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La ONU advierte de que la vacuna rusa contra la Covid-19 primero debe ser aprobada por la OMS

Rusia busca ser la potencia que cure a la humanidad de la pandemia como una estrategia para volver a posicionarse en el podio de las grandes potencias globales que controlan el monopolio de las decisiones que mueven al mundo. 
La ONU advierte de que la vacuna rusa contra la Covid-19 primero debe ser aprobada por la OMS
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El portavoz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric / HispanTV.

La rigurosidad de la comunidad internacional está ahora más afinada que nunca debido a que es imperativo el control logístico, financiero, científico y médico del elemento que podría frenar y contener la pandemia de Covid-19, esto con el objetivo de cortar de raíz el ciclo biológico que ha desencadenado el período de mayor inestabilidad en la humanidad y su sistema de vida en todo el siglo XXI.

Es por ello que “cualquier vacuna contra la COVID-19, incluida la rusa Sputnik V, debe ser aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, dijo este pasado miércoles el portavoz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric, en una conferencia de prensa.


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Esto implica que cualquier suministro o distribución de la vacuna anticovid de Rusia fuera del país podría representar una violación a la Carta de Naciones Unidas y a los estatutos de la OMS, pues de ambos instrumentos de derecho internacional es signatario el Estado ruso como miembro tanto del club de naciones como de la autoridad sanitaria global. Entonces, toda actuación diplomática y logística de Moscú al margen de la ley sanitaria y comercial internacional se verá reflejado en un interés geopolítico ruso por ganar más influencia, presencia y liderazgo en la escena mundial justo en medio de una pandemia, que no debe permitir como prioridad los intereses expansionistas de ninguna potencia. 

En septiembre, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en su discurso en la Asamblea General de la ONU, se ofreció a proporcionar vacunas gratuitas Sputnik V a todo el personal y funcionarios de las Naciones Unidas en todo el mundo.

Claramente, se trata de una estrategia de la tercera superpotencia mundial para ganar más aliados en el Consejo de Seguridad de la ONU en el marco del poder de veto y bloqueo que le permitiría obstruir cualquier acción militar de Estados Unidos en el Medio Oriente, en el mar de China Meridional o incluso en la Península de Crimea. Es una verdadera táctica de diplomacia sanitaria la que propuso Putin en esa intervención. 

"Esas discusiones están en curso. Para nosotros, es importante que la OMS apruebe cualquier vacuna, pero las discusiones están en curso", dijo Dujarric cuando la prensa le preguntó sobre la oferta de Rusia.

Por lo tanto, Moscú podría estar apelando a una estrategia mucho mayor, que consistiría en hacer lobby o negociar con el alto buró de las Naciones Unidas para conseguir la aprobación del Secretario General, Antonio Guterres, y las demás autoridades de la Asamblea General, rumbo a un eventual puente sanitario-humanitario mundial con Rusia al frente de su logística, en coordinación con China, lo que sería una astuta movida geopolítica para vender al mundo la imagen de que las dos potencias comunistas son el rescate de la humanidad y de la era postmoderna. 

En agosto, Rusia se convirtió en el primer país del mundo en registrar la vacuna contra el COVID-19, creada por el Instituto Gamaleya, un organismo estatal de investigaciones médicas, científicas, inmunológicas y virológicas.

Los ensayos clínicos de fase 3 se iniciaron en Moscú el 7 de septiembre; un total de 40.000 voluntarios participarán en las pruebas y hasta 10.000 de ellos recibirán un placebo.

Sin embargo, aunque Rusia aprobó la vacuna sin pasar a la fase 3, decidió igualmente empezar a distribuirla tanto a nivel interno como externo. El primer campo de pruebas en Occidente será en Venezuela, cuyo régimen comunista al mando del Gobierno, el de Nicolás Maduro, es aliado de Moscú. Un lote de dosis de la vacuna Sputnik V llegó a Caracas hace tres semanas, logrando así que los venezolanos sean el primer grupo humano que será sometido a pruebas de gran escala para un antiviral que no demuestra hasta ahora la misma capacidad de generación de anticuerpos neutralizantes e inmunosupresores contra la Covid-19 como sí la tienen las vacunas de la farmacéutica estadounidense Moderna y la británica AstraZeneca, que son las dos más avanzadas a nivel mundial. 

Lo cierto es que Rusia busca ser la potencia que cure a la humanidad de la pandemia como una estrategia para volver a posicionarse en el podio de las grandes potencias globales que controlan el monopolio de las decisiones económicas, políticas, diplomáticas y tecnológicas que mueven al mundo. @mundiario