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La respuesta del país más rico del mundo a la pandemia está siendo desastrosa

La cantidad de contagios de coronavirus en Estados Unidos ha superado los tres millones, mucho más que en cualquier otro país del mundo.
La respuesta del país más rico del mundo a la pandemia está siendo desastrosa
Donald Trump. / Composición
Donald Trump. / Composición

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Andrés Hernández Alende

Andrés Hernández Alende

El autor, ANDRÉS HERNÁNDEZ ALENDE, es columnista de MUNDIARIO. Escritor y periodista, nació en Cuba y vive en Miami (Florida, EE UU). También es columnista de la publicación digital Los7dias.com y de la revista Suburbano, y tiene un blog, El Blog de Alende. Ha publicado cuatro novelas: El paraíso tenía un precio, El Ocaso –entre las cinco finalistas del Premio de Novela de Concurso Latino de 2013–, De un solo tajo y Bajo el ciclón. @mundiario

Mientras el presidente Donald Trump visitaba el Comando Sur de las fuerzas armadas en la ciudad de Doral, en el condado de Miami-Dade, el viernes 10 de julio, el número de contagios de COVID-19 en los Estados Unidos se disparaba a más de tres millones, con más de un millón y medio de casos activos y más de 135.000 muertes. Esas cifras trágicas superan con creces a las de cualquier otro país del mundo.

En la Florida, donde Trump aterrizó el viernes, hay casi 200.000 casos activos y han ocurrido más de 4.000 fallecimientos, casi tantos como el total de muertes ¡en toda China! Claro, Trump no pensó decir eso en la sede del Comando Sur en Doral.

La respuesta del país más rico y poderoso del mundo (¿lo sigue siendo?) a la pandemia del coronavirus ha sido desastrosa. En el estado de Nueva York ha habido hasta este momento más de 32.000 muertes; en California, más de 6.800; en Nueva Jersey, 15.522; en Illinois, 7.329; en Massachusetts, 8.268; en Pensilvania, 6.904; en Michigan, 6.271 (ver la lista de todos los estados aquí). En estos estados norteamericanos han fallecido más personas que en China, que tuvo un total de 4.634 muertes y hace semanas que no ha sufrido ninguna. Y ni hablemos de Vietnam, donde no ha habido ningún fallecimiento por coronavirus gracias a las estrictas medidas de aislamiento y atención a la población que tomó el gobierno del país asiático en cuanto la epidemia se manifestó en China. Corea del Sur, Taiwán, Alemania y otros países también detuvieron rápidamente el avance del virus vigilando estrechamente a los que estaban en cuarentena, realizando una gran cantidad de pruebas y rastreando a todos los que habían estado en contacto con enfermos de la COVID-19. Costa Rica, con 25 fallecimientos; Cuba, con 86; Nicaragua, con 91; Venezuela, con 80, y Uruguay, con 29, son otros ejemplos de una respuesta gubernamental coherente y eficaz y de sistemas de salud al servicio de toda la población, no solamente de los que puedan pagar la atención médica.

Entretanto, en los Estados Unidos –donde no existe un sistema de medicina pública y los que no tienen seguro tienen que pagar la atención de su bolsillo, o no ir al médico– la cantidad de casos se ha disparado y en los hospitales de muchas ciudades –como ocurre en Miami– las salas de emergencia están funcionando al máximo de su capacidad y quedan pocas camas para los pacientes o no alcanzan.

Otros países han sido capaces de combatir esto [la pandemia] porque tenían una estrategia nacional coordinada en vez de un enfoque dividido, combinado con mensajes disímiles y hasta un desdén por la ciencia y la salud pública que algunos de nuestros funcionarios públicos mostraron –dijo la doctora Leana Wen, médico de emergencia y profesora de salud pública de la Universidad George Washington University–. En realidad, no necesitábamos estar en esta posición”.

El doctor Anthony Fauci, el principal especialista en enfermedades infecciosas de los Estados Unidos, dijo que el divisionismo y la política partidista han causado el fracaso en detener la epidemia hasta el momento. “Según la experiencia histórica, cuando no hay un enfoque unánime ante algo, la forma en que se maneja no es tan eficaz –dijo el jueves pasado–. Cuando nos comparamos con otros países, no creo que se pueda decir que lo estamos haciendo muy bien”. @mundiario