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MUNDIARIO

La rebelión de las mujeres ferrolanas en 1918 contra la carestía de la vida

El "conflicto de subsistencias" no es un hecho inédito pero quedó ahogado en las hemerotecas. Creo que está pendiente de reconocerse de manera manifiesta en el haber de las mujeres ferrolanas.

La rebelión de las mujeres ferrolanas en 1918 contra la carestía de la vida
Los titulares de El Correo Gallego de la época.
Los titulares de El Correo Gallego de la época.

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Germán Castro

Germán Castro

Primer director de 'Diario de Ferrol', fundador de la publicación de pensamiento y cultura 'FerrolAnalisis' y presidente fundador del Club de Prensa de Ferrol. Columnista fundacional de MUNDIARIO.
En el contexto de una crisis generalizada influida por los efectos de la primera Guerra Mundial, crisis que motivó estallidos sociales durante los siglos XIX y XX, Ferrol  y zonas urbanas periféricas vivieron una rebelión conducida por las mujeres campesinas entre los días 11 al 16 de marzo de 1918 en cuyo transcurso murieron siete personas y se registraron numerosos heridos. Es lo que se ha dado en llamar "conflicto de subsistencias". No es inédito este episodio, pero quedó ahogado en las hemerotecas.  Creo que está pendiente de reconocerse de manera manifiesta en el haber de las mujeres ferrolanas esta lucha, que costó vidas y que no tenía otro objetivo que rebelarse contra la carestía de la vida, de manera especial en los artículos de primera necesidad para tratar de evitar un período de hambruna.
 
La falta de trigo y harina en Neda y Narón fue el detonante. A las campesinas de Jubia y Neda se unen todas las de las parroquias de San Martín de Jubia, Caranza, San Juan de Filgueira y parte de Serantes y Ferrol. Un lunes 11 de marzo de 1918, comisiones de afectadas se apostaron porla Carretera de Castilla, Caranza, Malata y Cobas (hoy Covas) llegando hasta las puertas de acceso a la población impidiendo la entrada de todas aquellas mujeres del rural que portaban algún tipo de mercancía para el mercado en el que se notó la escasez de legumbres, leche y otros artículos. Un autobús de la empresa "Oriente" fue apedreado al negarse a parar. Las campesinas movilizadas a la altura de Freixeiro, querían saber si llevaba mercancía. Un coche que venía de Valdoviño con 340 litros leche para establecimientos y Hospital de Marina fue detenido , rompiéndosele los cristales y los huevos que iban dentro. El coche tuvo que volverse y la leche fue vendida a precio de coste en Narón y Jubia. Una lancha que llegaba al muelle con cajas de sardinas, tampoco pudo descargar y la embarcación regresó al puerto de procedencia.
 
Gravísimos incidentes: dos muertos
 
El comercio comenzó a cerrar sus puertas y en algún momento llegó a haber saqueo y se apedrearon establecimientos, uniéndose los hombres a la movilización de las mujeres lo que motivó que los agentes de vigilancia y seguridad hicieran disparos, resultando herido grave un niño de 12 años, que falleció al día siguiente, y un obrero de Monturas del Arsenal, que murió en el acto.  A la vista del cariz que tomaban los acontecimientos fueron acuarteladas las tropas y por la noche salieron dos compañías de Zamora que se situaron en la plaza de Amboage y otras dos de artillería en la plaza de Armas. Además, en el Cantón, 3 piquetes de Infantería. La presencia del Ejército restableció inmediatamente el orden.
 
Al día siguiente, 12 de marzo, continuó la agitación. Los comercios cerraron. En las afueras, numerosos grupos de mujeres cortaron la entrada de artículos de consumo en la ciudad. A las 8 de la mañana entró un carro con 1.150 litros de leche procedente de Curtis que el día anterior quedara depositada en la estación del ff.cc. El carro venía custodiado por 10 artilleros a las órdenes de un oficial. Por la tarde, los obreros del astillero y Arsenal llevaron al cementerio una corona y dos pensamientos para colocar sobre la tumba del compañero, aunque no pudieron cumplir su propósito porque no se verificara el entierro al estar pendiente la autopsia.
 
En Fene, un grupo de mujeres formó un tumulto, dirigiéndose a la casa del alcalde que se hallaba enfermo. Apedrearon la vivienda e hicieron que el alcalde se levantase al que pidieron que se rebajase el precio de los artículos de consumo. Los trenes tenían que ser controlados por soldados. Durante todo el día hubo numerosos grupos de mujeres "en actitud levantísca" en la Puerta Nueva e inmediaciones. Estas rechazaban a cuantos hombres pretendían unirse. Ante los tumultos acudieron fuerzas de Infantería y Artillería. También llegaron a Ferrol refuerzos de la GuardiaCivil.
 
