¿Por quién queremos ser espiados mañana?

China y 5G. / Collage. / Mundiario
China y 5G. / Collage. / Mundiario
Las alternativas son dos: los países anglosajones monárquicos o con república federal, o el país comunista de partido único llamado China. Aceptar el 5G consiste asumir el fin definitivo de la privacidad.
¿Por quién queremos ser espiados mañana?

La Ley de Seguridad Nacional China aprobada en 2015 obliga a todos los ciudadanos y empresas a cooperar con los organismos del Estado en temas de seguridad nacional, de los que no matiza cuáles serían esos asuntos. Un factor para que EE UU desconfíe de un gigante tecnológico como Huawei. Aunque no el principal.

Si sumamos que Ren Zhengfei, fundador de Huawei, es miembro del Partido Comunista Chino desde el año 1982, cinco años antes de fundar la empresa tecnológica, las alarmas se disparan en el país de las oportunidades liderado por Donald Trump.

Aunque lo que más escuece en EE UU probablemente sea que han perdido el trono de líderes mundiales y la “guerra” entre ambas potencias no se ciñe a lo comercial, lo verdaderamente importante se encuentra en el ámbito tecnológico. En la actualidad, el país que domine el espectro tecnológico, dominará el mundo y Pekín lleva años decidido a convertirse en la mayor potencia tecnológica y de innovación. Tanto es así que por primera vez en más de 40 años, desde que se ha puesto en marcha el sistema internacional de registro de patentes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), China figura en cabeza del ranking después de superar a Estados Unidos (en 2019 China presentó 58.990 patentes frente a las 57.840 de EE UU).

Patentes 2019

La mayoría de estas patentes tienen que ver con tecnología informática y la empresa que lidera las solicitudes de patentes internacionales es Huawei.

Patentes por empresas. 2019

¿Quiere EE UU que China se convierta en dominador mundial? La respuesta es no, por eso Obama, en el año 2011 y mientras era presidente, ya inició una investigación que se resolvió con que ZTE y Huawei podrían suponer un peligro para la seguridad nacional. Digamos que veían lo que se les venía encima pero no hicieron nada, hasta el punto de que EE UU no tienen a ninguna gran empresa compitiendo en la liga del 5G.

Xi Jinping en Davos  2017

Xi Jinping en Davos 2017

Sus sospechas se materializaron cuando en 2017 el presidente chino, líder del Partido Comunista, Xi Jinping, defendió en el Foro de Davos la globalización indicando que “debemos decir no al proteccionismo […] No sirve nada culpar a la globalización por los problemas del mundo. Simplemente no es el caso y no ayudará a resolver las dificultades”. Trump, quien muy probablemente no pudo digerir el asombro que le produjo que un país comunista abogase por la globalización, centró ya toda su agenda política en lo contrario: proteccionismo y “American first” (América primero).

Pero no solo eso, la maquinaria estadounidense se puso inmediatamente manos a la obra para persuadir a diferentes países para que no hiciesen negocio con el buque insignia de China, Huawei.

La alianza Five Eyes sigue respirando

El mundo anglosajón está representado en esta alianza de inteligencia surgida en 1946 con el fin de compartir información sensible. Sus miembros son EE UU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda; sus lazos siguen indemnes a pesar de que les hubiese gustado seguir siendo una alianza - casi - secreta cuando Edward Snowden les colocó en portada de los medios de comunicación en 2013 con la revelación de las tácticas de espionaje llevadas a cabo por EE UU y Reino Unido en más de 50.000 redes de computadoras en todo el mundo. “Durante más de 60 años, el mosaico secreto de acuerdos de espionaje y acuerdos de intercambio de inteligencia que conforman la alianza Five Eyes ha permanecido ofuscado por los estados a los que beneficia: Australia, EE. UU., Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido. Excepto por una publicación de importancia crítica de documentos desclasificados en 2010, los estados de Five Eyes han pasado casi 70 años ocultando a sus ciudadanos el alcance de sus ambiciones de vigilancia global, erosionando la capacidad del público para comunicarse de forma privada y segura sin examen o pregunta”, publicaba en noviembre de 2013 The Guardian.

La vigilancia global es un hecho, ¿algo de lo que podemos escapar?, probablemente no.  Entonces la pregunta parece ser ¿por quién queremos ser espiados? ¿Por países de alternancia democrática o por un país comunista de partido único como China?

Esa es la pregunta que puede desprenderse de las recientes reuniones que el vicesecretario de Ciberseguridad y Comunicaciones Internacionales de EE UU, Robert Strayer, ha protagonizado en distintos países europeos. En España, por ejemplo, pidió en el mes de febrero de este año que no se negociase con Huawei el desarrollo del 5G y que se entablasen relaciones con Nokia y Ericsson alegando que la compañía China podría poner en riesgo la seguridad de Occidente y debido a ello los datos sensibles y de inteligencia que compartan la Unión Europea y EE UU.

