El Parlamento Europeo insta a los Veintisiete a adoptar el “modelo nórdico” contra la prostitución

Parlamento Europeo. / RR SS.

Este modelo se caracteriza por penalizar a los clientes y no a quienes se prostituyen. Además, solicita directrices comunes para salvaguardar los derechos fundamentales de estas personas vulnerables.

En una decisión que marca un cambio significativo en la postura europea hacia la prostitución, el Parlamento Europeo ha exhortado a los Estados miembros a adoptar el denominado "modelo nórdico". Este se caracteriza por penalizar a los clientes de prostitución en lugar de a las personas que se prostituyen, en su mayoría mujeres, y se ha convertido en una herramienta clave en la lucha contra la explotación sexual y el tráfico de seres humanos.

El informe, que no tiene carácter vinculante pero tiene un gran peso político, hace un llamado a los Veintisiete países miembros de la Unión Europea para que implementen medidas efectivas destinadas a reducir la demanda de prostitución y, por ende, el tráfico de seres humanos y la operación de grupos criminales organizados.

Entre las recomendaciones clave del informe se encuentra la necesidad de que los Estados se enfoquen en la prevención y la descriminalización de las personas que se prostituyen, en la reducción de la demanda y la penalización de los clientes. Además, se hace hincapié en la importancia de destigmatizar y eliminar estereotipos asociados a la prostitución.

Lagunas en la normativa

El informe también insta a los países a establecer programas de salida de la prostitución de alta calidad y garantizar el acceso incondicional de las personas que se prostituyen a la seguridad social y a la integración en la sociedad. Este último punto es particularmente crucial, ya que la reintegración social de las personas que dejan la prostitución es un desafío en muchos Estados miembros.

En este contexto, se menciona el ejemplo de Francia, donde la insuficiencia de las ayudas para las personas que desean abandonar la prostitución ha sido reconocida incluso por los defensores de la abolición de esta práctica. Recientemente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos aceptó una demanda de 261 trabajadoras sexuales francesas que argumentan que la ley de prostitución adoptada en 2016, que criminaliza a los clientes, ha empeorado sus condiciones de vida y trabajo.

La eurodiputada socialdemócrata alemana, Maria Noichi, autora del informe, admitió que existen lagunas en estas normativas y destacó la importancia de que los Estados asignen recursos para facilitar la reintegración de las personas que abandonan la prostitución. En este sentido, el informe sugiere que los países europeos aprovechen las mejores prácticas empleadas por otros Estados miembros para evitar cometer los mismos errores.

Votación dividida

La votación en el Parlamento Europeo fue ajustada, con 234 votos a favor, 175 en contra y 122 abstenciones. Las formaciones políticas se dividieron en gran medida, con socialdemócratas y populares apoyando en bloque el informe, mientras que liberales, verdes y parte de los conservadores y la extrema derecha se mostraron en contra o se abstuvieron.

Maria Noichi celebró la aprobación del informe como un avance significativo para dar voz a las personas, especialmente mujeres, que históricamente han sido ignoradas, marginadas y estigmatizadas en la sociedad. Se enfatizó que la prostitución es vista como una forma de violencia y una manifestación de desigualdad de género, y su reducción o eliminación implica la creación de programas de salida, la erradicación de la pobreza y la exclusión social, así como la reducción de la demanda al abordar a los compradores.

Durante el debate previo a la votación, la eurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop (Podemos) respaldó el informe y las medidas propuestas, argumentando que una relación sexual no puede ser considerada un contrato laboral, incluso si existe consentimiento, ya que dicho contrato siempre implica una violación de la libertad sexual. Además, destacó que la prostitución, en su esencia, es una institución profundamente arraigada en la desigualdad de género y el patriarcado, y normalizarla perpetúa los privilegios sexuales masculinos y la subordinación de las mujeres.

El informe subraya que la prostitución no es un acto individual, sino un sistema organizado que perpetúa la violencia y la discriminación, y que opera como un negocio en el que los proxenetas juegan un papel importante en su expansión. Con esta decisión, el Parlamento Europeo busca cambiar el enfoque hacia un enfoque más igualitario y protector de los derechos fundamentales de las personas que se prostituyen en la Unión Europea. @mundiario