La pérdida del olfato podría conducir a otras patologías mentales

<p>El sentido del olfato y del gusto son importantes en la memoria, el estado de ánimo y las emociones</p>
Hombre oliendo una flor.

La pérdida del olfato y del gusto son dos síntomas de la Covid-19 que para algunos pacientes han significado un desafío extra; la ausencia de estos sentidos podrían ser el origen de enfermedades mentales.

La pérdida del olfato podría conducir a otras patologías mentales

La Covid‑19 es una enfermedad infecciosa causada por un coronavirus, el séptimo de su familia, cuyo brote inicial se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente, y a nivel mundial, es una pandemia que ha infectado a más de 46 millones de personas, que supera los 1,2 millones de muertos y con un índice de letalidad del 2.6%.

A la vez, los coronavirus son una extensa familia de virus que causan enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS). El actual, el SARS-CoV-2, es el responsable de la Covid-19.

Los síntomas más habituales son la fiebre (aquella que es superior a los 37,8 ºC), tos seca (es aquella tos perruna, que produce picor pero que no genera flemas ni mocos) y cansancio. También, existen otros síntomas menos frecuentes como la congestión nasal,  dolor de cabeza,  conjuntivitis, dolor de garganta, diarrea, pérdida del gusto o del olfato y las erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o de los pies. Estos últimos suelen ser leves, y luego van evolucionando gradualmente.

Según datos de la OMS, el 80% de las personas se recuperan sin necesidad de tratamiento hospitalario; es decir, estamos hablando que 1 de cada 5 personas que contraen la COVID‑19 acaban en un cuadro grave que incluye dificultades para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones como hipertensión arterial u otras dolencias cardíacas o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de presentar cuadros graves. No obstante, debemos subrayar que cualquier persona puede contraer la enfermedad y verse gravemente afectada; por lo que es necesario recordar, sin tener en cuenta la edad, que quienes tengan fiebre o tos, y además sientan dolor u opresión en el pecho, o tengan dificultades para hablar, respirar o moverse o la sensación de ahogo, deben acudir de forma inmediata al médico.

<p>Todo aquello que nos afecte el gusto y el olfato podría llevarnos a recluirnos, y de allí a otras patologías mentales.</p>

Hombre oliendo una flor con una mascarillla puesta.

Hecha esta descripción, voy a centrarme en la pérdida del olfato y del gusto ya que para algunos pacientes ha significado un desafío extra, debido a que la ausencia o cambios en la percepción de los olores y sabores ha significado todo un reto en sus acciones cotidianas y hasta ordinarias, como el aseo personal, donde por ejemplo, para algunos pacientes, el champú tenía un olor muy desagradable. Para otros, la pasta dental los ha llevado a tener arcadas, que para evitarlas dejan de lavar sus dientes o algunos han llegado a utilizar sal como una alternativa tolerable. También, ha ocurrido lo mismo con algunos alimentos o bebidas, como la carne que sabe a gasolina, el vino a manzana podrida y otros alimentos a pintura. Así, el café, el ajo y la cebolla son los peores, aunque los porotos verdes o las habichuelas, el tomate, los pepinos, las tostadas  y el queso son bien tolerados.

De esta forma, muchos pacientes han manifestado dejar de comer, así como sentirse mal, porque no hay nada que les apetezca, incluso aquellas comidas o bebidas que eran su gran debilidad.

En otros casos, fueron incapaces de oler durante algunas semanas hasta que su sentido regresó poco a poco. Quienes han padecido estos síntomas los describen como que tienen la capacidad de inducir nauseas o incluso el vómito.

La argumentación que la ciencia nos da es que las personas pierden el sentido del olfato y del gusto porque el virus tiene la capacidad de dañar las terminaciones nerviosas de las fosas nasales y de la lengua, y como una consecuencia el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor o el sabor de algo.

Actualmente, si bien se sabe que son síntomas que estarán presentes, se desconoce el número real de infectados que han perdido el olfato o el gusto de forma temporal, o incluso el impacto psicológico que les pueden ocasionar. La profesora y cirujana británica Claire Hopkins, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, ha advertido que "hay una creencia de que la pérdida del olfato por el virus es a corto plazo, cuando en realidad existe una gran probabilidad de que muchas personas perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando".

A la vez, debemos considerar que el sentido del olfato participa en el sentido del gusto; y si las papilas gustativas están afectadas, el cerebro no será capaz de definir si nos gusta o no lo que estamos comiendo o bebiendo.

Para concluir, el sentido del olfato y del gusto son importantes en la memoria, el estado de ánimo y las emociones, y como sabemos, todo aquello que nos afecte estos tres puntos podría llevarnos a recluirnos, y de allí a otras patologías mentales. Los sabores y los olores si no pueden ser apreciados, sentidos, imaginados y hasta memorizados serán una simple decoración, que pasarán al olvido. @mundiario

La pérdida del olfato podría conducir a otras patologías mentales
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