¿Qué sentido tiene reunir objetos o, dicho de otra forma, coleccionar?

Coleccionar. makia.la
Coleccionar. / makia.la

Abrir de par en par la ventana de la curiosidad y la ilusión, con la coartada de un tema sugerente y atractivo para quien lo practica.

¿Qué sentido tiene reunir objetos o, dicho de otra forma, coleccionar?

Admiro a los columnistas que cada día escriben sobre un tema de interés –más aún si lo hacen de forma amena, concisa y brillante-, pues me parece muy difícil tener algo interesante que decir, aunque, como en mi caso, sea con frecuencia semanal.

La “política” nos está abrumando, por ello,  les  libero y me libero de ella y me distancio con otros temas.

Hoy les amenazo con el coleccionismo. Sí, el coleccionismo de cosas sencillas, al alcance de cualquier persona, que ofrece tantos contenidos como la imaginación del ser humano pueda concebir. No haré enumeración, porque cada uno, en función de sus gustos, formación, aficiones e intereses,  hará su elección.

El coleccionismo no consiste en acumular “cosas”, útiles o inútiles, con el exclusivo propósito de contemplarlas en exclusiva y experimentar un absurdo placer solitario. El coleccionista disfruta al compartir con los demás aquello que va reuniendo; su espíritu nada tiene que ver con el del  avaro que observa y contabiliza cada día lo que atesora, guardándose de que alguien, no solo no lo contemple, sino conozca la existencia de su “tesoro”.

Coleccionar mantiene siempre abierta la ventana de   la curiosidad y   viva la ilusión de descubrir  una nueva pieza que añadir, ya sea cuando pasea por su propia ciudad, durante unas vacaciones, a través de las redes sociales, mediante correspondencia con miembros del mismo club de intereses, lectura de revistas y catálogos especializados, mercadillos, subastas y exposiciones.

El coleccionismo suele llevar vinculado un trabajo de investigación –más o menos sesudo, según los casos- sobre cada pieza que se adquiere, indagando sobre su  origen, contenido, características, historia  y circunstancias en que la adquirió, por ejemplo, para documentar cada pieza con una sencilla ficha.

Un buen coleccionista debe decidir anticipada y claramente su objetivo. Acumular, bajo el único principio de “me gusta”, puede no ser un objetivo práctico. Coleccionar implica pretender alcanzar un todo, coherente, con sus diferentes piezas relacionadas entre sí y debidamente clasificadas.

Otra nota del coleccionismo sería el orden, que implica, a su vez, saber lo que se posee y cómo localizarlo. Nada hay más absurdo que una biblioteca sin catalogar, por muy rica que fuere, o un conjunto desordenado de "cosas".

Termino. El coleccionismo iniciado a lo largo de la vida activa puede ser una herramienta más, gratificante y complementaria, durante la jubilación, para mantener abierta la ventana de la curiosidad y la ilusión y ocupar el tiempo de forma gratificante.

Me permito dejarles una palabra para pensar: mi próximo comentario será sobre la “escripofilia”. No se asusten, y si tienen algún prejuicio miren en el diccionario, perdón, en internet, porque la palabreja aún no ha sido admitida, tal vez porque somos pocos los aficionados  a esta modalidad de coleccionismo. @mundiario

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