En rigor humortis: la sátira contra el poder

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En rigor humortis. / Alex Pelayo.

El humor no derriba gobiernos. Pero le hace daño a la imagen del dictador, le hace perder respeto ante los ojos de su pueblo y eso puede ayudar a provocar otras reacciones contra ese tirano.  

En rigor humortis: la sátira contra el poder

Nuestros satíricos conocen de lo que son capaces los políticos que se convierten (quizás un viernes a las doce de la noche con luna llena) en dictadores. Y en cuanto lo hacen, con toda sus energías se defienden del "peligroso" humor. Sabemos que ponen a sus fuerzas de seguridad a rastrear chistes sediciosos, donde ellos aparecen como protagonistas, o donde “atacan” sus perfectas y patrióticas acciones. Sabemos que los dictadores y totalitaris-tas (sean del color político que sean) prohíben hasta que los humoristas gráficos publiquen las caricatu-ras personales que les hacen, y que obligan sólo a ser públicos los chistes que critican “al cruel enemigo”, y así un largo etcétera.

Quiero compartir una anécdota sobre este tema que me impresionó cuando me la contaron. Fue la visita a Corea del Norte de una delegación oficial cubana, donde iba un reconocido humorista gráfico. Al llegar, éste preguntó dónde estaba la revista o suplemento de humor más importante del país, para visitarla e intercambiar experiencias con colegas, y la respuesta que recibió fue: “Lo siento, compañero, pero nosotros ya superamos esa etapa”… ¡Superaron la etapa del humor! ¡Ya quedó atrás ese flagelo de la sociedad!

Triste realidad.

“La risa, el humor y los chistes políticos suelen ser pequeñas revoluciones y enemigos acérrimos del autoritarismo, las dictaduras y los totalitaris-mos”, afirmó George Orwell.

El dramaturgo alemán Bertold Brecht afirmaba que no se debe combatir a los dictadores sino ridiculizarlos.

Por supuesto, el humor no derriba gobiernos. Pero le hace daño a la imagen del dictador, le hace perder respeto ante los ojos de su pueblo y eso puede ayudar a provocar otras reacciones contra ese tirano. Por eso estoy con Brecht de que hay que ridiculizarlos, atacarlos con sátira política.

El humor es una estrategia de resistencia no violenta, dice el escritor Tomás Várnagy.

Pero el humor político jamás va a desaparecer. La sátira es la forma más usada dentro del universo de la burla, en la creación del humor político.

“La sátira es una burla que implica un juicio crítico más o menos elaborado. Por su ejercicio del criterio, se deriva una enseñanza o valor didáctico más o menos claro y definido”. (Bienaventurados los que ríen. Aramís Quintero / Pepe Pelayo. Humor Sapiens Ediciones. 2007).

De ahí que la sátira sea utilizada como arma por los humoristas –sobre todo los gráficos-, y como tal la combate a toda costa el autoritarismo, las dictaduras.

En mi caso personal, ni escribiendo guiones para la compañía escénica La Seña del Humor en Cuba, ni como creador individual en las otras manifestaciones artísticas en que he incursionado, he podido hacer humor político de contingencia, de actualidad. No me “sale” bien (excepto algún que otro chispazo). Por otra parte, tampoco me atrae el humor mediático, localista, pasajero. Sin embargo, me encanta consumirlo (si es de calidad, si es elaborado). 

Me provocan mucha envidia los humoristas gráficos que diariamente crean una viñeta de ese corte en los medios de difusión y con calidad, obvio.

Desde aquí mi humilde homenaje a todos ellos, sean de izquierda o de derecha. Solo les pido que sean creativos, inteligentes, justos, honestos. @mundiario

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