Poema del niño pirata
La autora ofrece a sus lectores un poema acompañado de una fotografía realizada por ella misma.
El columpio del medio
era el que más alto volaba,
por encima del tejado,
veía la isla de Toralla.
En las escaleras del desván
en autobús nos llevabas,
en él recorríamos el mundo,
en ellas a veces llorabas.
Me gustaba correr y cantar,
los cinco y tú, niño pirata,
pero sobre todo me gustaba
¡hacer tiendas de campaña!
En la playa perdí mis pulseras,
rayitos de plata en la arena blanca,
trocitos de cielo azul y caracolas
que al oído me susurraban.
El pelo del color de la miel,
los ojitos de avellana,
tus besos eran de papel
bajo el agua del mar salada.
Un barquito de palillos,
naufragó ese invierno en mi alma,
bocadillos de Nocilla,
para calmar mi inmensa rabia.
Gallinita ciega, juego cruel, ¡tirana!
escuchando sus risas,
olvidé tu dulce mirada.
Sola y perdida en el bosque,
nunca encontré el camino de vuelta a casa.