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MUNDIARIO

¿Puede ser placentera y creativa la rutina?

Mario Benedetti llegó a decir: "Hoy fue un día feliz, sólo rutina."

¿Puede ser placentera y creativa la rutina?
Mario Benedetti. / Walter Toscano, artista peruano
Mario Benedetti. / Walter Toscano, artista peruano

La rutina, entendida como hábito de hacer las cosas de manera más o menos automática, no tiene buena prensa. Acostumbramos a identificarla con aburrimiento, anquilosamiento mental y adocenamiento, que conducen a la desidia. Es decir, proporciona una vida tal vez cómoda, pero cansina, sin margen para la sorpresa que nos haga vivir algún día de forma diferente. Esta rutina podría calificarse como asesina de la iniciativa, la creatividad y la reflexión. Se llega a eliminar de nuestra vida preguntas como  ¿por qué...?, ¿para qué...?, ¿con qué...?

Generalmente, suele estar asociada al trabajo, ya sea porque la actividad que se desarrolla es una mera herramienta para subsistir, ya porque, cuando tuvimos la oportunidad de elegir la actividad, nos equivocamos al optar por  algo que no nos gustaba. La rutina no se da sólo en el trabajo; naturalmente, puede reinar en nuestro tiempo libre, en la vida familiar, en la amistad y en cualquier otro ámbito.

Mala compañera ésta, la de someternos a hábitos repetitivos, pues convierte la vida de quien la sufre en una especie de cárcel permanente, de la que sólo se puede salir con los valores que la propia rutina destruye, como son el dinamismo, el ingenio, la imaginación, la reflexión. Una existencia rutinaria se convierte en una tortura.

No confundamos la rutina con la disciplina, la constancia, el orden, el método.

Paulo Coelho planteaba la actitud ante la rutina quizá de forma excesivamente drástica: “Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina: es mortal.”

Es posible salir de esta rutina que nos viene impuesta por el trabajo y circunstancias ajenas, que anquilosa nuestra mente. Para conseguirlo es necesario reflexionar y cambiar nuestra actitud ante lo inevitable, ante lo que no podemos cambiar porque no depende de nosotros. 

Sin embargo, también hay una rutina placentera, positiva, enriquecedora. Me refiero a la rutina libremente elegida –soy consciente de lo limitada que puede ser esa libertad-, que llena nuestro tiempo y nos proporciona paz y sosiego. Tal vez quienes más sabemos de esta rutina confortable somos los jubilados..., cuando elegimos nuestra forma de vida una vez superada la etapa laboral; obviamente, siempre que la salud propia y de la pareja lo permita y nos hayamos preparado durante los años de vida activa.

Cuando esto sucede, podemos decir con Mario Benedetti, cada día o algunos días: “Hoy fue un día feliz, sólo rutina”. @mundiario