George Soros en Davos 2019

George Soros en Davos 2019

Por ahora, las futuras redes de 5G en España siguen siendo una incógnita, ya que el Gobierno no ha hecho pública ninguna decisión al respecto del protocolo de seguridad que deberá tener esta nueva tecnología, en línea con lo que están haciendo otros países europeos. Aunque lo que se espera es que el Gobierno de Pedro Sánchez siga las directrices estadounidenses y también, porqué no, las de la familia Soros, con quien parece tener buenas relaciones, y cuyo máximo representante, George Soros, ya criticó públicamente al país comunista en el Foro Davos de 2019: “China no es el único régimen autoritario en el mundo, pero es el más rico, el más fuerte y el más avanzado tecnológicamente […] Esto convierte a Xi Jinping en el oponente más peligroso de las sociedades abiertas”. En este sentido, instó a Washington a tomar medidas contundentes contra empresas de tecnología chinas como Huawei y ZTE, porque dijo, representan un "riesgo de seguridad inaceptable para el resto del mundo".

Esas medidas contundentes solicitadas por el magnate e inversor financiero​ húngaro de origen judío y naturalizado estadounidense (para algunos la mano que está detrás de muchos de los hechos actuales en diferentes países del globo gracias a la financiación que realiza a gobiernos de muy distinto signo) ya se han traducido en los vetos de cuatro de los 5 países que forman parte del Five Eye: Canadá, Nueva Zelanda, Australia y EEUU. Mientras tanto, Reino Unido enfrenta actualmente tensiones internas en el gobierno de Boris Johnson debido al lobby recientemente creado que presiona para redefinir las relaciones entre Londres y Pekín. Si bien a principios de 2019, Reino Unido abrió las puertas a Huawei para que participase en el desarrollo de la red 5G con el objetivo de posicionarse como líder de sus colegas europeos (recordemos que estábamos en plena batalla del Brexit), ahora quieren deshacerse de los chinos, a buen seguro presionados por EE UU. “Al permitir que Huawei ingrese en nuestras redes 5G, hemos socavado la unidad del enfoque compartido de Five Eyes sobre la conducta global del Partido Comunista Chino”, afirman los políticos conservadores Duncan Smith y Bob Seeley en un artículo publicado en The Telegraph. Éste ultimo, Seeley, coautor de una investigación realizada en 2019 sobre Huawei con el respaldo de Richard Dearlove, ex director del MI6 y Malcom Turnbull, exprimer ministro australiano. Este estudio concluía lo siguiente: “Huawei está subordinada a la Ley de Inteligencia Nacional de China y está obligada a ayudar a las agencias de inteligencia de China en operaciones, investigación y desarrollo. A pesar de las afirmaciones en contrario, es probable que el liderazgo del PCCh lo obligue a actuar en interés de Beijing. Las afirmaciones de Huawei de ser una empresa privada son muy problemáticas, ya que pertenece en un 98% a un comité sindical. Huawei actúa como, y es tratada como, una empresa estatal de bancos estatales chinos. Huawei ha sido acusado en muchas ocasiones de tener un papel activo o pasivo en el espionaje y ha trabajado con las fuerzas de seguridad chinas en la provincia de Xinjiang, donde muchas personas están bajo vigilancia o en campos de reeducación. Huawei debe ser tratado como un proveedor de alto riesgo”.

Qué significará el 5G en tu día a día

Ajenos a las estrategias geopolíticas que tanto afectan a nuestro estilo de vida, los ciudadanos solo pensamos en disponer de un móvil con mayor velocidad y un internet en casa más estable y de mejor señal. Pero el 5G no solo es eso; lo realmente significativo es el desarrollo previsto del llamado Internet de las cosas. Aspiradores, frigoríficos, robots de cocina, bombillas, básculas, cepillos de dientes electrónicos, nuestros coches, reloj de pulsera… cualquier “máquina” podrá contar con una conexión a Internet y ser capaces de recibir instrucciones de manera instantánea. La medicina también cambiaría permitiendo los tratamientos de médicos a pacientes de forma remota o el uso de la realidad virtual para estudiar y detectar enfermedades.

La velocidad y el rendimiento permitirá también mejorar aplicaciones que ahora ya se están desarrollando pero que aún no han explotado todo su potencial, como por ejemplo el reconocimiento facial, las interfaces basadas en gestos, los comandos de voz, el procesamiento de imágenes y el vídeo en tiempo real.

La pregunta se repite, ¿quién estará finalmente escuchando y mirándonos al otro lado de la pantalla? @opinionadas en @mundiario

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