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¿Qué pasó con los caballos?

Obdulio y el autor se embarcan en una fascinante aventura detectivesca para tratar de esclarecer el enigma de dos corceles que misteriosamente desparecieron en Hialeah, al ladito de Miami. 

¿Qué pasó con los caballos?
Uno de los dos caballos robados en Hialeah, FL. / miaminews24.com
Uno de los dos caballos robados en Hialeah, FL. / miaminews24.com

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Mario Barros

Mario Barros

Mario Barros (Lenguaviva). Profesor universitario, comediante y escritor humorístico cubano-americano. Pueden seguirlo en Facebook (Mario Barros Lenguaviva) y a su amigo Obdulio en Instagram (obdulioduparol).

Todavía falta bastante para Halloween, pero mi amigo Obdulio se aparece hoy en mi casa disfrazado de Sherlock Holmes. Pipa en mano hace su entrada y me pregunta:

-¿Por qué no escribes algo sobre el robo de caballos en Hialeah?

¡Ah, Hialeah! Si vives en Miami sabes que ése es el nombre de un pintoresco rincón del área metro que usualmente se convierte en la primera recalada de los cubanos cuando llegan de la Isla. Así, la Ciudad que Progresa, que es su sobrenombre, es tan cubana como Varadero… Perdón, ya esa playa no está en el territorio isleño. Quise decir… Güira de Melena.

Desde que el Obdu y yo llegamos a la Capital del Sol hemos conocido de varios hurtos de equinos en Hialeah, incluido el robo de dos caballos valorados en miles de dólares de un rancho de esa ciudad. Han pasado nueve meses desde entonces, mas el enigma continúa. Pero, ¿es que hay ranchos en Hialeah? Pues sí, la Ciudad que Progresa es extensa en territorio y tiene hasta fincas, con caballos y todo. Existe la posibilidad de que haya también ladrones de ganado equino en la ciudad, como en tiempos del Lejano Oeste. ¿Estaremos en presencia de una texanización de Hialeah? ¿Necesitaremos botas y sombreros de cowboy para entrar en la ciudad en un futuro cercano? ¿Alguien ha visto a Billy the Kid por allí?

Me dice Obdulio que no entiende porqué nadie habría de robarse los dichosos caballos. Le recuerdo a mi amigo que los animalitos en cuestión están valorados en miles de dólares, aunque no parece muy probable que los quieran correr en el Kentucky Derby, pues son fácilmente identificables. Quizás los ladrones hayan querido exportarlos, pero esa teoría tampoco nos parece muy exportable. ¿Qué habrá pasado con los equinos entonces?

Hay un pequeño detalle que arroja luz sobre el posible destino de los cuadrúpedos. El propietario de los animales declaró poco después del robo: “No quisiera ver a mis caballos en el plato de alguien”. ¿Será posible que se los hayan robado para convertirlos en… tasajo?

No sé, pero me da la ligerísima impresión que, de ser cierta la sospecha del dueño, los ladrones tienen un 99% de posibilidades de provenir de cierta isla del Caribe que queda directamente al sur de la Florida. Sólo allí la necesidad y el afán de lucro han llevado a algunos a cometer lindezas de ese tipo. Y si uno hace una búsqueda en la red descubre que, con alarmante frecuencia, se encuentran pruebas de matanzas de caballos en la Ciudad que Progresa. No hay que ser Sherlock Holmes para deducir qué pasó con los equinos de esta historia.

Por lo pronto, si alguien te ofrece carne roja a precios demasiado buenos, piénsalo tres veces.

Pudieras terminar merendándote a uno de los antiguos inquilinos de un rancho de Hialeah.  @mundiario