Rebeca Cervantes, más de seis décadas brindando ayuda a personas necesitadas en todo el mundo

Rebeca Cervantes y Ángel García Seoane, Gelo. / Mundiario

Junto al alcalde Ángel García Seoane, Gelo,  compartió en Oleiros sus experiencias en México y Guatemala, y destacó los graves problemas que enfrentan estos países y la firme esperanza de construir un futuro más justo.

La vida de Rebeca Cervantes, miembro de la congregación de las Mercedarias Misioneras de Bérriz. es un ejemplo inspirador que merece ser celebrado y emulado en todo el mundo. Tal vez por eso el salón de actos del Castelo de Santa Cruz (Oleiros, A Coruña) se llenó de inspiración y esperanza durante la conferencia ofrecida por esta religiosa, que, junto al alcalde Ángel García Seoane, Gelo, compartió sus experiencias en México y Guatemala, destacando los graves problemas que enfrentan estos países y la firme esperanza de construir un futuro más justo.

Rebeca Cervantes, en sus relatos conmovedores, describió los desafíos que enfrentan México y Guatemala, incluyendo la violencia, la inflación, la pobreza, el feminicidio y la explotación minera por empresas extranjeras. Estos problemas, señaló, han obstaculizado el progreso de estas naciones. Sin embargo, su discurso estuvo lleno de optimismo y resiliencia, subrayando que "sin esperanzas no se puede vivir".

La labor de su orden religiosa en numerosos países ha sido fundamental para abordar estas desigualdades y promover un cambio positivo en el mundo. Rebeca Cervantes expresó su gratitud hacia el pueblo de Oleiros y elogió los numerosos programas de cooperación de su congregación, que han recibido el apoyo del ayuntamiento a lo largo de los años en diversas partes del mundo, incluyendo África, Micronesia, Filipinas, Guatemala, Nicaragua y México. Estos programas han abordado temas que abarcan desde la educación hasta la ecología, y han beneficiado a mujeres, niños, jóvenes, campesinos y marginados.

Rebeca Cervantes ha dedicado más de seis décadas de su vida a viajar por todo el mundo, brindando ayuda a personas necesitadas en contextos de guerra y desastres naturales. Originaria de México y miembro de las Mercedarias de Bérriz en Vizcaya (España), Rebeca Cervantes ha colaborado estrechamente con Oleiros durante casi 25 años, compartiendo la labor de su orden religiosa centrada en la liberación a través de la educación.

Un impactante trabajo humanitario

Su primera misión la llevó a Guatemala en 1982, en un momento marcado por el gobierno autoritario de Efraín Ríos Montt. Durante 18 años, trabajó incansablemente en condiciones extremadamente difíciles en una pequeña localidad rural llamada Colomba. Allí, formó a campesinos que caminaban durante horas desde las montañas para asistir a la escuela. Además, empoderó a 26 grupos de mujeres líderes en sus comunidades, contribuyendo significativamente al avance de las mujeres en un entorno profundamente machista.

Rebeca Cervantes se ha destacado por su firme compromiso con la educación como herramienta de liberación y cambio social, incluso en contextos adversos. Gracias a su trabajo, Oleiros pudo apoyar la formación de Laura Escobar, una viuda que había perdido a dos hijos y que logró obtener un título de técnico de laboratorio clínico. Su dedicación a la educación y al empoderamiento de las mujeres ha sido un ejemplo de transformación en lugares desfavorecidos y machistas.

Con el respaldo del Ayuntamiento de Oleiros durante 23 años, Rebeca Cervantes ha realizado un impactante trabajo humanitario, incluyendo la compra de un vehículo para misiones en Chiapas, la construcción de viviendas tras un terremoto y programas de formación para campesinos en Guatemala.

La conferencia de Rebeca Cervantes en Oleiros brindó una oportunidad única para conocer su inspiradora labor misionera y su incansable compromiso con la solidaridad y la educación como motores del cambio social. A pesar de sus más de 80 años de edad, esta religiosa continúa viajando y ayudando a comunidades necesitadas en todo el mundo, demostrando que la vocación y la pasión por hacer el bien no conocen límites. @mundiario