El rostro oculto de lo cotidiano

Aprendizaje. Pexels.
Aprendizaje. / Pexels.

En este artículo se aborda la importancia que tiene la cotidianeidad del hogar como proceso de aprendizaje, sobre todo en los niños con discapacidad dependiente.

El rostro oculto de lo cotidiano

En apariencia son seres sin rostro, son sillas, son sufrimiento que entran sigilosamente al salón de clases. ¿Quiénes son?  ¿Qué quieren? ¿Qué esperan? ¿Lo saben ellos mismos? ¿Las familias? ¿Los educadores?  Percibo la mirada de alguno de ellos que me trata de comunicar algo: Deseo de saber, de conocer, de no permanecer más ajeno a lo que le rodea, pero quien está en disposición de enseñarle, ¿la mamá? ¿El educador? Creo que todos tenemos esa responsabilidad, para que se sienta con toda la libertad y vida del mundo. Eso sí que podemos hacerlo.

Lo cotidiano es lo que está ahí, todos los días, lo que hacemos como rutina. Un niño desde que nace empieza con una vida que le enseña lo que es el mundo, entonces conoce que tiene padres, tiene una casa y descubre el mundo a través de los ojos y la voz de los mismos. Para el niño todo empieza a ser conocimiento, el ladrido de un perro, la voz de los padres, los olores del patio, de la calle, en fin, de todo lo que nos rodea.

Montessori (1985) señala que los niños se encuentran tan habituados a la casa que es el lugar en que más les place estar y por ello ese confort que les genera el hogar es necesario reproducirlo en la escuela para que ese entorno lo sea ajeno y aprenda con mucho más entusiasmo; al respecto, Vygotsky va más allá y señala la necesidad de considerar como aprendizaje esas primeras experiencias que se adquieren en el hogar.

Desde que el niño forma parte de este mundo, empieza con un lenguaje pre-silábico y los papás son los que lo ejercitan a través de enseñarle la manera correcta de pronunciar tal o cual cosa.

¿Cuáles son las diferencias entre el conocimiento cotidiano y el que llamamos comúnmente escolar?

Según Vygotsky (1975), el conocimiento cotidiano es el que se descubre a través de lo que hacemos diariamente en nuestros hogares, no es conocimiento que se presente con un objetivo determinado ni con una pretensión explícita de aprendizaje, sino aquel que se transmite de padres a hijos o familiares cercanos y que constituyen el primer acercamiento del niño al mundo en el que vive.

Por ejemplo, este autor menciona que la adquisición de conceptos es un proceso muy complejo en los niños, sin embargo, hay una etapa en los niños que es la pre-verbal en la que el niño empieza a señalar las cosas y los papás les mencionan el nombre, sin embargo, realmente el niño comprende el concepto cuando se da cuenta de la manera en que funciona. Es decir, cuando el niño aprende que una silla sirve para sentarse es cuando realmente aprende su concepto real. Esto es, el niño quiere conocer el mundo en el que vive y los padres de familia se convierten en el vehículo que les va a permitir el acceso a ese mundo a través de la manera en que se lo transmitan al niño.

Antecedentes del aprendizaje cotidiano

Realmente son pocos los autores que han abordado estudios sobre el aprendizaje cotidiano, pero según Aguirre (2009) el conocimiento cotidiano es informal, es un saber espontáneo y asociado a la realidad del momento; el niño aprende, pero no siente que lo está haciendo por obligación, sino su propia curiosidad lo impulsa a hacerlo. A diferencia del aprendizaje escolar, en el conocimiento cotidiano el niño se siente libre porque no está sujeto a un aula, no es sistemático, ni tampoco obligatorio, tiene propósitos muy claros y no está bajo la condición de un profesor.

Al respecto, Montessori señala: La mejor enseñanza que se le puede dar a un niño es aquella que es espontánea, que respeta su libertad y curiosidad innata, no hay aprendizaje sin interés, por tanto, es el propio niño el que va construyendo su propio proceso de aprendizaje.  Para esta autora el aprendizaje es un proceso en el que el niño se ve inmerso y debe seguir el mismo esquema estructural y de organización semejante al que tiene el niño en casa.

Para esta autora, el principio fundamental de aprendizaje radica en dejar que fluyan de manera libre los intereses y libertad de los niños en una condición de enseñanza que retome la cotidianeidad del hogar como uno de los principales aspectos a seguir. Para María Montessori lo cotidiano del hogar como aprendizaje es lo que hace que el niño aprenda realmente sin que se le force para ello.  Vygotsky   menciona que la escuela debía retomar esos aprendizajes cotidianos que el niño ya posee para continuar con los siguientes, de esta manera el niño no sentirá de manera tan drástica el cambio de la casa a la escuela y le otorgará muchos más elementos significativos a su propio proceso de aprender.

