El sexto verano más cálido del siglo refuerza la tendencia del cambio climático

Altas temperaturas en España. / RR SS.
“Estamos observando un fuerte incremento de los veranos cálidos. De hecho, de los 10 más cálidos de la serie, nueve pertenecen al siglo XXI”, informó Rubén del Campo, portavoz de la Aemet.

España ha llegado a acostumbrarse tanto a veranos extremos que cuando uno parece menos infernal, se percibe como un alivio. Sin embargo, los datos no engañan. El verano de 2024, aunque no tan prolongado en sus episodios de calor extremo como los anteriores, fue el sexto más cálido desde 1961 y forma parte de una clara tendencia de aumento de temperaturas. Según informó Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), nueve de los diez veranos más cálidos pertenecen al siglo XXI, reflejando el impacto del cambio climático.

El verano de este año tuvo una temperatura media en la España peninsular de 23,1°C, un grado por encima de lo normal. "Desde 2015, España ha superado la cota de los 23°C en cinco ocasiones, lo que evidencia lo que está sucediendo", señaló Del Campo. Aunque junio fue fresco, algo inusual tras dos años de meses cálidos consecutivos, julio fue muy cálido y agosto extremadamente caluroso, con el bimestre julio-agosto registrando el segundo mayor nivel de temperatura, solo superado por el verano de 2022.

A pesar de que la percepción general no ha sido tan negativa, la situación es preocupante. Del Campo destacó que "nos estamos acostumbrando a lo que está pasando esta última década". Además, la segunda ola de calor, que se extendió entre el 23 de julio y el 12 de agosto, afectó a 31 provincias y fue la segunda más larga registrada en España, solo superada por la de 2015.

El segundo más cálido de la serie

El análisis anual también es alarmante. El año 2024 se perfila como el segundo más cálido de la serie histórica, tras el 2022. Los cinco años más cálidos se han registrado desde 2017, con un aumento significativo en el número de días récord de calor: 25 hasta el 15 de septiembre. En cambio, no se ha registrado ni un solo récord de días fríos, lo que refuerza la anomalía climática que vive el país.

En cuanto a las precipitaciones, el verano fue variado. Aunque se registraron 82,2 litros por metro cuadrado, un 117% más de lo habitual, las lluvias estuvieron desigualmente distribuidas. Mientras que algunas zonas del Levante y el centro del país experimentaron intensas lluvias, en Galicia, Andalucía y Canarias, fue mucho más seco de lo normal.

De cara al otoño, la AEMET predice que será cálido en todo el país, con mayores probabilidades de temperaturas superiores a la media en Baleares, el sur y el este peninsular. En cuanto a las lluvias, se espera que el trimestre sea más seco de lo habitual en el oeste peninsular y Canarias. Aunque este tipo de predicciones estacionales conllevan incertidumbre, la tendencia al calentamiento global es clara y sostenida, concluyó Del Campo. @mundiario