de los idiomas.

Los niños, perspicaces e intuitivos, son un modelo de captación y uso del  lenguaje corporal, a través del que distinguen entre verdad y mentira, fantasía y realidad, cariño y cortesía, autenticidad y apariencia,  alegría y tristeza, sufrimiento, temor, duda, curiosidad,... A su vez, son unos magníficos actores –en el mejor sentido- a través de su variado y expresivo lenguaje corporal. Deberíamos tomar ejemplo de ellos para evitar ser calificados de bustos parlantes sin seso ni alma o de insulsos y fríos emoticones, tan de moda hoy. @mundiario