Los tres principales acusados del crimen de Samuel declararon ante la Audiencia de A Coruña

Imágenes del juicio por el asesinato de Samuel Luiz. / RR SS
Ante el jurado, se declararon "inocentes de asesinato" y se derrumbaron durante algunas de sus intervenciones.  Los acusados han intentado minimizar su responsabilidad.

A tres años del asesinato de Samuel Luiz, el juicio en la Audiencia Provincial de A Coruña se encuentra en su etapa final, y el jurado deberá decidir sobre la culpabilidad de los cinco acusados, Diego Montaña, Kaio Amaral, Alejandro Freire, Catherine Silva y Alejandro Míguez. La brutal agresión que acabó con la vida de Samuel, un joven de 24 años, ha conmocionado a la sociedad española, en especial por la presunta motivación homofóbica del ataque.

Los testimonios forenses han sido cruciales para el caso. Los expertos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) explicaron que Samuel no murió por un solo golpe, sino por la acumulación de golpes y patadas en un corto periodo de tiempo, que provocaron un daño interno en su cráneo. Estos impactos sucesivos causaron un aumento de la presión intracraneal y, finalmente, una muerte cerebral. También se presentó evidencia de que Alejandro Freire aplicó una llave de inmovilización (mataleón), que dejó a Samuel indefenso ante los demás agresores.

Los acusados han intentado minimizar su responsabilidad. Diego Montaña admitió que inició el ataque, pero señaló que su estado de embriaguez y consumo de drogas afectaron su comportamiento. Kaio Amaral, aunque fue captado pateando a Samuel y llevándose su teléfono, alegó que intentaba separar la pelea. Alejandro Freire, acusado de realizar la llave de mataleón, alegó también consumo de drogas y problemas psiquiátricos para justificar su actuación. Catherine Silva, quien apartó a la amiga de Samuel que intentaba defenderlo, afirmó que actuó para calmar la situación, aunque la Fiscalía sostiene que su intervención facilitó la agresión.

La Fiscalía ha argumentado que los cinco actuaron como coautores, comparando su responsabilidad colectiva con "el peso acumulado de varias canicas" que, juntas, inclinan la balanza hacia la culpa compartida. Con penas que podrían alcanzar hasta 27 años, el juicio busca no solo la condena de los responsables, sino también enviar un mensaje de rechazo a la violencia motivada por odio, reafirmando el compromiso de la sociedad española con la igualdad y la justicia.

La versión de los acusados por el asesinato de Samuel Luiz

Este miércoles, los tres principales acusados por la muerte de Samuel Luiz comparecieron en el juicio en A Coruña, mostrando arrepentimiento y solicitando perdón a la familia de la víctima. Con lágrimas y declarando su remordimiento, intentaron mitigar la dureza de las acusaciones, aunque ninguno admitió haber sido el responsable directo de la muerte de Samuel.

Diego Montaña, uno de los principales señalados, reconoció haber iniciado la agresión física, golpeando a Samuel primero. Declaró que si no hubiera dado ese paso inicial, "Samuel estaría vivo". Montaña, quien enfrenta una posible condena de 25 años, se disculpó profundamente con la familia de la víctima y explicó que había consumido grandes cantidades de alcohol y drogas esa noche, lo cual, según él, alteró su comportamiento y su memoria de los hechos. Además, indicó que borró contenido de su teléfono por miedo a las repercusiones.

Alejandro Freire, por su parte, admitió haber sujetado a Samuel al comienzo de la agresión, pero negó cualquier implicación en su muerte, señalando que otras personas continuaron golpeando a la víctima. Freire también mostró arrepentimiento, declarando que lamentaba profundamente el sufrimiento causado, pero mantuvo que "Samuel no murió por mi culpa". Explicó que bajo el efecto del alcohol y las drogas su comportamiento fue distinto al habitual y relató detalles personales para tratar de humanizar su imagen ante el jurado.

Kaio Amaral, el tercer acusado, negó haber golpeado a Samuel y aseguró que intentó detener la agresión en dos ocasiones. Declaró que, tras los incidentes, había recogido el teléfono de Samuel del suelo, sin saber que era de la víctima, y que finalmente lo desechó. Amaral expresó su profundo malestar por el impacto que estos acontecimientos han tenido en su vida, incluyendo la pérdida de su trabajo y su relación de pareja.

Los abogados de los acusados planean argumentar que el estado de embriaguez y la falta de alevosía pueden atenuar las penas. Además, intentarán que se elimine el agravante de discriminación por orientación sexual, aunque los testimonios iniciales sugieren un conflicto motivado por prejuicios hacia la víctima. @mundiario