Asalto a trenes y amenaza de los panaderos
 
El día 13 se mantiene la movilización de las campesinas. A las 10 horas se practicaron en el cementerio las autopsias a los cadáveres del niño, Juan José Torres y del obrero, Valentín Dapena Pereira, que luego recibieron sepultura. La presión motivó que se rebajara el precio del pan, agotándose las existencias. No obstante, los panaderos amenazaron con el cierre de sus tahonas y causar baja en la contribución aduciendo que no podían elaborar el pan al precio que se pedía. Aunque abrieron bastantes comercios, poco a poco fueron cerrando a lo largo de la mañana. Un día más no entra en la ciudad artículo de consumo alguno y el Mercado cerró sus puertas debido a la presión de las mujeres. Las instalaciones quedaron custodiadas por el Ejército. Tampoco en el matadero se sacrificaron reses. En el puente de Freixeiro se apostaron mujeres "armadas con mocos", las barberías fueron obligadas a cerrar. En Maniños fueron asaltados trenes y se produjeron destrozos en la estación del ff.cc. Las mujeres se pusieron delante de las máquinas y abrieron los vagones apoderándose de 22 sacos de harina, de una partida de cien que venían destinados al Sr. López Suevos. Los sacos sustraídos fueron valorados entre 1.250 y 1.500 pesetas.
 
Los trenes comenzaron a circular con agentes de la Guardia Civil a bordo y parejas montadas patrullaban la ciudad. A las dos de la tarde de ese día 13 se llevó a cabo una imponente manifestación de duelo en el cementerio protagonizada por los obreros que acudían a visitar las tumbas de los dos fallecidos. En esa concentración hablaron los compañeros José López Bouza y Antonio F. Vieites, que protestaron contra la represión que había ocasionado la muerte de dos personas. Por la tarde, el personal del astillero y Arsenal hizo un paro. Varias entidades pidieron al Gobierno que la autoridad militar de la plaza se encargase del mando en vista del giro que tomaban los sucesos. A las 4:30 de la tarde una gran muchedumbre desfiló hasta la Casa Consistorial, ocupando el Cantón, Paseo de Molíns y calles adyacentes. Subieron a hablar con el alcalde y concejales tres mujeres y tres hombres que pidieron al regidor que llevara cabo gestiones para el abaratamiento de los artículos de primera necesidad.
 
En reuniones con comerciantes se acordaron unos precios de emergencia a la baja. También reclamaron la rebaja de los tejidos y que el precio del calzado fuera igual al que regía antes de la Guerra. Igualmente exigieron ala Cámara Oficial de la Propiedad la rebaja del precio de los alquileres.
Sin salir del día hay que reseñar los luctuosos sucesos ocurridos en la Feria del 13 en Sedes, en los que resultaron muertas cinco personas. Se celebraba con gran concurrencia la Feria de ganados, bajo la vigilancia de agentes de la Guardia Civil."De repente", señala la crónica de El Correo Gallego, hombres y mujeres comenzaron a apedrear la casa del alcalde, Juan Fernández, situada en el campo de la feria, produciendo graves destrozos. Seguidamente hicieron lo propio con la casa del industrial Manuel Fortúnez y cuando se disponían a incendiar la vivienda del alcalde entró en acción la Guardia Civil, revolviéndose contra los agentes los "amotinados" a pedradas y -dice el periódico ferrolano- a tiros. El caso es que cinco paisanos recibieron heridas tan graves que no pudieron salvar sus vidas y fallecieron en días sucesivos. El periódico ferrolano solo da las identidades de dos de ellos, Francisco Delgado Villarnovo (Valdoviño) y Manuel Romero Romero (Sedes-Narón)
 
El día 14 no varían las circunstancias. Cierre de comercios, asalto a trenes en Maniños con sustracción de bidones de leche. Un barco que llegó a puerto también fue asaltado. Traía aceite y harina. El pescado se vende a bajo precio en el Mercado. En Jubia se resuelve el conflicto con rebajas decretadas por el sector del comercio.
El día 15 es el primero en el que no se producen incidentes enojosos y El Correo Gallego lanza una especie de editorial en el que, entre otras reflexiones, dice "Es ciertamente angustiosa la situación que atraviesan las clases poco pudientes, tanto de la clase obrera como de la media -acaso la más castigada- y no son injustos los clamores de los que piden abaratar las subsistencias". Este día no hubo movilizaciones y el comercio abrió sus puertas, aunque en Maniños continuaron los asaltos a trenes.
El día 16 se llevan a cabo unos funerales en Sedes por las cinco víctimas de los sucesos ocurridos en el campo de la feria.
El día 17, ante los acuerdos de abaratamiento de artículos de primera necesidad que se fueron alcanzando, se restablece la normalidad poco a poco y al día siguiente se retiran los retenes del Ejército.