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Samhain, Samaín: tradiciones celtas y el comienzo de la estación oscura

En cierto sentido, tal como recoge la viñeta humorística, resulta hasta paradójico importar las costumbres norteamericanas cuando en Galicia persisten elementos de la cultura celta genuina.

Samhain, Samaín: tradiciones celtas y el comienzo de la estación oscura
Humor sobre Halloween. / santygutierrez.com
Humor sobre Halloween. / santygutierrez.com

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Victoria Permuy

Victoria Permuy

Doctora en Psicología por la UDC y master en Ciencias del Comportamiento por la Universidad de Leiden. Ha trabajado como docente investigador en la UDC y como psicóloga, impartiendo cursos y desarrollando programas en APACAM. Escribe en MUNDIARIO.

En cierto sentido, tal como recoge la viñeta humorística, resulta hasta paradójico importar las costumbres norteamericanas cuando en Galicia persisten elementos de la cultura celta genuina. ¿Faltan ideas de marketing?

 

 

La parte de Irlanda de este artículo forma parte de un trabajo conjunto con María Dolores Hinojosa, gran conocedora de dicha cultura @haizearenzizua

 

Pese a que la globalización de la cultura nos presenta la festividad de Halloween como típicamente norteamericana, o su alternativa cristianizada como festividad de Todos los Santos, lo cierto es que el origen y la esencia de esta celebración es celta y pagano.

¿Por qué olvidar tradiciones e importarlas recicladas cuando ya las teníamos antes? Así, conviene recordar al lector las raíces irlandesas del Samhain y la continuidad de las mismas en O Samaín en Galicia.

SAMHAIN: IRLANDA

La palabra Samhain es de origen gaélico y significa literalmente “fin del verano” y en Irlanda actualmente se utiliza para designar al mes de Noviembre. 

Esta festividad era la más importante de los cuatro festivales celtas, estando en justa oposición a Beltaine, festividad de la fertilidad, que se celebraba en lo que actualmente es el primero de Mayo. La celebración de Samhain se llevaba a cabo durante la luna llena media entre las que se daban entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno (este año el seis de Noviembre exactamente). 

Así, Samhain representaba la división entre la mitad luminosa del año (verano) y la mitad oscura (invierno). Marcaba el final del año celta y el comienzo de un nuevo año.

La idea de que Samhain era la unión entre las dos mitades del año conllevaba la condición de ser una noche única, suspendida en el tiempo. 

De este modo se decía que, en la noche de Samhain, la separación entre este Mundo y el Otro era casi imperceptible, lo que permitía tanto a los espíritus como a otros seres mitológicos la posibilidad de pasar de uno a otro.

Por tanto Samhain era un momento crucial del año, cargado de significado simbólico. 

La evidente disminución de la fuerza del sol en esta época era fuente de toda clase de inquietudes, con lo que el encendido de hogueras era una forma de propiciar la intensidad solar en las fechas más oscuras. Los ancestros familiares eran honrados y se les invitaba a visitar el hogar de nuevo, mientras se hacían rituales de protección para alejar a los malos espíritus.

Las personas, sobre todo si viajaban o se encontraban fuera de casa esta noche, usaban disfraces y máscaras para confundirse con los espíritus malvados y así poder pasar desapercibidos para evitar los posibles daños. 

Las hogueras y los alimentos presenciaban buena parte de los festivales y estos últimos se compartían, sobre todo con los menos favorecidos. Los huesos de ganado sacrificado se arrojaban a un fuego comunal y los fuegos domésticos se apagaban y volvían a encenderse con nueva llama, propiciando así el renacimiento simbólico del sol. Se recogían nabos y se vaciaban, introduciendo pequeñas llamas en su interior, lo que con el tiempo derivó en verdadera simbología de Samhain.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE SAMHAIN

La evolución histórica de la tradición hizo que los irlandeses que emigraron a Estados Unidos durante el siglo XIX llevaran sus costumbres al Nuevo Mundo y entre ellas por supuesto, también Samhain. 

