El pensamiento judío

Judaismo. Pexels.
Judaismo. Pexels.
Lo cierto es que todos nosotros fuimos educados en la controversia positiva y en la discusión potenciadora de nuevos debates. Ya sabe… “2 judíos, 3 opiniones”, al margen de ser practicantes o no.
El pensamiento judío

Por todos es sabido que un ciudadano israelí es aquel que posee la nacionalidad que le concede el estado de Israel, independientemente de la religión que profese, al igual que español es aquel que posee la nacionalidad española independientemente de la religión que profese. Por ello, hay israelíes judíos, cristianos, budistas y musulmanes, entre otros.

En cambio, el término "israelita" se aplica a cualquier individuo que por ascendencia "pertenezca al pueblo de Israel" en el más puro sentido cultural y religioso, siendo practicante o no.

También le comento que, a grandes rasgos, nos vemos reflejados en 2 bloques. Por un lado los Askenazi y por otro, los Sefardíes. Los primeros de procedencia centro-europea y los segundos, como se imagina, de procedencia hispana. Los primeros usan un idioma mestizo llamado Yiddish y los segundos utilizamos otro idioma mestizo denominado Jaquetía.

Existen también otros grupos minoritarios como son los judíos de raza negra del Alto Nilo, herederos etíopes de la expansión del reino de Israel en tiempos del rey Salomón (988 - 928 a C). Algunos de ellos fueron trasladados como esclavos al Caribe, generando “su cultura" tan especial en Jamaica que tiene su reflejo en los símbolos de los "rastas" (el León y la Estrella de David).

Por lo tanto, haciendo cuentas, en este planeta viven aproximadamente unos 15 millones de israelitas (0,21% del total de la población mundial) y unos 8 millones de israelíes (0,11% de la población mundial), de los cuales 6,5 millones también son israelitas.

Como puede apreciar, no todo israelí es israelita ni todo israelita es israelí.

¿Existe un pensamiento Judío?

Como en todos los sitios la mayoría de la gente pasa desapercibida, pero también hay personas que reciben cierto reconocimiento. No hay excepciones al respecto.
La verdad es que parte del “pensamiento” europeo del siglo XX lo desarrollaron judíos de procedencia soviética con muy diferentes opiniones.

Le recuerdo que Karl Marx era judío, Milton Friedman, Daniel Goleman y Eric Berne también. Incluso los hermanos Marx también lo eran, puede que Sigmund Freud también lo fuera, así como Maslow, Gardner, Herzberg, Samuelson, Stiglitz, Aumman, Schelling, Roth, Kandel, Kronberg, Perutz, Loewi, Feynman, Baumann, Kahneman, Wechsler (el descubridor del IQ), Viktor Frankl, Gertrude Elion, Luria, Carl Sagan, etc… incluso remontándonos a las épocas del economista inglés David Ricardo (1772 - 1823) o de Luis Vives (1493 - 1540).

En cualquier caso, fíjese en como Albert Einstein se salió por la tangente.

Le adelanto que casi nunca estamos acuerdo. Ya sabe: “2 judíos, 3 opiniones”.

A título anecdótico, se cuenta que un presidente de los Estados Unidos de América le comentaba a un primer ministro israelí que era muy complicado gobernar a 300 millones de habitantes, y que el israelí le contestó diciendo que era mucho más difícil gobernar a 8 millones de presidentes. Llama poderosamente la atención que ese pensamiento irregular, heterogéneo y disperso haya sido galardonado por la academia sueca de forma repetida. Aproximadamente el 40% de premios Nobel de Economía y más del 20% de las personas laureadas en Ciencias pertenezcan a este colectivo.

Como prueba, le comento que psiquiatra vienés (Nobel 2000) Eric Kandel no está de acuerdo con su vecino Sigmund Freud. Así mismo, el pensamiento de Karl Marx es opuesto a Friedman. El de Stiglitz no coincide con el de Baumann ni Maslow dejaba de discutir con Berne sobre la visión de la psicología humanística mientras Goleman no se acaba de alinear con las inteligencias de Gardner ni con Seligman y su psicología positiva.

Mostrar la lista de pensadores y científicos de origen judío se haría interminable, pero le invito a conocer a algunos, pensando que cada uno tenía su vida y pocas cosas en común.

El ucraniano Edwing Chargaff propuso la ley del equilibrio en el ADN que más tarde, y gracias a las fantásticas aportaciones de la inglesa Rosalind Franklin, ayudaron a definir la doble hélice del ADN.

