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MUNDIARIO

República Árabe de Egipto: una faraónica, pero jeroglífica experiencia

Hosni Mubarak, el llamado “Faraón”, el expresivo expresidente expresidiario, anda suelto y no se tiene la más mínima pista respecto a su paradero.

República Árabe de Egipto: una faraónica, pero jeroglífica experiencia
Protesta en Egipto contra Hosni Mubarak.
Protesta en Egipto contra Hosni Mubarak.

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Pepe Pelayo

Pepe Pelayo

El autor, PEPE PELAYO, colabora en MUNDIARIO. Es escritor, comediante y estudioso de la teoría y la aplicación del humor cubano-chileno. Se le encuentra en www.pepepelayo.com @mundiario

Cuando me enteré de que Hosni Mubarak fue puesto en libertad, después de seis años recluido tras su supuesta complicidad en la muerte de 239 manifestantes, durante las protestas que lo derrocaron en 2011, volé lo más rápido que pude a Egipto para tratar de entrevistarlo. Quería hacerle una sola pregunta, porque con sus 88 años (y como los oficios de presidente y presidiario desgastan), quizás no me daba tiempo para una segunda.

¿Pero por qué tanto interés en él?, se preguntará usted. Y yo no le responderé hasta que me pregunte a mí. Si lo hace, entonces le contesto que ese febrero del 2011 yo fui testigo presencial de lo ocurrido en ese país. (En esos momentos me encontraba entrevistando a un antropólogo que comprobaba en terreno su hipótesis de que las pirámides fueron construidas al lado de las canteras y después las trasladaron hasta sus posiciones actuales.)

Recuerdo estar en La Plaza Tahrir viendo a más de 300 000 egipcios protestando contra Mubarak y cientos de egiptólogos estudiando el fenómeno. Lo curioso es que la muchedumbre colocaba sus cuerpos completamente de frente, hacia la parte oeste de La Plaza, pero sus manos, pies, caras, senos, etc., los ponían de perfil, dirigiéndolos hacia el sur. No sé si era para estar listos para correr, o porque eran gente muy consecuente con el estilo figurativo de su arte antiguo.

Recuerdo también que veía cómo llegaban los tanques del ejército y de pronto se vaciaba La Plaza, pero al retirarse los militares, se llenaba de nuevo el lugar. Eso lo repitieron tantas veces, que al final parecía que los militares marchaban y los manifestantes los reprimían.

Pero veamos quién es este renombrado egipcio Hosni Mubarak. Y digo así, porque sinuhé el egipcio él, ¿quién podría serlo?

Para muchos fue un dictador y no sólo porque le dictaba muchas cartas a su secretaria. Sin embargo, para otros fue dictador y también corrupto. Claro, no se puede desconocer que creó leyes para el enriquecimiento de su pueblo. Por ejemplo, tenemos aquella donde destinó cuantiosos fondos a su cuenta personal, con el objetivo de entregarles ese dinero él mismo, como indemnización, a los familiares directos de los esclavos fallecidos al construir las pirámides. Si no los entregó antes de caer preso fue, obviamente, por el lento trámite de la certificación de los ADN.

Sin embargo, los egipcios no le creyeron y salieron a la calle pacíficamente, tomándose las calles y parte del Nilo (debido al calor asfixiante en esos días).

Yo fui testigo de cómo se expresaban: “Nilo pienses, Mubarak, tienes que irte”, vociferaban en egipcio los de El Cairo. “¡Tirano ya renuncia, autócrata dimite!”, gritaban en alejandrinos los de Alejandría. “¡Y te bas! ¡Te bas! ¡Te bas!”, cantaban en gazapos los de Tebas.

Recuerdo que en esos momentos, “El Faraón” dijo por televisión que a pesar de su nefritis, o nefertitis (no recuerdo bien el nombre de su enfermedad), no abandonaría al poder. “Y si me Cairo, me levanto”, afirmó en esa oportunidad (o por lo menos eso entendí en mi mal árabe). “¡Y si muero, Gamal Abdel!” aseguró (que traducido quiere decir: ¡Y si muero vuelvo a Nasser!), y finalizó con varias palabras soeces, peores de las que se dicen de él en El Canal de Soez.

Después lo detuvieron y otros llegaron al gobierno. Sin embargo, nadie se ha atrevido a extirpar el tutmosis de la corrupción y la ambición que produce el poder en esa piramidal nación.

No he logrado ubicar a Mubarak. Y cada vez tengo menos esperanzas de entrevistarlo. Sobre todo después de que varios ufólogos egipcios me informaron de un avistamiento en el Valle del Nilo. Dicen que vieron atravesar el cielo un “Hosni” en dirección desconocida.