Rebelión en España ante el copago de medicamentos hospitalarios

Una farmacia.
Una farmacia.

El reciente año 2014 comienza con la entrada en vigor de un nuevo copago, el de los medicamentos que se dispensan en los servicios de farmacia de los hospitales.

Rebelión en España ante el copago de medicamentos hospitalarios

El controvertido copago hospitalario cuenta con la oposición pública de al menos cinco autonomías como Cataluña, Euskadi, Andalucía, Canarias y Asturias, viene acompañado de la rebelión de otras tantas tales como Castilla y León, Extremadura, Baleares y Navarra, y por el momento ningún gobierno autonómico lo está aplicando, pese a que la puesta en marcha de la norma ya está fuera de plazo.

Autonomías como Madrid, Galicia, Castilla La Mancha, Murcia, Cantabria, y La Rioja parece que aplicarán el nuevo copago,  y en algunas de ellas ya están trabajando en las herramientas que son necesarias para ponerlo en marcha.

Esta medida, que fue aprobada por el gobierno de España el mes de septiembre a través de una Resolución de la Dirección General de la Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia,  entró en vigor el 1 de octubre de 2013, facilitándose un plazo de tres meses para implantarla, período que ya se ha cumplido.

Afecta a los pacientes no hospitalizados que retiran su medicación en los servicios de farmacia de los hospitales.

La aportación económica supone un 10%  hasta un máximo de 4,26 € por envase.

Son 157 presentaciones de 43 medicamentos para enfermedades crónicas y graves como el cáncer, hepatitis, artritis reumatoide y degeneración macular, entre otras.

Mi opinión es que se trata de una medida injusta, innecesaria, insolidaria e inútil.

No hay datos de cuanto cuesta poner esta medida en marcha y mantenerla, se plantean dificultades en su aplicación. No es racional.

No contribuye, al igual que tampoco lo hace el resto del copago en medicamentos, a la sostenibilidad del SNS.

No es la intención de los pacientes afectados por este nuevo copago,  acumular medicamentos en sus hogares. Ellos no han elegido estar enfermos y mucho menos de patologías tan graves como el cáncer.

Esta medida causa desigualdad entre las personas enfermas y las sanas ya que es una tasa a la enfermedad, es la penalización económica de un padecimiento.

A esta medida se oponen padres de niños con enfermedades graves, pacientes, sanitarios, gobiernos autonómicos, grupos políticos y asociaciones.

Rectificar es de sabios, espero que el gobierno lo haga, y no se aplique el copago hospitalario.

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