La oscura trama de explotación laboral en un restaurante de lujo de Torredembarra

Un guardia civil custodia a un detenido en la Operación Napoleón-Aguazul que ha permitido desmantelar una red de trata de seres humano. / Ministerio del Interior
Un guardia civil custodia a un detenido en la Operación Napoleón-Aguazul que ha permitido desmantelar una red de trata de seres humano. / Ministerio del Interior
Una operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil desarticula una red de trata de seres humanos que explotó laboralmente a 46 inmigrantes traídos de Colombia.
La oscura trama de explotación laboral en un restaurante de lujo de Torredembarra

La apariencia de elegancia y exquisitez que proyectaba el restaurante La Sirga en el paseo marítimo de Torredembarra (Tarragona) ocultaba una realidad escalofriante. Lo que parecía ser un lugar de alta cocina italiana y española, con un equipo de profesionales talentosos, se reveló como parte de una trama de explotación laboral desmantelada por una operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

La investigación, que llevó a cabo un despliegue de 180 agentes, descubrió una red de trata de seres humanos que permitía a este local contar con camareros en régimen de casi esclavitud a los que se les obligaba a trabajar hasta 15 horas diarias de lunes a domingo y a veces solo les pagaban 20 euros a final de mes.

Hay otros dos restaurantes y una heladería de la misma localidad y La Riera de Gaià implicados. Todos fueron clausurados por orden judicial después de que el pasado 8 de abril fueran detenidos 12 de los presuntos integrantes de la red tras ser identificadas 46 de sus víctimas, la mayoría estudiantes de hostelería en Colombia que llegaban a España engañados, según ha informado este viernes el Ministerio del Interior.

Hacinados y controlados

La primera fase, la de la captación se realizaba en Colombia, donde personas vinculadas a la trama acudían a centros de enseñanza de hostelería y les ofrecían a los alumnos un trabajo retribuido en España; un contrato de cuatro horas diarias y dos días de descanso semanal, vacaciones y un sueldo de 500 euros mensuales. Cuando aceptaban, la organización se ofrecía a gestionarles toda la documentación necesaria para viajar, desde los billetes de avión hasta los seguros médicos y trámites con el consulado. Gastos que asumía la red, para que, de este modo, las víctimas contrajeran una deuda.

Al llegar a España, las condiciones laborales no se ajustaban a lo acordado. Las jornadas eran muchas veces de 12 horas diarias, aunque en ocasiones se extendían hasta las 15. Los descansos semanales se les concedían en contadas ocasiones y las vacaciones nunca pudieron disfrutarlas. La trama descontaba del sueldo la deuda contraída, por lo que algunos meses solo cobraban 20 euros. Además, a los que habían llegado con visado turístico, les obligaban a inscribirse en cursos de formación para regularizar su situación como estudiantes en dos academias de la localidad tarraconense.

La estadía, por la que también les descontaban dinero, se realizaba en cuatro pisos de Torredembarra, donde dormían hacinados en literas y eran controlados permanentemente por cámaras de vigilancia. Si caían enfermos, se les impedía tomar la baja médica y la trama les facilitaba medicamentos para que recuperaran.

Diferentes delitos

Los doce detenidos, resultado de la Operación Napoleón-Aguazul, se enfrentan a cargos que incluyen pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral y falsedad documental.

Los agentes han intervenidos dos armas detonadoras, 22.295 euros en efectivo, dos teléfono móviles, dos ordenadores portátiles, un vehículo, un disco duro grabador, cámaras de vigilancia y abundante documentación. Entre los arrestados, además del matrimonio propietario de los restaurantes, están dos hijas de la mujer, un captador, el contable de los locales y varios encargados de los restaurantes. Fuentes cercanas a la investigación destacan que, si bien hasta el momento se han identificado 46 víctimas, las autoridades no descartan que aparezcan más en las próximas semanas.

"Creemos que la trama llevaba siete años operando”, señalan estas fuentes, que añaden que mientras los agentes hacían los registros se acercaron al lugar algunas personas para denunciar que ellos también habían sido explotados, lo que sugiere que el número de afectados podría ser mayor de lo inicialmente estimado. @mundiario

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