El secreto de la buena comunicación no verbal: primera parte

Zapatero y Rajoy.
Zapatero y Rajoy.

El carisma ha sido uno de los elementos más tratados por los consultores políticos. Las fórmulas impersonales pocas veces resultan pues no suelen ajustarse a la personalidad de cada uno.

El secreto de la buena comunicación no verbal: primera parte

El carisma ha sido uno de los elementos más tratados por los consultores políticos. Las fórmulas impersonales pocas veces resultan pues no suelen ajustarse a la personalidad de cada uno.

 

Al revisar algunas estrategias de personalidad en las campaña electorales, nos damos cuenta que se recurre muchas veces al error de creer que ser carismático es parecerse a algún político conocido: la jovialidad de Kennedy,  la sapiencia de Castro y, en algún momento, la espontaneidad de Obama casi siempre son los patrones a los que se recurre  pensando que esos son los símbolos de la idoneidad carismática. Pero la historia muchas veces nos dice lo contrario:  un septuagenario  como Ronald Reagan pudo convencer y enamorar a un pueblo americano. Un Roosevelt con su discapacidad (polio) fue el motivador y optimista preferido por los norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial, entendiendo que ningún artista y cantante de esa época logro lo que él consiguió.  Entonces estemos claros, el carisma no es un tema de ‘patrones’, sino un tema de originalidad personal.

Ahí van dos características que pueden servir para fortalecer tu personalidad:
 
1) Desarrolla tu sentido del humor
 
> Puedes empezar riéndote de ti mismo, las bromas acerca de ti son las más adecuadas. Estas crean un ambiente de confianza. Las más recomendables son las que haces recordando tus vivencias de niño. Haz una lista de ellas y guárdalas para los momentos adecuados. Mi recomendación es que siempre tengas 10 experiencias a tu alcance, es decir ,en el baúl de la mente, y las iras  cambiando cada  cierto tiempo 
> No te burles de la gente, y más aun si eres popular. Eso es percibido rápidamente como petulancia, arrogancia y crea el efecto contrario. Si no dominas el arte de las bromas y del humor no empieces tomando a terceros para tus bromas. 
> Ubícate en las edades de los interlocutores, y en los tiempos. No es lo mismo una broma a los jóvenes, que a los adultos o a los de la tercera edad. No es lo mismo el humor de los universitarios que el de los sindicalistas de una de empresa. 
> No te esfuerces por ser gracioso, eso se nota. Deja que la gente empiece a hablar y ubica algunos de los 10 ejemplos que tienes en el baúl de tu mente para que fluya con normalidad. Una sonrisa por delante y algún comentario pícaro puede abrir el camino.
 
2) Cuida y cultiva el lenguaje corporal
 
¿Alguna vez en tu vida has hecho un inventario de tus movimientos corporales? Y más aun, ¿alguna vez en tu vida has creado un plan personal para mejorarlo? 
Normalmente sueles creer que si así naciste (con esos movimientos corporales), así debes morir.  
Pensar así es un error. La historia esta plagada de ejemplos de vida de líderes que cambiaron el idioma corporal que tenian de jovenes: Mandela o Mujica, eran totalmente distintos a lo que nosotros estamos acostumbrados a ver.  No limites tu potencial y date un baño de verdad (si realmente quieres mejorar), que ese baño de verdad sea frente al espejo, y si tienes una cámara trata de grabarte en alguna conversación, con alguien de tu familia, y luego elabora un plan de cambios. 
Puede ser el tono de voz que usas, la forma en la que conversas, la forma en la que te diriges a la gente, la manera que manejas tu mirada... sólo así lo sabrás. Recuerda que es muy valioso que lo hagas, para que empiece el cambio.
A lo largo de mi carrera he conocido de personas que han cambiado realmente sus malas formas corporales y desde ese cambio les ha llegado mucho éxito en sus vidas publicas y privadas. Después de ver tus fallas cambialas. Nadie debe saber que lo haces, lo mas importante es que debe ser sincero y real porque si lo haces artificialmente todos lo notaran. Esto es como cualquier cosa en la vida....asunto de práctica.

El secreto de la buena comunicación no verbal: primera parte
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