El Papa Francisco dice que “los cotilleos son cosa de mujeres”
La semana ha sido particularmente polémica para el Papa Francisco en lo que respecta a la solidez de su discurso público sobre los homosexuales y las mujeres. Dos episodios recientes han levantado críticas y cuestionamientos sobre su aparente apertura y progresismo dentro de la Iglesia.
El lunes se supo que Francisco había utilizado el término "mariconeo" para referirse a la presencia de homosexuales en los seminarios, durante un encuentro con 200 obispos italianos en el Vaticano. Según fuentes citadas por medios italianos como Dagospía y La Repubblica, el Papa afirmó en tono jocoso que ya hay demasiado "mariconeo" en los seminarios y que no deben admitirse.
Esta declaración causó un gran revuelo, llevando al Pontífice a emitir una disculpa al día siguiente a través de la oficina de prensa del Vaticano. Francisco afirmó que no tenía intención de ser homófobo y pidió perdón a quienes pudieran haberse sentido ofendidos por el uso de ese término.
No obstante, el jueves, otro medio italiano reportó que en una reunión con jóvenes sacerdotes, Francisco había instado a evitar los cotilleos y chismes, calificándolos de "cosa de mujeres". El Papa dijo "nosotros llevamos pantalones, debemos decir las cosas", sugiriendo que los sacerdotes deben enfrentar los problemas directamente.
Adiós a la imagen de inclusión
Estos incidentes contradicen los esfuerzos que Francisco ha hecho en los últimos años para proyectar una imagen de mayor inclusión dentro de la Iglesia. A pesar de su negativa a ordenar a mujeres como diaconisas, el Papa ha promovido la participación femenina en órganos de decisión y puestos ejecutivos del Vaticano. Además, ha realizado gestos simbólicos como lavar los pies de mujeres presas, tratando de subrayar la necesidad de feminizar la Iglesia.
No obstante, sus comentarios recientes parecen ir en una dirección contraria a su discurso público. Durante el sínodo sobre los abusos en la Iglesia, Francisco afirmó que la inclusión de las mujeres no resolvería el problema de fondo, pero sí abogó por integrar el "estilo" femenino en la Iglesia, aunque advirtió contra un feminismo que termine siendo "machismo con faldas". @mundiario