Buscar

MUNDIARIO

¿Los payasos son humoristas?

Una reflexión sobre los prejuicios contra el arte del clown o payaso 

¿Los payasos son humoristas?
Payaso. / Miren Ercibengoa.
Payaso. / Miren Ercibengoa.

Firma

Pepe Pelayo

Pepe Pelayo

El autor, PEPE PELAYO, colabora en MUNDIARIO. Es escritor, comediante y estudioso de la teoría y la aplicación del humor cubano-chileno. Se le encuentra en www.pepepelayo.com @mundiario

“¡Eres un payaso!” “¡No soporto tus payaserías!”, “¡Cómo te gusta payasear!”. Esas y otras expresiones parecidas las hemos escuchados miles de veces a lo largo de nuestras vidas.

¿Se ha preguntado usted por qué esa profesión es tratada con tanto desprecio? ¿Por qué se usa esa palabra de forma tan despectiva? ¿No se supone que ser payaso es algo importante, porque nos divierte, sobre todo a los niños? Entonces, ¿por qué se valora tan poco? ¿Por qué hasta los mismos humoristas usamos esa palabra peyorativamente?

Una razón puede ser esta: dentro del arte, dentro de la creación humorística, la payasería es lo menos elaborado. Obviamente, como es para niños, el tropezón, la caída, el falso golpe apoyado con un platillazo de la orquesta, etcétera, son chistes muy básicos dentro del humor. Provocan risas inocentonas. Quizás por ello los seudos intelectuales han condenado esa preciosa profesión al estiércol. Porque muchos colegas gritan que el humor es algo sublime, ideal, fino, perfecto, elevado; es decir, la búsqueda de la sonrisa inteligente y espiritual, y no “esa cosa elemental, burda, grotesca, superficial, vulgar, naif, de mal gusto, que provoca la primitiva carcajada".

Lo siento queridos, pero estoy convencido que el payaso es un humorista "hecho y derecho", Son colegas nuestros.

Conozco personas que argumentan que esos cómicos circenses hacen comicidad y no humor. Ese es un temazo, pero yo pienso que el proceso cómico lo experimenta uno en su cerebro y el humor es la expresión de lo cómico. Por lo tanto todo el que hace arte con intenciones de hacer reír, es un humorista. Y ahí estamos todos, los que hacemos humorismo en todas las modalidades artísticas.

Pero, ¿qué razones tienen los que desprecian al payaso? ¿No será que quizás en el fondo todos quisieran serlo, pero como no se atreven? ¿Será porque afirman que la comedia es un género menor y no desean que su "reputación" de intelectual se contamine?

¿Por qué esta defensa tan furibunda del arte del payaso?, se preguntará alguien. Es que yo siempre lo he sido en lo personal, aunque no en lo profesional. Para bien o para mal, me destaqué en la vida en ese campo y siempre cargué con ese mote despectivo.

Sin embargo, al pensar ahora mismo en esa época de payasito o bufón (otro sinónimo de igual fortuna), yo fui feliz y le traspasaba alegría a todo el mundo. Por tanto, no me arrepiento. Y aún sigo haciendo “pelayaserías” (término creado por mi amigo Pible). Y mis “pelayaserías” dentro del campo de la creación humorística, intentan ir más allá del puro chiste o gag (aún sabiendo que sólo eso es bastante), tratando de hacer el humor  llamado “inteligente”, el que hace crecer al ser humano, aunque sea un poquitín. Pero sin menospreciar el que no hago. Por ello que defiendo y respeto tanto la profesión de payaso. Conozco la creación humorística y sé lo difícil que es hacer reír, incluyendo la aparente simplicidad y ligereza del humor del clown. Por ello prefiero decir que todo es parte de un todo: el humor. Porque no existe un humor que sólo haga reír y un humor que sólo haga pensar. Es el mismo en diferentes niveles de elaboración, profundidad y calidad. Por tal razón debemos considerar al simple payaso como hermano de Quino, de Chaplin, de Les Luthiers, de Mark Twain. Las diferencias las dan otros aspectos.

Propongo entonces resarcir, reparar, compensar, indemnizar, desagraviar, enmendar y subsanar a los payasos. ¿Por qué no lo revalorizamos a partir de ahora, basándonos en la preciosa labor que hacen "Payasos sin fronteras” o los médicos payasos que tanto aportan a la rehabilitación de los pacientes en muchos hospitales? ¿Por qué no los dignificamos, pensando en Grimaldi, Popov, o en los geniales payasos del “Cirque du Soleil”, por mencionar sólo a algunos?

Una curiosidad: no sé si usted sabe que en los circos, los directores alejan los chimpancés de los payasos, porque por alguna extraña y desconocida razón, esos animales atacan con mordiscos a los payasos. En serio, es cierto esto.

Por último, si usted no está de acuerdo con toda esta reflexión, escríbanos y podemos debatirlo. Sólo una cosa: no discuto con chimpancés. @mundiario