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¿Qué pasará cuando se levante el estado de alarma?

La mascarilla forma parte de nuestra indumentaria habitual para vivir en la "nueva normalidad" con la mirada de soslayo sobre la Covid-19. 
¿Qué pasará cuando se levante el estado de alarma?
Una mujer con mascarilla. / Pixabay
Una mujer con mascarilla. / Pixabay

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Alfonso Villagómez

Alfonso Villagómez

El autor, ALFONSO VILLAGÓMEZ, columnista de MUNDIARIO desde su fundación en 2013, es doctor en Derecho por la USC y magistrado. Fue letrado del Tribunal Constitucional y asesor del Defensor del Pueblo. También formó parte del Gabinete del Ministerio de Justicia entre los años 2004 y 2008. Fue colaborador, entre otros medios, del diario Xornal de Galicia. @mundiario

En principio, el 22 de junio volveremos a la normalidad constitucional con el levantamiento del estado de alarma. Se dejará así sin efecto el presupuesto jurídico que habilitaba la limitación de derechos individuales y de actividades económicas. Podremos deambular sin restricciones y las empresas y comercios abrir para desarrollar sus actividades sin limitaciones.

Quizá uno de los efectos jurídicos más llamativos para los ciudadanos, en especial a los cientos de miles que fueron denunciados, sea la caducidad de los procedimientos sancionadores por incumplimientos del confinamiento. Quiero decir que ese más de millón de multas seguramente se perderán en el limbo de la Administración sin que lleguen a repercutir en el bolsillo de los ciudadanos.

Se aplicará el ordenamiento jurídico "normalizado" , sin que el Gobierno pueda seguir tomando medidas excepcionales desde el ministerio "único" de Sanidad. Pero todo esto no quiere decir que la pandemia haya sido erradicada, y que el virus ya no exista. Seguirá estando ahí latente, pero clínicamente controlado.

Esta vuelta a la normalidad o, mejor dicho, la superación de la '"anormalidad" abrirá las puertas de cines y teatros, bares y hoteles, oficinas y locales comerciales, dentro del marco normativo que establece la legislación ordinaria.

La responsabilidad de todos tendrá que digerir en la práctica los comportamientos individuales de prevención y cautela sobre una enfermedad que continuará acercando por cualquier esquina. La mascarilla forma parte de nuestra indumentaria habitual para vivir en la "nueva normalidad" con la mirada de soslayo sobre la Covid-19. 

No morirse es importante para la calidad de vida, ha dicho el Nobel Paul Krugman, que ha alentado a los gobiernos a seguir atentos a la procura plena de la salud pública. Colaboremos, pues, todos en este objetivo comunitario una vez que  completemos la desescalada y se levante en unas semanas el estado de alarma. @mundiario