La restauración de la Fachada del Obradoiro a punto de finalizar

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Fachada del Obradoiro. /J.R.Baliñas.

Cuando Gabriel García Márquez, premio Nobel, visitó Compostela la definió así: “La ciudad de la piedra florecida” y es que de las juntas de las piedras de los monumentos  florecen hierbas verdes.

La restauración de la Fachada del Obradoiro a punto de finalizar

Según los técnicos no se pueden arrancar sin una posterior restauración, si se hace sin más entra agua por las paredes internas de la catedral. Ahora quedará limpia la Fachada del Obradoiro.

El diseño primitivo de la fachada oeste de la catedral románica representaba "La Transfiguración del Señor en el Monte Tabor", no se llegó a realizar.

La primera fachada románica fue la del Maestro Mateo, con el Pórtico de la Gloria en el exterior derribando la fachada de la segunda catedral que tenía dos torres cuadradas y una alta escalinata de acceso. Más tarde en época de Don Alonso III de Fonseca principios del XVI, se construyó la segunda fachada con el Pórtico de la Gloria dentro para preservarlo de las inclemencias del tiempo.

La tercera y actual fachada es barroca construida entre 1738 y 1750 por el arquitecto gallego Fernando de Casas y Novoa que la dirigió hasta su muerte en 1748. Situada entre el Palacio de Gelmirez y el lienzo este del claustro, a la derecha.

La Torre de las Campanas se construyó en 1640 por Peña de Toro. Casas y Novoa proyectó la fachada, añadiendo una segunda torre y anteponiendo un espejo entre las dos, levantó la Torre de la Carraca sobre el primer cuerpo ya construido, el espejo es un tríptico con ventanales, enlazando las dos torres con el cuerpo central más elevado que los laterales, más altos que el primer cuerpo de las torres, muy bien compuesto para dar unidad al todo.

Representa un retablo de piedra granítica ennoblecida, con las estatuas barrocas, no tan expresivas como las románi­cas. Un inspirado retablo de piedra que sube se eleva y se adorna en una obra barroca muy lograda. Desde la plaza pasando la verja de hierro del siglo XVIII, está la doble escalera de piedra muy ingeniosa, de 1606 época del arzobis­po don Maximiliano de Austria, en el frontal de la escalera está su escudo con un tríptico labrado encima.

Al terminar la escalera saliente respecto a la fachada, con una estatua a ambos lados está el atrio de la Catedral elevado sobre la plaza. Desde allí se desarrolla la fachada, grandes puertas de entrada de madera, tachonada con clavos de bronce hechos en Córdoba en 1610, encima una vidriera dividida por la Cruz de Santiago, en las puertas laterales dos amplios ventanales, encima de la puerta central el escudo real, después hacia arriba tres ventanales más encima de las puertas y uno como remate final encima de la central para dejar entrar mucha luz. En la fachada del primer cuerpo cuatro gruesas columnas de granito, tres delgadas más, alrededor de las puertas finamente labradas en tres secciones distintas.

Es la más espectacular de las cuatro fachadas de la Catedral. En lo alto de todo, el Apóstol Santiago como peregrino con bordón en la mano bajo una capilla, dos reyes de rodillas le saludan con el cetro en la mano, a ambos lados dos bolas redondas con dos angelitos cada una y la Cruz de Santiago en el medio, debajo la urna con las cenizas y a ambos lados los discípulos Atanasio y Teodoro, en los cuerpos laterales Zebedeo y Salomé padres del Apóstol.

Delante de los balcones más abajo, las imágenes de Santa Susana y San Juan evangelista hermano del Apóstol a la izquierda, y a la derecha Santiago Alfeo y Santa Bárbara. Las esculturas fueron realizadas por Fernández de Sande, Vaamonde, Gambino, Lens, Nogueira, López, Pose y Ramos en su día fueron policromadas por el pintor Bouzas.

Primera impresión:

Santiago Apóstol observa desde lo alto entre las altas torres del Obradoi­ro la grandiosidad de la plaza. Desde la escalinata de entrada con la verja, ascienden hacia arriba las columnas, estatuas, remates barrocos. La Catedral es la gran culminación del Camino de Europa.

La fachada impone por su tamaño, por las torres que se levantan a 75 metros de altura consiguiendo un efecto airoso, aumentado por el desnivel de la plaza respecto a la Catedral, la Torre de las Campanas, a la derecha, guarda 13 campanas, fue rematada por Domingo de Andrade, la Torre de la Carraca a la izquierda, contiene un instrumento de madera utilizado en los oficios de Semana Santa.

El tríptico aparece equilibrado con las columnas, esta­tuas, cornisas, pilastras acanaladas, escudos, decoración de plantas y flores, antepechos, sin embargo toda esta ornamenta­ción barroca se encuentra a la intemperie, bajo los efectos del viento del sur, de la lluvia y de los temporales, de ahí su restauración cuando la floración de hierbas verdes sea excesiva.

La restauración de la Fachada del Obradoiro a punto de finalizar
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