Portugal regula el consumo de agua por la sequía en el Algarve
La región del Algarve, conocida por sus paradisíacas playas y prósperos campos de cultivo, se enfrenta a una crisis hídrica sin precedentes. Meses de sequía extrema han dejado los embalses al límite, con apenas un 25% de su capacidad, amenazando la estabilidad de sectores vitales como la agricultura y la industria de la naranja, uno de los pilares económicos del país.
El reciente plan de contingencia aprobado por el gobierno portugués ha generado inquietud en diversos sectores. Las restricciones del 25% en el uso del agua para la agricultura y del 15% para la población y el turismo plantean un desafío considerable para la región. Armindo Evangelista, representante de la asociación de cítricos, expresó su indignación ante la medida, argumentando que la reducción del consumo afectará negativamente a la calidad y producción de los cultivos, poniendo en riesgo numerosos empleos.
José Oliveira, otro miembro de la asociación, enfatiza la importancia del agua para la agricultura y advierte sobre la inviabilidad de la agricultura de secano en la actualidad. La falta de precipitaciones ha llevado a los embalses del Algarve a su nivel más bajo en la historia, comprometiendo no solo la producción agrícola, sino también la supervivencia de los animales y la sostenibilidad de la industria de la naranja, una de las más potentes del país.
La grave situación
El ministro portugués de medio ambiente, Duarte Cordeiro, reconoce la gravedad de la situación y subraya la necesidad de tomar medidas inmediatas. El plan de contingencia, específicamente diseñado para el Algarve, busca contrarrestar la crítica escasez de agua en la región. Mientras tanto, en el norte del país, las reservas de agua embalsada alcanzan un promedio del 73%, revelando disparidades significativas en la distribución de recursos hídricos.
Ante la crisis, surgen propuestas para trasvasar agua desde el norte, particularmente desde el embalse de Alqueva. Sin embargo, la respuesta desde el Algarve es clara: Portugal no puede permitirse ceder o vender agua en medio de su propia lucha contra la sequía.
La situación se agrava al conocerse que a finales de diciembre, Portugal registraba un 38% de sequía meteorológica, y el mes fue catalogado como el más cálido jamás registrado, con una media de 1,7 grados por encima de lo habitual. @mundiario