Es una labor de justicia literaria comentar algunas de las obras de John Dos Passos

Manhattan Transfer, de Jhon Dos Passos.

Volver sobre los pasos del escritor John Dos Passos nunca se puede considerar tiempo malgastado, tampoco tiempo perdido. Es todo hallazgo y certero tiempo rescatado.

Es una labor de justicia literaria comentar algunas de las obras de John Dos Passos

“El único elemento que puede sustituir la dependencia del pasado es la dependencia del futuro”

John Dos Passos

 

Es una labor de compromiso y justicia literaria comentar algunas de las obras de John Dos Passos que deberían ser más leídas en los tiempos que corren debido a su equilibrio crítico y carácter creador. Aunque se puede leer en sus sentidas memorias expuestas en Años inolvidables, en las que duda si “la imaginación literaria llegaría a ser estimada de verdad”. Si “un escritor que se tomara su trabajo en serio podía recibir más patadas que otras cosas”.

Dos Passos, con toda seriedad y pasión, adquirió un compromiso consigo mismo y ganó a pulso un espacio preferente en la España literaria, histórica y política por aquellos años de la Segunda República a la que defendió con dignidad y coraje, como muy bien expone Ignacio Martínez de Pisón en su libro Enterrar a los muertos, (Seix-Barral), donde cuenta el asesinato del español José Robles el primero y mejor traductor de Manhattan Transfer (Seix Barral) y de toda la obra de Dos Passos. Capítulo muy importante para conocer compromiso, amistad y enemistad de Dos Passos con su admirado amigo Hemingway, producido por el oscuro caso del asesinato de Robles por las checas comunistas en la guerra civil española Llena de claroscuros e intrigantes polémicas.

Porque, aunque Dos Passos en su vejez, fruto del desencanto se refugió en un conservadurismo muy criticado, su libro de recuerdos Años inolvidables (Seix-Barral), expone con veracidad todas sus vivencias como intelectual comprometido y apasionado de este país, hoy en manos de mandarines y trileros de alcurnia mandataria para gozos y beneficios propios. Luego imposible ignorar entonces su compromiso social y político ya anunciado en su novela Tres soldados, cuando cuenta sólo veintitrés años de edad. Manifestando un vehemente alegato antibélico, narrando con realismo las vicisitudes de un grupo de reclutas norteamericanos que combate desde Francia en la Gran Guerra europea. Es esta novela, una de las primeras, cuando se aprecia agudeza crítica y la responsabilidad que caracterizaría toda su obra y personalidad pública como escritor responsable ante la sociedad.

En 1925 se edita Manhattan Transfer, novela que le dio la fama, obra que no ha perdido en todos estos largos años la palpitante esencia que adquiere ese mosaico por los que tantos y variados personajes luchan, en un desvivir en esa especie de cortos relatos que retratan un gran fresco del Nueva York de la época de feroz desarrollo, donde se luchaba por salir de la mediocridad y las tragedia mediante la “fuga de lo quimérico”. Brillantez y emocional exposición, como pocas veces después de esta hermosa y vibrante narración “estuvo la narrativa del siglo XX tan cerca de la herencia tolstoiana”. Y tras ese apasionante logro literario de justificada fama, a partir de 1930 llegaría la primera parte de la trilogía USA, Paralelo 42, donde Dos Passos mostró la plenitud de su talento literario con una radiografía dura y transparente de la realidad norteamericana, desde principios de siglo hasta la Gran Depresión, con sus múltiples y numerosos personajes, junto al monólogo interior de “unos noticiarios que funcionan como voz de la actualidad”

Son valores literarios e históricos que se convierten, ochenta años después, en la conmovedora y transparente realidad exacta de la Gran Depresión que de nuevo nos asola entre mentiras, capitalismo salvaje, corrupciones y mediocridad. 1919 es la segunda parte de esa sinfonía literaria que compone la famosa Trilogía USA. En ella, Dos Passos dibuja con trazo firme el cuadro de una sociedad de desmedida avidez, donde resulta imposible detener tal desvarío social por ganar altura en una saciedad enloquecida y dominadora con el lema dinero y más dinero.

Especulación arma y fiebre incontenible hasta llegar al precipicio por el que se desploma, donde sus variados e interesantes protagonistas son los transmisores e interpretes de un mosaico de apariencia fragmentaria rebosante de circunstancias dada su propia y sorprendente densidad social. Y llega en 1936 El gran dinero, que cierra la famosa y perenne Trilogía, toda una crónica de la sociedad norteamericana, de la que España viene copiando su peor cara como modelo con el mayor cinismo, descaro, en favor de los poderes absolutos del dinero en una sociedad enardecida, devorada por la avaricia del vil metal, ese que no repara igual aun falso dios engullir a sus propios hijos.

Todo por el imperio del dólar, hoy también, en esta gran crisis que hace temblar, por el euro, moneda que deja de ser decente según los manejos de quienes la controlan. Esta es la honesta actualidad de tan imperecedera obra literaria del escritor de la denominada “Generación pérdida” Recordarlo, pues, que no es un mero homenaje nostálgico, sino el justo y honesto reconocimiento de una prosa viva. Un espejo de buen azogue en el que se puede ver reflejada nuestra diaria existencia, así como el despiadado perfil de quienes tienen el verdadero timón de esta civilización para hacer de ella lo que les dicte su deformada y avara conciencia.

Es una labor de justicia literaria comentar algunas de las obras de John Dos Passos
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