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En shock tras un ataque sexual: por qué las mujeres no hacen nada durante una violación

A nivel psicológico se conoce como disociación o sideración. Pero cuando las víctimas cuentan sus experiencias, se refieren a una especie de parálisis que les impide procesar lo que está pasando y se dejan manipular por el miedo que sienten por su atacante.

En shock tras un ataque sexual: por qué las mujeres no hacen nada durante una violación
Violación. / RR SS.
Violación. / RR SS.

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Natalia Souto

Natalia Souto

La autora, NATALIA SOUTO, es analista de la actualidad. @mundiario

Luego de la controvertida sentencia de La Manada, que solo tendrán nueve años de prisión, se ha puesto en tela de juicio muchos detalles que incidieron en el caso. Entre ellos, vale la pena resaltar unos de los argumentos de la defensa, que aseguraba que no pudo haber sido una violación puesto que la víctima nunca gritó por ayuda, aunque sea cierto, esto se debe a que obviamente era una joven asustada que estaba siendo amenaza por cinco hombres mayores que ella. Este miedo la hizo entrar en una especie de shock que la dejó paralizada mientras que ocurrían las violaciones múltiples.

A nivel psicológico se le conoce como disociación o sideración, y es lo que las víctimas describen como ese parálisis que sienten cuando el miedo se apodera de ellas y evita que puedan hacer cualquier cosa. Las jóvenes se desconectan por completo y solo tienen un objetivo, sobrevivir hasta que el ataque termine.

También se le puede conocer como inmovilidad tónica y puede compararse con el mismo trauma que sufren las personas cuando se enfrentan a robos violentos o de catástrofes naturales. Es un atentado contra el sentimiento de seguridad de la persona, lo que activa una alarma física y psicológica que impide que las víctimas se muevan.

La explicación científica detalla que la amígdala, asociada a los circuitos de nuestro cerebro, detecta el ataque que se avecina, así envía señales al tronco encefálico para inhibir el movimiento. Nuestro cuerpo entra en un estado de alarma que hace que nos suden las manos, se agudice el oído y las pupilas se dilaten. Finalmente, nuestro cuerpo entra en un estado de congelación luego de que se trasladen sustancias químicas de estrés hasta nuestra corteza central, bloqueando por completo el pensamiento racional.

Ante esto, empiezan los síntomas del congelamiento: rigidez, aturdimiento, pasividad, silencio… Lo anterior, solo se aplica a nivel físico, porque aunque nuestra parte racional esté momentáneamente congelada, el resto del cerebro sigue funcionando y procesando el ataque. He aquí la razón de por qué, luego de un ataque, la víctima empieza a procesar todo lo ocurrido reaccionando por fin ante la violación. Esto también lleva a que la persona sufra de estrés postraumático reviviendo el episodio una y otra vez meses después de que haya ocurrido. @mundiario