La rumba catalana se queda sin Peret, también muy popular en Galicia

Portada de un disco de Peret.
Portada de un disco de Peret.

La rumba catalana es un género que desarrolla la comunidad gitana en Barcelona desde los años 50, tomando ritmos que derivan de la rumba flamenca con influencias de música cubana y el rock.

La rumba catalana se queda sin Peret, también muy popular en Galicia

La rumba catalana es un género que desarrolla la comunidad gitana en Barcelona desde los años 50, tomando ritmos que derivan de la rumba flamenca con influencias de música cubana y el rock.

Peret, nombre por el que era conocido el cantante catalán Pere Pubill (Mataró, 1935), tal vez el máximo exponente de la rumba catalana, falleció en Barcelona. Un cáncer que le fue detectado hace pocas semanas puso este martes fin a su vida. El 3 de agosto también falleció Antonio Valentí Carbonell, de 75 años, conocido como ‘el palmero de las gafas’ por su etapa como acompañante de Peret.

La rumba catalana es un género musical que desarrolla la comunidad gitana catalana en la ciudad de Barcelona desde mediados de los años 50, tomando ritmos que derivan de la rumba flamenca con influencias de música cubana y rock & roll.

Nació en las comunidades de gitanos catalanes del barrio de Gracia, calle de la Cera del Raval y Hostafrancs. La comunidad gitana de estos barrios tiene un asentamiento histórico y es catalanoparlante en su integridad, como las que se asientan en Vich, Tárrega, Lérida y la Camarga francesa, usando la lengua catalana en sus relaciones, además del castellano y el caló, también en sus manifestaciones musicales.

El género se fundamenta en una fusión de cantes catalano-andaluces de aire liviano con las claves básicas de la música afrocubana. Sus señas antropométricas, ritmo de 4/4, patrones del son y la guaracha. Instrumentalmente acompaña voces y palmas con guitarra española, bongós, güiro, a los que más tarde se incorporan timbales, congas, pequeñas percusiones, piano, vientos, bajo eléctrico y teclados electrónicos.

Los tres artistas que dan relieve y marcan el género desde sus inicios en Barcelona son: Antonio González El Pescaílla, Peret -ahora fallecido-, y Josep Maria Valentí El Chacho, seguidos posteriormente con gran popularidad por el dúo Los Amaya y el trío de Rumba Tres. En los años 70, Gato Pérez redescubre la rumba catalana, abriendo una nueva época en el género y pasando a formar parte de su historia con sus creaciones musicales, en las que acerca el género a la salsa y el jazz.

Ya en los años 80 y en los años 90, los Gipsy Kings y Los Manolos vuelven a dar nuevos bríos a la rumba catalana, pero sin aportar cosas realmente novedosas, según observa también la Wikipedia. Es a finales de los 90 cuando la rumba catalana da otra vuelta de tuerca, acogiendo diversas influencias musicales. Grupos como Ai,ai,ai o Sabor de Gràcia mantienen el sabor más tradicional y aflamencado; sin embargo otras bandas (Estopa, Ojos de Brujo, o Dusminguet), comienzan a fusionar la rumba con todo tipo de estilos de influencia afroamericana como reggae, swing y ska, e incluyen ritmos latinos como la cumbia, dando lugar a lo que ahora se denomina rumba fusión. Esta metamorfosis se debe, en parte, a la huella que deja el eclecticismo del músico franco-español Manu Chao y su banda Mano Negra en la cultura musical barcelonesa y del resto de España.

En este sub-género, en muchos casos influenciado también por el Nuevo Flamenco (véase Veneno, Pata Negra, Mártires del Compás ), destacan grupos catalanes como Muchachito Bombo Infierno, La Troba Kung-fú, La Pegatina, Bongo Botrako, Txarango, La Familia Rústika o La Banda del Panda. También se pueden encontrar grupos madrileños de gran calidad que se mueven en la escena rumbera actual: ese es el caso de Canteca de Macao, Alpargata o Antonio el Turuta y Petra La lelina. Asimismo, otros artistas recientes han recogido influencias de la rumba, pero con una visión más pop. Oscar Casañas o El Chinchilla son algunos ejemplos.

La rumba catalana se queda sin Peret, también muy popular en Galicia
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