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La reducción del IVA en Italia motiva a la población, pero no al Gobierno

La crisis del coronavirus ha castigado fuertemente a la economía italiana, una de las principales de Europa y del mundo. El Gobierno pronostica una contracción del -8% del PIB.
La reducción del IVA en Italia motiva a la población, pero no al Gobierno
El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte / aa.com.tr
El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte / aa.com.tr

Luego de haber sido durante dos meses el epicentro mundial de la pandemia del coronavirus, Italia entra en una fase de reactivación económica que no ha sido equitativa ni estable, pues el consumo pasa por su momento más crítico en la historia del país desde la Segunda Guerra Mundial tras los efectos devastadores de la Covid-19.

Al haber acumulado más de 50.000 contagios y más de 4.000 muertes por coronavirus, el país transalpino busca volver a una normalidad que no se avizora ni un tanto similar al contexto socioeconómico que había antes de la pandemia. 

Y ahora se suma otro revés económico e incluso político, pues la propuesta de bajar el impuesto sobre el valor agregado (IVA) para reactivar la economía de esa nación europea, impulsada por el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, no es bien recibida ni respaldada en las filas del Gobierno, pero ha tenido buena percepción y popularidad en los ciudadanos y en los pequeños comerciantes.

Esto se debe a que, tras haber inyectado estímulos fiscales y liquidez por más de 7.000 millones de euros, el Gobierno italiano necesita reponer la solidez de sus arcas tras ese extenuante período de gastos, pero Conte propuso un recorte del IVA que mermará los ingresos del Estado por recaudación tributaria, lo que lo pondrá en una situación de apremio ante la urgencia de captar financiamiento para ejecutar nuevos créditos que fomenten inversiones, empleos y crecimiento empresarial sostenido en pro de un consumo estable y una recuperación paulatina del tejido socioeconómico del país.

La crisis del coronavirus ha castigado fuertemente a la economía italiana, una de las principales de Europa y del mundo. El Gobierno pronostica una contracción del -8% del producto interno bruto (PIB) al final de 2020 frente al leve crecimiento del 0,3% que tuvo en 2019.

Los italianos se muestran con muchas buenas expectativas de que esa medida mantendrá a raya los precios, la inflación y su poder adquisitivo esencial para cubrir las necesidades básicas durante esta época de crisis, pero el Ejecutivo podría ver un importante descenso en su flujo de caja y en su capacidad para maniobrar en medio del período de austeridad más grande que ha vivido Italia, lo que la obligaría a canalizar fondos de rescate de la Unión Europea. @mundiario