El cristianismo incorporó la honra a los difuntos en el calendario cristiano con la Festividad de Todos Los Santos ("All Hallows" en inglés, de donde derivaría la palabra Halloween) seguido de la fiesta de Fieles Difuntos, celebrada el día 2 de Noviembre. 

Es curioso resaltar que la tradición de las calabazas (que no llegaron a Europa hasta el siglo XVI) comienza precisamente en Estados Unidos a partir de la costumbre de los nabos y remolachas convertidos en farolillos en las tradiciones irlandesas. Así, estos farolillos, conocidos en la tradición irlandesa como “Jack O’Lantern”, derivan de una leyenda en la que un tal Jack, que había sido partícipe de todo tipo de pillerías con el demonio, cuando murió no tenía dónde ir y al no tener luz alguna, el Diablo le arrojó una brasa que nunca dejaba de arder. Jack vació uno de sus nabos, que eran su comida favorita, poniendo la brasa en su interior y comenzó a vagar eternamente y sin rumbo. Entonces pasó a ser conocido por la tradición irlandesa como Jack of the Lantern (“Jack el de la linterna”), o Jack-o’-Lantern y la cara tenebrosa de Jack empezó a colocarse en las ventanas en esta noche mágica para ahuyentar al diablo y a todo espíritu maligno de sus hogares.

Fue así como la antiquísima tradición de los farolillos ha sobrevivido con sus variantes, al igual que el uso de trajes y máscaras para protegerse de los espíritus malvados durante la noche de Samhain o ya Halloween en el mundo moderno.

O SAMAÍN: GALICIA

Samaín es la adaptación al gallego de la palabra Samhain, de etimología gaélica que significa "fin del verano".

Con esta celebración pagana los celtas daban paso al nuevo año y a la estación oscura.

Como ya se ha mencionado con anterioridad, el cristianismo transformó este rito pagano en la festividad de Todos los Santos "All hallow's evening" que los irlandeses llevaron a los Estados Unidos, donde la adaptaron y, en cierta medida, terminaron apropiándose de ella, exportándola al mundo global como festividad de  "Halloween".

Sin embargo, en Galicia, en las zonas rurales, ha persistido Samaín. 

Samaín fue en cierta medida redescubierto por un maestro de la localidad de Cedeira, Rafael López Loureiro, quien estudió exhaustivamente el paralelismo existente entre la celebración del Samhain y los rituales que se llevaban a cabo en distintas zonas de Galicia, así como en áreas limítrofes de otras regiones de amplia influencia gallega como Zamora y León. 

El autor recoge el resultado de sus estudios en una obra que lleva por título "Caliveras de Melón". 

En la tradición celta, los nabos y, posteriormente, la calabaza se relacionaba con el culto a la muerte.

 En la cultura gallega encontramos este elemento bajo diferentes formas. Dependiendo de la zona de Galicia, encontramos calacús, melones, bonecas... E incluso calabazas, por ejemplo en Quiroga, en la provincia de Lugo, éstas se tallan y se secan y se usan para Samaín y se guardan hasta O Antroido.

Asímismo, podemos destacar otras  celebraciones emblemáticas en localidades de Galicia donde existe un especial interés por preservar la tradición del Samaín.

La noche del 31 de octubre tiene lugar la denominada "Noite Meiga" en la localidad orensana de Ribadavia, donde se entremezclan los elementos típicos del Samhain con otros importados de la adaptación americana de Halloween.

Otra de las localidades donde el Samaín como tal cuenta con gran arraigo es en Cedeira, en la provincia de A Coruña.

En cierto sentido, tal como recoge la viñeta humorística (www.santygutierrez.com), resulta hasta paradójico importar las costumbres norteamericanas cuando en Galicia persisten elementos de la cultura celta genuina. Pero claro, probablemente, no tengamos ni idea de marketing.