El secreto pontificio y la decisión sin precedentes del papa Francisco

Papa Francisco. / RR SS.
Papa Francisco. / RR SS.
El Sumo pontífice ha decidido que en caso de abusos sexuales a menores, esta 'ley' que ha regido a la Iglesia por siglos no tendrá valor alguno y así poder identificar a los depredadores sexuales dentro de los muros de la Iglesia católica.
El secreto pontificio y la decisión sin precedentes del papa Francisco

Desde ahora los sacerdotes de la Iglesia católica no podrán escudarse detrás del secreto pontificio para evitar hablar -o proteger- a los curas que hayan incurrido en el abuso sexual contra menores. La decisión sin precedentes ha sido tomada por el papa Francisco y solo procede en casos de abusos o violencia sexual.

La medida busca permitir que la Iglesia comparta "denuncias, testimonios y documentos procesales relativos a los casos de abuso" con las autoridades de cada país. Francisco ha sido el primer papa que ha abordado los casos de abusos de menores dentro de la Iglesia católica. Sus antecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, lograron evitarlos. El primero porque en su época no se trataban estos casos, mientras que en el caso del segundo, este evitó enfrentarse a las denuncias dimitiendo y pasando el mando a un papa más joven.

La decisión de Francisco ha sido celebrada por las numerosas víctimas de curas alrededor del mundo. Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, aseguró que el papa había tomado la decisión el pasado 4 de diciembre, pero solo se hizo conocida ahora coincidiendo con el cumpleaños número 83 de Francisco. 

El secreto pontificio se levanta en "los casos de violencia y de actos sexuales cometidos bajo amenaza o abuso de autoridad, casos de abuso de menores y de personas vulnerables, casos de pornografía infantil, casos de no denuncia y encubrimiento de los abusadores por parte de los obispos y superiores generales de los institutos religiosos", según ha anunciado la Iglesia.

Asimismo, el pontífice endureció las normas en caso de pederastia donde se compruebe "la adquisición, posesión o divulgación, con un fin libidinoso, de imágenes pornográficas de menores de 18 años por parte de un clérigo".

Sin duda, las nuevas medidas buscan rebajar la tensión entre la Iglesia y los creyentes, cuya relación se ha visto afectada por la gran cantidad de denuncias de abusos a menores que han trascendido en los últimos años. Queda por ver si acaso los curas se adaptan a las medidas del papa.

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