Niños jugando al aire libre. / Pexels.com.

Niños jugando al aire libre. / Pexels.com.

 

El aprendizaje cotidiano en los niños con discapacidad dependiente

En torno al término de discapacidad han existido múltiples definiciones, sin embargo, según la OMS (2009) la discapacidad se define como: “Toda reducción total o parcial de la capacidad para realizar una actividad compleja o integrada, representada en tareas, aptitudes y conductas”. Esta reducción de la capacidad puede ser considerada como una deficiencia cognitiva, auditiva, visual, de lenguaje y habla, motora y de destreza o asociada a la edad.

En la actualidad el término discapacidad no se considera como sinónimo de minusvalía o minusválido, este concepto tiene una connotación sociocultural, en la cual se considera que las personas, por su limitación, son incapaces de valerse por sí mismas; por lo tanto, parece como si fueran una carga para su familia y la sociedad. No obstante, nacer con una discapacidad o adquirirla no debe convertirse en una limitante que impida el desarrollo y la utilización de las potencialidades de una persona. Esto suele ocurrir dentro de la sociedad, que desconoce que los seres humanos discapacitados también tienen derechos como los demás y los relegan a un segundo plano. Además, como han sido desconocidos y aislados de los demás grupos y conforman sectores muy reducidos carecen de poder social, político y económico.

Se tiene la idea de que las personas con alguna discapacidad no tienen un bienestar social y una buena calidad de vida, sin embargo, no es así, pero veamos los términos que se plantean al respecto:

Para Hernández (2009), el bienestar social se puede definir como un valor cuya finalidad es que todos los miembros de la sociedad dispongan de los medios precisos para satisfacer aquellas demandas aceptadas como necesidades. Este concepto no sólo abarca los aspectos materiales y económicos que todo ser humano requiere para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia sino también aquellos personales, físicas, emocionales y sociales.

En cuanto a la calidad de vida, según esta misma autora es:

- La satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones de vida.

- La combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal, en el contexto de una escala de valores, experiencias y expectativas personales.

- La calidad de vida empezó a popularizarse en la década de los 60 e incluye aspectos vitales como los físicos, los fisiológicos y psicosociales (emocionales, espirituales, de interdependencia y autoestima)

“Todas las personas sin distingo de raza, creencias o religión, tienen el derecho a vivir con dignidad y calidad. En especial aquellos con una discapacidad para realizar determinadas actividades, sin importar que la causa sea genérica o adquirida. “Cuando te enfrentes con una persona con discapacidad, no te fijes en lo que le falta, mírala a los ojos y descubrirás lo que es y sus potencialidades para llegar a ser”.

También señala que la calidad de vida es un estado deseado de bienestar personal multidimensional en el que se tienen propiedades éticas ligadas a la cultura, tiene componentes objetivos y subjetivos y está influenciado por factores personales y ambientales.

En lo que se refiere específicamente al aprendizaje del niño con discapacidad dependiente es muy importante mencionar que sí existe un aprendizaje cotidiano en cuanto imita conductas de las personas con quienes convive, pero en ocasiones no hay una enseñanza más explícita porque los propios padres no saben cómo llevarla a cabo y precisamente en el servicio de vínculo familiar es donde se les enseña cómo pueden hacerlo.

Si bien es conocido que un niño con discapacidad severa tiene generalmente serias limitaciones de tipo cognitivo, relacionadas sobre todo con aprendizajes estrictamente escolares, también es cierto que una vía alterna para estos niños es a través de la estimulación sensorial, que es un tipo de aprendizaje empírico y que le va a proporcionar una fuente de conocimientos sobre todo de su entorno y sus propias experiencias inmediatas.

En resumen, es preciso tener en cuenta estas claves:

> Los niños que presentan discapacidad dependiente, potencian en mayor medida sus capacidades, sobre todo de tipo social cuando son integrados al contexto familiar en el que viven.

> El hogar es el primer espacio con que cuentan los niños para aprender las principales habilidades de integración social y aprendizaje de tipo sensorial.

> Los niños que se ven favorecidos en un ambiente familiar que explota sus potencialidades, tendrán mayores elementos para incorporarse posteriormente a la sociedad y al contexto escolar.

> Es necesario que los padres de familia continúen informados sobre la manera en que pueden aprovechar la cotidianeidad del hogar como proceso de aprendizaje. @mundiario

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