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El Papa Francisco ha decidido no ordenar sacerdotes casados

Ese proyecto de reforma surgía de la necesidad de llevar la eucaristía y los sacramentos a lugares donde ya no hay sacerdotes.
El Papa Francisco ha decidido no ordenar sacerdotes casados
Papa Francisco. / RR SS.
Papa Francisco. / RR SS.

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Maira Perozo

Maira Perozo

La autora, MAIRA PEROZO, es periodista. Colabora en MUNDIARIO y tiene experiencia en el área política, pero también como asesora y moderadora de programas de televisión. @mundiario

El Papa ha decidido no ordenar sacerdotes casados en zonas remotas del mundo. La medida, cuyo estudio aprobó el Sínodo de la Amazonia celebrado en octubre y que ha generado una enorme polvareda en el Vaticano en los últimos meses, no se ha incluido en la exhortación apostólica Querida Amazonia que la Santa Sede ha presentado hoy. Claro está, la decepción en los sectores más aperturistas de la Iglesia será evidente y no se hará esperar. Sin embargo, el Vaticano logra así también pacificar un creciente clima de división que amenazaba con recrudecer la guerra entre las dos grandes facciones que se disputan el poder en los últimos años, de acuerdo con El País.

En ese sentido, ese proyecto de reforma surgía de la necesidad de llevar la eucaristía y los sacramentos a lugares donde ya no hay sacerdotes, pero cuando comenzó a debatirse se transformó en una enorme polémica sobre el posible fin del celibato en la Iglesia católica. De hecho, este tema ha enturbiado el apacible descanso de Benedicto XVI y ha traído hasta Roma venenosos vientos de cisma. Pero el Papa Francisco, sin embargo, ha decidido aplazar la cuestión y ha evitado pronunciarse abiertamente en el texto sobre la misma.

En esa línea, hay que resaltar que, la exhortación apostólica sí subraya que debe garantizarse “una mayor frecuencia de la celebración de la eucaristía”, cuestión básica para la que se abrió la puerta a la ordenación de hombres casados. Pero a continuación añade, que se debe “determinar qué es lo más específico del sacerdote”. La respuesta, se lee, está en el sacramento del orden que habilita solo al sacerdote para presidir la eucaristía. Es decir, nadie más puede realizar esa función. La solución que aporta Francisco a este problema, muy lejos de la que proponía la asamblea del sínodo, es pedir a todos los obispos, especialmente a los latinoamericanos, que sean “más generosos”, orientando a aquellos que “muestran vocación misionera” a elegir la Amazonia. @mundiario