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Rusia vacunará a sus médicos contra la Covid-19 e ignora las advertencias de la OMS

La conducta anti-científica de Rusia demuestra que ha convertido la pandemia en un campo geopolítico para iniciar una carrera biotecnológica contra EE UU. El coronavirus es el nuevo campo de la 'Guerra Fría' posmoderna.
Rusia vacunará a sus médicos contra la Covid-19 e ignora las advertencias de la OMS
Una jeringa con la vacuna Sputnik V contra la Covid-19 y, de fondo, la bandera nacional de Rusia / RR SS.
Una jeringa con la vacuna Sputnik V contra la Covid-19 y, de fondo, la bandera nacional de Rusia / RR SS.

La terquedad de la política se impone sobre la certeza y la racionalidad de la ciencia en uno de los períodos más oscuros de la historia de la humanidad. La agenda expansionista de la potencia comunista que prevé dominar el mundo como la nueva potencia global en conjunto con China, y también se posiciona en una escalada de tensiones diplomáticas con la OMS al igual que su rival Estados Unidos. 

Y es que Rusia dijo este miércoles 12 de agosto que la primera tanda de su vacuna contra la Covid-19 estará lista “dentro de dos semanas para inmunizar a médicos”, al tiempo que rechazó y tildó como “infundadas” las advertencias sobre la seguridad de esa vacuna, llamada Sputnik V, que expertos en salud hacen por la rápida aprobación del fármaco, especialmente desde la OMS, donde ven con escepticismo que ese antiviral sea efectivo tras un proceso de aprobación y creación tan fugaz. 


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Esto implica que Moscú ha asumido una política exterior en la que su agenda se centra ahora en el dominio de los mercados y de las redes de países aliados para así expandir su influencia, liderazgo y estatus como financista, vendedor y agente humanitario global con el potencial elemento de solución sanitaria que planea mostrar al mundo con su vacuna. 

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo el martes que su país se había convertido en el primero en “otorgar la aprobación regulatoria a una vacuna para el Covid-19”, después de menos de dos meses de pruebas en humanos.

Sin embargo, Rusia se ha saltado la etapa más importante de todo proceso de elaboración de vacunas: la fase clínica 3 de pruebas en humanos. Es decir, la potencia euroasiática decidió aprobar y registrar la vacuna antes de probarla de forma masiva en humanos, pues solo había probado en 75 personas. Se deja entrever entonces que la lógica científica no forma parte de la agenda de Rusia en la gestión de esta pandemia. 

La vacuna Sputnik V (la rusa) aún no ha completado sus pruebas finales. Para que demuestre una capacidad confiable de generación de anticuerpos neutralizantes contra las proteínas del coronavirus, es necesaria su aplicación en al menos 20.000 voluntarios. Sin embargo, solo alrededor del 10% de los ensayos clínicos de esa vacuna tienen éxito y algunos científicos de varios países temen que Moscú esté “anteponiendo el prestigio nacional a la seguridad”.

¿Rusia contra los protocolos de la ciencia?

Esa conducta anti-científica de Rusia demuestra que ha convertido la pandemia en un campo geopolítico para iniciar una carrera biotecnológica contra EE UU así como cuando lanzó en 1958 el primer satélite humano al espacio, llamado Sputnik I (de ahí el nombre de la vacuna), durante el pulso entre la potencia norteamericana y la antigua Unión Soviética.

“Parece que nuestros colegas extranjeros están percibiendo las ventajas competitivas específicas de la droga rusa y están tratando de hacer comentarios que en nuestra opinión son completamente infundados”, dijo el miércoles el ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko.

Con esta declaración, Rusia podría estar provocando un impase diplomático con la comunidad científica internacional, especialmente con la OMS, lo que le restaría confiabilidad, credibilidad y crédito en la eventual implementación de un programa sanitario-humanitario mundial de vacunación para erradicar la pandemia en 2021.

El funcionario sostuvo que “la vacuna desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú se administraría a personas, incluidos médicos, de forma voluntaria, y estará lista pronto”.

La estrategia de Moscú

De esta forma, el régimen de Putin busca adelantarse al Gobierno de Donald Trump (EE UU) en su marcado pulso por la influencia que logrará el país que pueda ponerle freno a esta crisis biológica, un hito histórico que le dará un estatus económico y geopolítico muy prolongado y poderoso a EE UU, Rusia o China.

“Las primeras dosis de la vacuna contra la infección por coronavirus se recibirán dentro de las próximas dos semanas, principalmente para los médicos”, declaró.

A partir de esa gestión, Rusia podría comenzar a distribuir el antiviral en Asia, América Latina y Europa, lo que obligaría a EE UU a agilizar el proceso de pruebas finales de su vacuna, llamada ARN-1273, desarrollada por la compañía biotecnológica Moderna.

Alexander Gintsburg, director del Instituto Gamaleya, dijo que “los resultados de los ensayos clínicos se publicarán una vez que hayan sido evaluados por los propios expertos de Rusia”.

La OMS insta a Moscú a ser transparente, pero el régimen ruso ha sido tan hermético, que Putin se limitó a decir que su hija se puso la vacuna y solo le dio “un poco de fiebre”.

El científico Gintsburg detalló que Rusia planea poder producir 5 millones de dosis al mes para diciembre o enero, lo que le permitiría inmunizar inicialmente al 30% de su población, que se compone de 144 millones 500.000 habitantes. @mundiario