La posesión de armas de fuego dispara el índice de asesinatos en los Estados Unidos

Armas. / RR SS.
Armas. / Sputnik Mundo

Un joven en el estado de Nueva Jersey mató a varios miembros de su familia con un fusil que pertenecía a uno de sus parientes.

La posesión de armas de fuego dispara el índice de asesinatos en los Estados Unidos

Otra matanza evitable volvió a ocurrir en los Estados Unidos.

En la víspera de Año Nuevo, un adolescente en una casa de Long Branch, en el estado de Nueva Jersey, tomó un fusil semiautomático y mató a sus padres, a su hermana y a un familiar, según las autoridades del estado. El abuelo y el hermano del joven lograron escapar.

Según varios amigos, el adolescente tenía problemas mentales y estaba retrasado en sus estudios. Pero sus padres –unas personas de la clase trabajadora que habían tenido dificultades económicas pero eran luchadores y salían adelante– decidieron darle clases en la casa y el joven estaba progresando.

Nadie pudo decir qué motivó el espantoso crimen en la tranquila comunidad de Nueva Jersey. Lo que sí se sabe es que el fusil con que se cometieron los asesinatos estaba registrado a nombre de un miembro de la familia.

Una vez más ocurre una masacre con un arma cuya posesión es perfectamente legal bajo las leyes norteamericanas. Unas leyes basadas en una enmienda de la Constitución –la Segunda Enmienda– que se redactó en momentos históricos distintos: finales del siglo XVIII, en medio de la guerra de independencia de las Trece Colonias contra la monarquía británica. En esa época, la joven nación estadounidense pugnaba por sobrevivir en un ambiente hostil, asediada por las tropas del rey Jorge III y por los indígenas que habían sido despojados de sus tierras. La situación es totalmente distinta hoy: la nación está firmemente establecida, sus instituciones son sólidas y el ejército y los cuerpos del orden pueden enfrentar cualquier amenaza, externa o interna.

Se calcula que hay más de 300 millones de armas de fuego en manos de la población, un número igual o mayor al de los habitantes de los Estados Unidos. Eso no quiere decir que cada norteamericano posee una pistola, sino que los fanáticos de las armas tienen un arsenal.

Cuando se compara el índice de homicidios intencionales en los Estados Unidos con el de países desarrollados donde la venta de armas está muy regulada, salta a la vista una diferencia enorme. Según la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen (UNODC), en 2015 la tasa de homicidios intencionales en los Estados Unidos fue de 4,88 por cada 100.000 habitantes. Entretanto, en Alemania fue de 0,85. En Australia, 0,98. En Austria, 0,51. En Bélgica, 1,95. En Canadá, 1,68. En Dinamarca, 0,99. En España, 0,66. En Finlandia, 1,60. En Francia, 1,58. En Grecia, 0,85. En Holanda, 0,61. En Irlanda, 0,64. En Italia, 0,78. En Japón, 0,31. En Noruega, 0,56. En Portugal, 0,97. En el Reino Unido, 0,92. En Suecia, 1,15. En Suiza, 0,69.

El caso de Suiza –donde los hombres en edad militar pueden tener fusiles en sus casas– es citado por los defensores de las armas de fuego para afirmar que la tenencia de armas no tiene que ver con el índice de homicidios. La realidad: los suizos cumplen el servicio militar entre los 20 y los 30 años de edad (hasta 34 en el caso de los oficiales) y se les permite llevar su fusil a la casa. La idea es que los soldados sean capaces de movilizarse rápidamente ante una invasión extranjera. Pero esos fusiles están registrados, los soldados están bien entrenados, el concepto de tener fusiles se basa en la defensa de la patria y no responde –como sucede en los Estados Unidos– a la posibilidad de tener que enfrentarse al surgimiento de un gobierno despótico, y la posesión de armas de fuego por civiles está estrictamente limitada. Además, la proporción de armas en manos de la población suiza –alrededor de 46 por cada 100 habitantes– es una de las más altas del mundo, pero aun así mucho menor que en los Estados Unidos.

Las estadísticas indican que sí existe una relación directa entre la posesión de armas y el índice de homicidios. Cuando la mayoría de los norteamericanos acepte esa realidad, el siguiente paso inevitable será exigir a los congresistas leyes que restrinjan la tenencia de armas para evitar las matanzas que con intolerable frecuencia estremecen a la sociedad estadounidense.

La posesión de armas de fuego dispara el índice de asesinatos en los Estados Unidos
Comentarios