Tras la pandemia, Suramérica sigue

Imagen de Suramérica. / pexels.com
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Instituciones débiles, pobreza, desempleo e inflación, es parte de los problemas en Suramérica
Tras la pandemia, Suramérica sigue

Las consecuencias de la pandemia en países de bajos ingresos, ubicados en América del Sur, también tienen sus manifestaciones en demandas sociales, económicas, crisis por falta de gobernabilidad, o incluso, debilidad institucional o enfrentamientos políticos que se viven a lo largo del subcontinente y tienen a arraigarse cada día más. Ya no es el panorama que se tuvo décadas atrás, cuando la región surtía a buena parte del mundo con materias primas, generando como consecuencia que muchos salieran de la pobreza y el bienestar económico, coadyuvara en pro de instituciones políticas nacientes.

La Suramérica actual enfrenta desafíos sanitarios, recursos económicos que se hacen escasos y una realidad institucional que pudiera ser insuficiente para abordar el descontento y las desigualdades crecientes que suman en estallidos sociales, con sus manifestaciones en cada sociedad.

El aumento de la pobreza ha desembocado en un descontento generalizado tras expectativas incumplidas, la convicción de que la generación siguiente estaría mejor, se ha visto defraudada por una realidad que confronta a millones con el hecho de ver, que en su día, la realidad no mejora pese a haber cursado estudios universitarios, muchas veces. Parte de las consecuencias que ha acarreado la pandemia, es que esta realidad tiende a afianzarse y la desigualdad económica, tiende a crecer.

Las instituciones políticas democráticas tampoco se han arraigado durante tantas décadas como en otras latitudes. Se han vivido episodios de tensión con las fuerzas armadas en países como Brasil, militares que hacen exigencias dentro de las que destaca, el proceso que se le ha abierto al presidente de dicho país, Jair Bolsonaro, con el fin de hacer presión sobre él para advertirle acerca de medidas que debe tomar de cara a la pandemia. Si bien no llegó a declarársele culpable ni a hacer que cumpliera una pena, sí hay una advertencia que no debe pasar desapercibida mientras se escucha, de parte de Bolsonaro, la frase una y otra vez, “la constitución soy yo”.

Los abusos policiales también han estado presentes. En medio de manifestaciones presentadas en Colombia y excesos policiales, pese a que ya han quedado suspendidas las tales por parte del Comité de Paro, no se debe perder de vista que se tiene un clima de tensión política y un descontento al cual, la clase política, tendrá que hacer frente.

La inflación con el desempleo también se suman a esta lista. Venezuela, Argentina y Perú encabezan esta lista y el aumento de precios incluso de productos con el descontento que eso puede acarrear. En el caso de Argentina si bien se ha evitado que las manifestaciones sean multitudinarias, el descontento también se ha hecho sentir y se podría manifestar en las próximas elecciones legislativas, pautadas para el 14 de noviembre del año en curso.

Perú se enfrenta a una realidad postelectoral que todavía, no se define. Con una ciudadanía dispuesta, por una parte, a defender votos y otros, que no se sienten identificados con ninguno de los dos candidatos, el conteo electoral se ha extendido tras la acusación de fraude por parte de la candidata Keiko Fujimori y las discusiones que esto ha acarreado.

Los próximos años se vislumbran retadores para América Latina y en particular, para Suramérica. Que las instituciones puedan estar a la altura, es parte de los grandes retos que tiene la región si se pretende mantener viva la democracia. @mundiario

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