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Reflexionando sobre el humor negro

¿Cuál es la definición de humor negro? ¿Por qué tiene tanta mala fama? ¿En verdad es dañino o beneficioso?

Reflexionando sobre el humor negro
"Photochístesis" del mismo autor
"Photochístesis" del mismo autor

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Pepe Pelayo

Pepe Pelayo

El autor, PEPE PELAYO, colabora en MUNDIARIO. Es escritor, comediante y estudioso de la teoría y la aplicación del humor cubano-chileno. Se le encuentra en www.pepepelayo.com @mundiario

El concepto siempre me ha interesado. Por ello busqué una definición de humor negro y encontré: "El humor negro es un tipo de humor que se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas”.

No me disgustó eso, pero tampoco me satisfizo completamente. Seguí leyendo:

“El humor negro cuestiona situaciones sociales que generalmente son serias mediante la sátira”.

Aquí empeoró mi desacuerdo. Es que según mi criterio las situaciones no son serias o graciosas per se. Esa clasificación va a depender del ser humano que las esté evaluando. “Seriedad” no es lo contrario de humor, según también mi modesta y quizás molesta opinión.

Continué leyendo definiciones:

“El humor negro se basa en la crítica de los valores tradicionales”.

Yo creo que esa afirmación no es totalmente cierta, pero no me voy a detener aquí a reflexionar sobre el asunto, para no desviarme del objetivo principal. Vuelvo a la lectura:

“El humor negro requiere una dosis exacta de ironía y sarcasmo”.

Tampoco estoy de acuerdo con eso. Pero el humor negro no necesariamente se tiene que expresar con ironías y tampoco la ironía se debe relacionar tan estrechamente con el sarcasmo. Son errores muy frecuentes según mi criterio.

“El humor negro consiste en el mecanismo de defensa del yo frente a la realidad externa. El yo, según palabras de Sigmund Freud ”rehusa admitir que los traumatismos del mundo exterior puedan afectarle, y finge, incluso, que pueden convertirse para él en fuente de placer”.

Puede ser… no quiero discutir con Freud, porque nunca me he identificado con el freudalismo… ni con el esclavismo, ni el capitalismo, ni el comunismo.

Quizás hasta aquí he dado la impresión de que no me agrada el humor negro, pero no es así. Al contrario, ¡me encanta!; me refiero al humor de Chris Rock, Eddie Murphy, Richard Prior, etc… No, fuera de broma, yo gozo mucho con ese tipo de humor y considero que es, incluso, terapéutico.

Creo que depende mucho de las intenciones del que hace ese humor. Por ejemplo, a mí como cubano me hacen miles de chistes sobre balseros que huyen de la Isla hacia Miami. Todo el mundo sabe que eso es una tragedia, porque alrededor del 30% de los que escogen ese camino son devorados por los tiburones. Por tanto, es un tema bien delicado para mí (y para cualquier ser humano, ¿no?). Sin embargo, yo me río con esos chistes si los encuentro graciosos y si no veo malas intenciones en los que me los cuentan. Pero si se me acerca uno al que le descubro otras intenciones, se me inhibe la risa.

Y haciendo esa diferenciación, uno puede entregarse al humor negro -o supuestamente cruel-, y disfrutarlo.

Ahora, antes de despedir esta reflexión, quiero citar nuestra definición de humor negro, en nuestro libro Bienaventurados los que ríen (escrito por Aramís Quintero  por mí. 2006, Editorial Humor Sapiens Uruguay y Chile):

“Si existe un humor blanco, debe existir —por afán de polaridad— un humor negro. Pero este concepto es más preciso. La negrura aquí, se supone, es de conciencia, ya que se juega con una aparente insensibilidad del humor y del humorista, pues se trata de reírse de lo que normalmente causaría lástima, ternura o compasión. Implica por tanto una crueldad que, aplicada a ciertos casos reales, puede desembocar en el escarnio y el sarcasmo. Pero no hay que confundir humor negro con humor dañino. El humor negro es del todo válido para aprender a reír de cualquier cosa, para desdramatizar la vida, e incluso —si se emplea en un marco de relaciones positivas— puede ser sanador. Pero es muy sintomático el hecho de que, por lo común, las personas aquejadas de una excesiva gravedad ante la vida rechazan visceralmente el humor negro, incapaces de tomar distancia emocional con lo que no es realmente una crueldad, sino un humor que juega a ser cruel.

El carácter desdramatizador del humor negro puede tener un acento estético, y en este sentido vale la pena citar a André Breton (Antología del humor negro): “Es el enemigo mortal del sentimentalismo con aire perpetuamente acorralado —el eterno sentimentalismo de fondo azul— y de una cierta fantasía de corto vuelo, que se toma demasiado a menudo por poesía”. @mundiario