¿Será el nuevo Papa un heterodoxo, rompedor con la opulencia y el hieratismo?

Entre los retos del argentino Francisco, la depuración interna, cosa nada fácil, salvo "milagros", y la recuperación de la empatía con una gran masa de fieles, actualmente críticos y desencantados
¿Será el nuevo Papa un heterodoxo, rompedor con la opulencia y el hieratismo?

El Papa Francisco, sucesor de Benedicto XVI

Si no fueran esas sombras que se le atribuyen acerca de su actitud en tiempos de la dictadura argentina, y que debería de aclarar, con la evidencia -solo faltaba-de que no engañaría a nadie, el Papa Francisco responde a un perfil bastante atípico, que lleva camino de convertirlo en un revulsivo o reclamo, dicho esto en el sentido más edificante de la palabra. Por una parte, parece un Papa diferente en tanto que, por sus primeros gestos y formas, rompe el hieratismo y la distancia, le gusta saltarse el guión para hacer alguna broma y practica y cree en la proximidad. Lo pudimos corroborar días pasados en una comparecencia de prensa ante nada menos que seis mil periodistas de todo el mundo. Es un Papa sensible ante los agnósticos, ateos o de otras religiones, no hay más que ver el respeto con que trató a los potenciales "disidentes" en ese mismo acto, absteniéndose de la bendición al uso, aunque luego dijo que todos eran hijos de Dios. Pero estas mismas contradicciones le confieren "vis" humana, lejos de lo dogmático.

Vocación tardía

Justifica todavía más lo de Papa diferente, el hecho de que es una vocación tardía y eso le permitió salir con chicas, declarar su amor, cuando menos y que se sepa en tiempos de adolescente, contar alguna mentira como decirle a los padres que estudiaría Medicina cuando realmente se iba al Seminario y seguramente que muchas anécdotas más que irán saliendo. Según cuentan las crónicas, le gusta el tango, es un aficionado incondicional del equipo de fútbol San Lorenzo de Almagro, en suma, podría incluso cambiarse lo de Papa diferente por lo de ciudadano normal, que ha vivido otras experiencias no solo en el terreno del ejercicio pastoral sino en materia de emociones y sentimientos, bagaje que le permite o debería permitirle ver el mundo y la sociedad moderna con una mentalidad más avanzada de lo que en realidad representa la curia romana.

Los pobres

Si a todo lo anterior se suma su militancia en la pobreza, con dedicación prioritaria a los más desfavorecidos, es posible que el Papa Francisco pueda romper moldes y ortodoxias y dar pasos de cara a la depuración interna, cosa nada fácil salvo "milagros" y la recuperación de la empatía con una gran masa de fieles, actualmente críticos y desencantados. En sus primeras declaraciones dijo que ya le gustaría una "Iglesia pobre para los pobres". En las redes sociales me permití "contestarle": pues lo tienes a tu alcance, Santo Padre, o cambias a la Iglesia o la Iglesia acabará cambiándote a ti. Tiempo al tiempo. Por el momento a poco más ha lugar que a las especulaciones.

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