El pícaro: Un personaje literario español con una psicología polifacética

Portada de una edición de Lazarillo de Tormes.
Portada de una edición de Lazarillo de Tormes.

Queda claro que la psicología del protagonista de cualquier novela picaresca se caracteriza, de manera general, por ser un perdonavidas, afectivo, sin confianza e incomunicado.

El pícaro: Un personaje literario español con una psicología polifacética

Como lo hemos subrayado en varias ocasiones, la psicología de todo  pícaro deriva de las terribles circunstancias que le rodean. Todo conspira contra él, condicionando su existencia. Pues, psicológicamente hablando, el pícaro es:

> Un perdonavidas.  Es decir, una persona que finge ser valiente sin serlo. Lamentablemente, esta característica no tiene, claramente, presencia en La familia da Pascual Duarte como novela española de posguerra, y siendo objeto de nuestro interés.

> Un personaje sin confianza e incomunicado. El pícaro no tiene ni un mínimo de confianza. Tampoco se entiende con losdemás, ni siquiera con sus propios familiares. Pablos[1] cuando se entera de la muerte de su padre, vuelve a Segovia para arreglar los asuntos de la hacienda. Dice:

  “Amaneció y, antes que él despertase, yo me levanté y me fui a una posada, sin que me sintiese; torné a cerrar la puerta por de fuera y echéle la llave por una gatera ”. (pág. 205).

  Pascual, el protagonista de La Familia de Pascual Duarte, parece hacer lo mismo, sea  cuando huye de su pueblo, sea cuando llega a Madrid.

 “No perdí el tiempo en preparar la huida; asuntos hay que no admiten la espera, y éste uno de ellos. Volqué el arca en la bolsa, la despensa en la alforja y el lastre de los malos pensamientos en el fondo del pozo y, aprovechándome de la noche como un ladrón, cogí el portante, enfilé la carretera y comencé a caminar - sin saber demasiado a donde ir -”. (pág.110).

Cuando se da cuenta de la picardía que hay, siempre según él, en Madrid nos revela:

“Pensé que la mayor prudencia había de ser esperar a la amanecida para buscarme alojamiento y aguantar mientras tanto dormitanto en algún banco de los muchos que por la estación había”. (pág.111).

> El pícaro es un ser bueno y afectivo A pesar de los vicios y los extravíos, el pícaro se nos muestra muy bueno: Así, Pablos[2] cuando iba camino de Madrid, se apea para dejar el burro al caballero para que lo montase.

“...Y aclaróseme en materia de ser pobre, que me confesó, a media legua que anduvimos, que si no lo hacía merced de dejarle subir en el borrico un rato, no le era posible  pasar adelante, por ir cansado de caminar con las bragas en los puños; y, movido a compasión, me apeé; y, como él no podía soltar los calzos, húbele yo de subir ”.pág.208.

Pascual ahora se muestra generoso con algunos oisivos en Madrid:

 “ Tan pronto como ocurrió, me acerqué con ellos hasta un cafetín donde pagué a cada uno un café con leche que sirvió para atraérmelos del todo de agradecidos como quedaron ”. (pág. 112).

  Además, es muy distinguido el afecto que caracteriza al pícaro. Lazarillo[3] parece tener mucho afecto a su mujer calificándola de la mejor mujer que haya en Toledo, a pesar de las murmuraciones:

  “Mas malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo no sé qué y sí sé qué, de que ven a mi mujer irle a hacer la cama y guisarle de comer, y mejor les ayude dios que ellos dicen la verdad ”.pág. 202.

 Pascual duarte parece actuar de igual manera cuando vuelve de la Coruña, después de dos años de ausencia, y encuentra a su mujer preñada del Estirao:

“Estaba pálida como nunca, desencajada, su cara daba miedo, un miedo horrible de que la desgacia llegara con mi retorno; la cogí la cabeza, la acaricié, la hablé con más cariño que el que usara jamás el esposo más fiel; la mimé contra mi hombro. Comprensivo de lo mucho que sufría ”. (pág.123).

 Más allá de ellos, el pícaro es capaz de añorar hasta lo inanimado. Así Pablos[4] confiesa cuando estaba de vuelta a Segovia

 “En estas pláticas, vimos los muros de Segovia, y a mí se me alegraron los ojos, a pesar de la memoria, que, con los sucesos de Cabra, me contradecía el contento”.pág.196.

 En lo que a La Familia de Pascual Duarte se refiere, el protagonista Pascual, a su vez, cuando estaba de vuelta a su pueblo tras pasar una pena de tres años en Chinchilla, descubre la imagen de su pueblo que guardaba en su memoria, pero, claro está, el pueblo se había cambiado:

“Cuando salí encontré al campo más triste, de lo que me había figurado en los pensamientos que me daban cuando estaba preso, me lo imaginaba - vaya usted a saber porqué - verde y lozano como las praderas, fértil y hermoso como los campos de trigo, con los campesinos dedicados afanosamente a su labor, trabajando alegres de sol a sol, cantando, con la bota de vino de la vera y la cabeza vacía de malas ocurrencias, para encontrarlo a la salida yermo y agostado como los cementerios, deshabitado y solo como una ermita lugareña al siguiente día de la patrona ”.(pág. 134).

 

Conclusión
 Al fin y al cabo, queda claro que la psicología del protagonista de cualquier novela picaresca se caracteriza, de manera general, por ser un perdonavidas, afectivo, sin confianza e incomunicado. Las obras picarescas que hemos resaltado arriba no son más que una prueba tajante de ello.

 


[1] Ibid. Pág. 205.

[2] Ibid. Pág. 208.

[3] Anónimo, La Vida de Lazarillo de Tormes y de sus Fortunas y Adversidades, Madrid, ed. Cátedra, edición de Joseph. V. Ricapito, 1984, pág. 202.

[4] Ibíd. Pág. 196.

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