Robots humanos cumplidores en los hospitales

Un hospital.
Hospital X. / RR SS.

¿Cómo puedes demostrar que tu mujer es tu mujer sin llevar encima el Libro de Familia en un Hospital?

Robots humanos cumplidores en los hospitales

Recuerdo un lejano día, en un Hospital X (indeterminado), fui a recoger unos análisis que se había hecho mi mujer. Cuando llegué a la ventanilla del dispensario de análisis me atendió una mujer joven, y me pidió el D.N.I. de mi mujer, se lo di de memoria, y  ella me respondió que necesitaba el documento. Le respondí que ella no me lo había dado porque se fue a trabajar con el coche y necesitaba el Carnet de Conducción y el DNI.  La joven con cara de ujier cumplidora de las normas del Hospital, me conminó que sin DNI, de ninguna manera me podía dar los análisis de mi mujer, porque no podía incumplir las normas.

Yo le recité de memoria el número del DNI, más el teléfono móvil y el número de la S.S., y que, como vivía a 20 kilómetros de distancia me venía muy mal volver otro día. Así le rogué que buscara en el ordenador del nombre de mi mujer, y que me pidiera datos sobre ella como fecha de nacimiento y domicilio, porque, raro, pero después de cuarenta años todavía seguimos juntos. Me dijo que no iba a mirar en el ordenador, e insistió en su negativa a no darme los análisis sin un documento acreditativo. “Sin ese papelito de colores plastificado no se los doy” –me dijo socarronamente.

En esos momentos yo estaba dispuesto a montarle allí un “pollo”, o mandarla a la m… Pero me contuve y me dije: “Paciencia que estás hablando con un androide de Star Wars, esta mujer parece la presidenta de una mesa electoral".

Como mi insistencia en la ventanilla estaba ocasionando una cola de otras personas, llegó el vigilante jurado para decirme que yo cumplira las normas.

  —Me parece una tontería –le increpé al vigilante- que la mujer se encabezone en no querer contractar la identidad de mi mujer en el ordenador,  sin tener que llevar encima el Libro de Familia como cuando en tiempos franquistas lo exigían en los hoteles.

 ­—¿Y si usted estuviera separado de su mujer, y ella no quiere que usted sepa los resultados?

—No se trata de unos análisis de embarazo ni una mamografía, es uno simple de sangre, que vine hace una semana yo con ella al laboratorio.

—Sí, pero las normas están para cumplirlas. Haga el favor de retirarse.

Me encontraba antes dos muros, personas inhumanas e ineficaces: dos robots humanos cumplidores de su deber, sin raciocinio y sin capacidad de tomar decisiones propias. ¿Qué opina el lector de este caso? ¿Pueden los humanos comportase como robots?  ¿Están las normas por encima de razón? Si esto es así la razón pura de Kant se va al garete, y que la razón, más la sensibilidad y el entendimiento que forman las facultades cognitivas, arrojan por tierra años de filosofía.

Los lectores que piensen que la mujer actuó bien, la asemejan a un robot, y por lo tanto puede ser sustituida por una máquina dispensadora como las de refrescos o cajeros automáticos.

Con nada que la mujer hubiera investigado demostraría que mi mujer era mi mujer y estamos juntos y no separados, y me ahorraría gasolina en volver.

Para desmontar esta teoría del deber contra la razón, os confesaré que en el Hospital me fue a buscar a un enfermero conocido mío, vecino, le conté lo que me pasaba, me dijo que esperara un poco, y a los cinco minutos me trajo los análisis de mi mujer. ¿Qué ha pasado? Sencillamente que toda norma es siempre frágil ante una recomendación…y punto. @mundiario

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