Para qué sirve el respeto

Clip de 'Inocencia interrumpida'.
Clip de 'Inocencia interrumpida'.
Puede que aquella compañera quisiera estar ayudándome a socializar, pero su dedo en mi pierna me traumatizó el domingo por la tarde. / Relato. 
Para qué sirve el respeto

Reencuentros. Me he encontrado a mí misma y ya no consiento. Mi ternura desbordante es ahora llanto irremisible. Todos tienen razones para no preguntar, y prefiero estar sola.

Era tan inconsciente que no sabía que era el centro de atención, era entre perfecta y feliz, pero en mi libertad había un poso de melancolía que abrió brecha hasta hoy, cuando los recuerdos han cambiado desoladoramente.

He entendido que a los once años me convertí en un icono sexual, a tenor del acoso que comencé a recibir por parte de todos, aunque yo entonces viera todavía la magia pura de las cosas. La ternura, la alegría, era otra de mis virtudes, y parecía ser fuerte con eso...

Pero me corroía la timidez, bochorno por lo desconocido, un abismo me quedaba hasta entender todo.

Ahora que veo la inmediatez con la que la gente emplea juegos sexuales, y la ira y la violencia que en ello participa la lívido, entiendo que siempre fui incomprendida. Que siempre estuve por encima de las pasiones, siendo adorada y el centro de atención, y quizá por eso me ponía muy colorada.

Creía que una chica no puede tener novio hasta comenzar a menstruar, mi reloj biológico era tres años más pequeño, pero en mi cerebro había fuegos artificiales con pólvora, catástrofes e inmensas dudas. Puede que aquella compañera quisiera estar ayudándome a socializar, pero su dedo en mi pierna me traumatizó el domingo por la tarde.

Mi hermanastra, y por extensión nuestros padres, extrayeron el maltrato del hogar en pos de que todos participaran del crimen para que no fuese un crimen.

Supongo que la mayoría de personas siguen por ahí portando sus peticiones, habiendo arrebatado mis sueños: retándome por ambición.

Creo que hasta en la facultad se hablaba de sexo, por eso me dejaban sola. Yo quería tener novio, pero solo conseguí que mis compañeros me cantaran el cumpleaños feliz.

Generé tanto auto odio en aquella confusión en soledad, que cuento intentos de suicidio con los dedos de las dos manos.

Pero ahora entiendo que eran las abusadoras quienes me hacían la vida imposible al arrinconarme para no sentir los riesgos de la vida adulta. Mi madrastra siempre favoreció a mis rivales, se lo siguen agradeciendo, y ella se enorgullece de la facilidad con que me hace daño. @mundiario 

         

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