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La segunda ola del coronavirus golpea las residencias de mayores en Cataluña

La Generalitat ha reforzado las medidas de protección para blindar a uno de los colectivos más vulnerables y ha intervenido cuatro centros con brotes descontrolados y que habían incumplido la normativa de protección.
 
La segunda ola del coronavirus golpea las residencias de mayores en Cataluña
Entrada de una residencia en Cataluña. / Pixabay
Entrada de una residencia en Cataluña. / Pixabay

Maira Perozo

Periodista.

Cataluña mira con temor sus residencias de mayores, las mismas que sufrieron el rigor de la llegada del coronavirus en marzo. Y es que el auge de contagios en la comunidad en las últimas semanas ha sido más intenso y la Covid-19 ha vuelto a penetrar con fuerza en las residencias de ancianos.

A día de hoy se reportan casi medio centenar de nuevos infectados en apenas 15 días, una incidencia en la última semana (405 casos por 100.000) que casi dobla a la de Cataluña y más de 40 fallecidos cada siete días. Al respecto, la Generalitat ha reforzado las medidas de protección para blindar a uno de los colectivos más vulnerables en esta pandemia y ya ha intervenido cuatro centros con brotes descontrolados y que habían incumplido la normativa de protección.


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“Hemos detectado que en las últimas dos semanas, se han disparado casos a las residencias. Estamos registrando más casos de manera paralela a la escalada que hay en el ámbito comunitario”, ha reconocido el secretario general del Departamento de Salud, Marc Ramentol.

En las residencias la velocidad de expansión del virus, que mide a cuántas personas contagia, de media, un caso positivo, lleva dos semanas entre 1,30 y 1,40, muy por encima de lo que recomienda la comunidad científica para mantener a raya la transmisión (menos de 1).

Asimismo, el porcentaje de PCR positivas, que debería estar por debajo del 5%, según las autoridades sanitarias, fluctúa entre el 6% y el 8% y los ingresos hospitalarios se cuentan por decenas cada semana: hay, actualmente, 87 residentes hospitalizados.

El Govern ha lanzado un paquete de medidas para intensificar el blindaje sobre los centros y empezará un cribado masivo de profesionales a través de automuestras, es decir, los propios trabajadores se harán a sí mismos un frotis nasal. También se reforzará la sectorización de los centros, con espacios covid y no covid, se suspenderán las salidas de los residentes más frágiles y se desplegarán por el territorio equipos de intervención rápida para actuar en cuanto se detecte un brote.

No obstante, la mayoría de las residencias en Cataluña aún están bajo control: hay 919 en situación verde, es decir, sin ningún caso activo; y otras 58 en naranja, con casos aislados o brotes bien controlados y sectorizados. Sin embargo, más de medio centenar ya está en situación roja, es decir, con episodios infecciosos muy fuertes o transmisión elevada dentro del centro.

“Estamos preocupados y asustados, pero no es como la primera vez. Hay muchos más pacientes asintomáticos y la gente no se muere”, señala Vicente Botella, presidente de la patronal Upimir. Al mismo tiempo reconoce que hay muchas más camas vacías que en la primera ola: una parte de las plazas disponibles se guardan sin ocupar por si hay algún brote en el centro y hay que aislar ancianos y, además, desde el inicio de la pandemia, apenas se han vuelto a llenar las camas que quedaron vacías tras la muerte de los 6.664 residentes que, según la Generalitat, perecieron por la Covid-19 o síntomas compatibles con ella. @mundiario