El polaco Sabin y el neoyorquino Salk desarrollaron, cada uno por sus propios medios, la vacuna contra la Poliomielitis. Ambos renunciaron a su patente para que todos pudiesen utilizar su descubrimiento. Años más tarde, Gregory Goodwin Pincus descubrió la píldora anticonceptiva.

La italiana Levi Montalcini y el norteamericano Stanley Cohen trabajaron codo con codo para descubrir la proteína del factor de crecimiento del sistema nervioso. El sudafricano Sydney Brenner y el francés François Jacob trabajaron juntos en el conocimiento del ARN Mensajero. ¿Qué le voy a decir del alemán Krebs y su famoso ciclo del ácido cítrico… o del británico de origen alemán Bernard Katz y sus avances en el conocimiento de los canales iónicos en las sinapsis?

Pero quizás la Ciencia sea un territorio ajeno a muchos de nosotros a pesar de que nos beneficiamos de los resultados de estas y de otras investigaciones. Solo decir que sin ellos, la ciencia sería otra. Quizás mejor o tal vez peor; pero le aseguro que sería otra… al igual que la música y la industria cinematográfica.

¿Ha visto películas de Stanley Kubrick, de Billy Wilder, de Woody Allen, de Mel Brooks, de Román Polanski, de Ernst Lubitsch, de Sydney Pollack, de Fritz Lang, de Sidney Lumet, de George Cukor, de Steven Spielberg etc…?
¿O quizás haya visto a un actor llamado Charles Bronson que en realidad se llamaba Charles Buchinsky… o a Kirk Douglas, a Eva Gabor, a Lauren Bacall, a Tony Curtis, a Eli Wallach, a Rachel Weisz, a Jerry Lewis, a Walter Mattau, a Billy Crystal, a Kate Hudson, a Barbra Streisand, a Dustin Hoffman o a Gene Wilder?
También estoy seguro de que ha oído alguna canción de Lou reed, de Bob Dylan (Robert Zimmerman) de Amy Winehouse, de Leonard Cohen, de Paul Simon, de Neil Diamond, de Pink, de Bette Midler, etc…

Con respecto a la música, solo decirle que Vladimir Horovitz fue el pianista concertista innovador por su forma de improvisar y de "martillear" las teclas cuando así le apetecía, mientras su “competidor” Rubinstein será recordado por su exquisita forma de hacer sonar su piano.

El sentimiento judío

La verdad es que mis padres nunca me impusieron la religión. De hecho, podría decir que hasta me pusieron muy fácil dejar de prestarle atención. De hecho, si hago cuentas, creo que he asistido más veces a la iglesia que a la sinagoga.

En la educación recibida, la transmisión del judaísmo no ha sido una cuestión religiosa sino cultural y sentimental, entendiendo esa cultura como una seña de identidad.

En los judíos integrados en sociedades burguesas europeas, mediterráneas y americanas se da una combinación de discreción y búsqueda del conocimiento que no deja de tener su encanto.

Como sabe, a menudo se habla del “gen judío” o incluso, del “pensamiento judío”, pero ya le adelanto que en el colectivo al cual pertenezco, cada cual piensa lo que le viene en gana. No se trata de un “pensamiento” sino de un “sentimiento”.

Tenga en cuenta que los colectivos que crecen con una manifestación endógena, emparejándose por razones geográficas, religiosas o étnicas, suelen disponer de una menor amplitud espectral en la heterogeneidad de la expresión de sus genes. Piense que Islandia es una especie de laboratorio genético por su homogeneidad al igual que lo es Israel por su todo lo contrario.

Para interpretar correctamente el traslado del “pensamiento judío” al “sentimiento judío” debemos prestar atención a las múltiples procedencias geográficas de su origen, ya que como colectivo de crecimiento endógeno en cuanto a sus costumbres, cultura, forma de vida, de ser y de estar posee variaciones de enorme rango. Lo cierto es que todos nosotros fuimos educados en la controversia positiva y en la discusión potenciadora de nuevos debates. Ya sabe… “2 judíos, 3 opiniones”, al margen de ser practicantes o no.

Por ejemplo, yo me eduqué en los Sagrados Corazones de Jesús. Un colegio católico dirigido por sacerdotes misioneros. El padre Pedro se ofreció para enseñarme a leer en hebreo para que pudiera celebrar mi Bar Mitzvá. @mundiario

El pensamiento judío
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