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Los palabros feministas: feminismo radical

“Radical es extremista y ningún extremo es bueno”: ¿cierto o no?

Los palabros feministas: feminismo radical
Mujer llevando una chaqueta en la que pone "wild feminist" (feminista salvaje). / Pexels
Mujer llevando una chaqueta en la que pone "wild feminist" (feminista salvaje). / Pexels

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Alba Barreiro Núñez

Alba Barreiro Núñez

La autora, ALBA BARREIRO, es graduada profesional de Música. Colabora en MUNDIARIO y estudia el Grado de Comunicación Audiovisual en la Universidade da Coruña (UDC). @mundiario

¿Quién no ha oído hablar de “colectivos radicales”? La palabra radical está muy estigmatizada: automáticamente, en nuestra mente se genera una imagen de un grupo de personas con máscaras quemando contenedores o robando a ancianas. ¿Significa que esa es la realidad? No.

La palabra radical procede del latín radix, que significa raíz o base. Cuando hablamos de feminismo radical, se hace referencia a un movimiento social que pretende conseguir el empoderamiento de la mujer para alcanzar la igualdad, atajando esta diferencia entre géneros desde su raíz.

Para conseguir llegar a la base de la desigualdad social de géneros, las feministas radicales se han dedicado a cuestionarse el porqué de las situaciones de nuestra sociedad para llegar a esa raíz. Pensémoslo como el jenga, el juego en el que se van retirando piezas de una torre hasta que se cae. Llegado a un punto del juego, solo uno de los trozos de madera está sosteniendo esa torre y quitar esa pieza implica que se derrumbe la torre y la posterior creación de una torre parecida, pero no igual. El objetivo del feminismo radical es encontrar esa pieza que hace que caiga la torre de la desigualdad de género estructural.

Ahora el quiz de la cuestión: ¿cuál es esa pieza clave que derrumba nuestra torre? El género.  Las feministas radicales defienden que, aboliendo el género, la desigualdad estructural en esta materia terminaría. Si no existiesen unos patrones sociales en base al sexo biológico, no podría haber micromachismos, ni violencia de género, ni patriarcado. Esto también significaría que no habría ningún identificador de si un individuo es hombre o mujer: maquillaje, tacones, faldas, pelo corto, … nada estaría asociado a nada.

Entiendo el pánico que puede provocar esta idea, ya que está tirando por la ventana un concepto clave de nuestra sociedad y es muy extraño asumir la posible existencia de una comunidad sin nuestras divisiones. @mundiario