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OMS: “Un total de 184 países se unen al Plan COVAX para distribuir la vacuna contra la Covid”

La humanidad continúa a la espera. La economía global y el funcionamiento del sistema de vida se reacoplan progresivamente con varios focos de alteración en la dinámica pública, pero siempre con el instinto de la subsistencia.
OMS: “Un total de 184 países se unen al Plan COVAX para distribuir la vacuna contra la Covid”
Una dosis experimental de la vacuna contra la Covid-19 / WHO.org
Una dosis experimental de la vacuna contra la Covid-19 / WHO.org

El multilateralismo y la cooperación entre las naciones nunca había sido tan importante como ahora. El paradigma de intercambios, ayudas y respaldos logísticos entre las potencias, los países subdesarrollados y los países pobres, todos en una sola red de unión diplomática, es la clave para frenar el ciclo biológico que tiene alterado el sistema de vida de la humanidad. No se trata de procurar un amplio espacio de cooperación internacional como estrategia geopolítica, sino como una causa común de supervivencia de la civilización. Ese es el objetivo y la lección histórica que nos dejará esta crisis. La OMS busca instaurar esa premisa con base en una política sanitaria global más allá de los sesgos e intereses de potencias como Estados Unidos, Rusia y China. 

Y es que un total de 184 países y economías se han unido al Fondo COVAX, que es una iniciativa internacional encabezada de forma conjunta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios -como la Alianza Internacional de Vacunas (GAVI) para garantizar un acceso mundial eficaz y equitativo a las vacunas contra la COVID-19, anunció este pasado martes el jefe de la OMS.


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Esto implica que la autoridad de salud pública global se encuentra desarrollando un ambicioso plan de cooperación multilateral bajo lo que esta crisis ha configurado como la ‘diplomacia sanitaria’, es decir, las ayudas, los suministros y las comunicaciones entre países para dotar insumos médicos, herramientas de bioseguridad y personal sanitario con el objetivo de combatir la expansión del coronavirus en los países con sistemas de salud y economías más débiles que no pueden invertir grandes o ninguna suma de fondos públicos en la contención de la pandemia. La premisa es lo más exponente del derecho internacional humanitario; ayudar a otros países para que se pueda equilibrar el clima de la salud pública mundial como estado de conservación de la civilización moderna.

"COVAX representa la cartera más amplia de posibles vacunas contra la COVID-19 y la manera más eficaz de compartir equitativamente vacunas seguras y eficaces en todo el mundo", dijo ayer en una conferencia de prensa virtual el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, desde la sede del organismo en Ginebra (Suiza).

La estrategia de la OMS se basa en crear un puente sanitario humanitario internacional que exporte las vacunas contra la Covid-19 desde los países productores (Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y China) hacia las distintas regiones del planeta, posiblemente en este orden: Europa, Asia, África, América Latina, Medio Oriente y Oceanía (Australia, Nueva Zelanda y las islas del Pacífico).

"Compartir de manera equitativa las vacunas es la forma más rápida de proteger a las comunidades de alto riesgo, de estabilizar los sistemas de salud y de impulsar una verdadera recuperación económica mundial", agregó.

Sin embargo, el proyecto de inmunización mundial requerirá de estándares sanitarios muy rigurosos, inicialmente, con la aprobación segura de las vacunas por parte de los grandes organismos reguladores de medicamentos, como la FDA en EE UU, la Agencia Europea de Medicamentos y la Alianza Internacional de Vacunas. Una vez que esos entes le den el visto bueno a las potenciales y más avanzadas vacunas que hay actualmente, las de Moderna y AstraZeneca, entonces podría generarse un clima de confianza en los gremios médicos y en los Gobiernos de los países receptores, lo cual llevaría a la vacunación de al menos el 70% de la población mundial, que es el estándar mínimo para lograr detener la pandemia de aquí al año 2022, según la OMS. 

“Como uno de los países principales en lo que respecta al desarrollo de vacunas, China se ha unido oficialmente a COVAX. Esta decisión fue descrita por un portavoz de la Cancillería china como un paso importante para defender el concepto de comunidad de salud para todos y para cumplir el compromiso de convertir las vacunas contra la COVID-19 en un bien público mundial”, según detalló un reporte de la agencia de prensa estatal china Xinhua.

La estrategia del gigante asiático, como la actual segunda y potencial primera economía del mundo, consiste en garantizar la gratuidad de la vacuna como un elemento sanitario clave en la supervivencia de la humanidad y no como un factor mercantilista más que sea objeto de flujos financieros en el sistema capitalista mundial por parte de EE UU debido a la posición de la nación norteamericana como el mayor rival de China, y también de Rusia, en esta carrera científica mundial contra la pandemia.

En la conferencia de prensa virtual de hoy, el jefe de la OMS también mencionó la “preocupante fase en la que ha entrado la pandemia de COVID-19”. La percepción del organismo es que las condiciones climáticas en una buena parte de Occidente podría agravar la pandemia debido al impacto que tienen las bajas temperaturas y las olas de frío en los microorganismos que expanden la influenza o la gripe común.

“Con la llegada del invierno al hemisferio norte y la aguda aceleración registrada en el número de nuevos casos de COVID-19, los próximos meses serán difíciles, sobre todo en Europa y en América del Norte”, advirtió el jefe de la OMS.

Por lo tanto, la extrema bajada de las temperaturas en esas regiones podría crear un clima de retracción respiratoria en las poblaciones de países como EE UU, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Noruega, Suecia, entre otras, debido al frío extremo que agrava las afecciones como resfriados, gripes, influenza y creando el potencial riesgo de que alguna de ellas se mezcle con los contagios de Covid-19, generando un cóctel infeccioso que expandiría aún más las cadenas de transmisión del virus en el país epicentro de la pandemia, Estados Unidos, y de la segunda ola creciente en Europa. 

"Así que es importante que todos los Gobiernos se concentren en los principios básicos que ayudan a romper las cadenas de transmisión y salvan tanto vidas como medios de vida", dijo.

Esos principios consisten en aplicar las medidas de bioseguridad correspondientes para que los rebrotes sean suprimidos mediante el control de las movilizaciones sociales sin dañar los sistemas económicos, solo limitando y regulando los flujos urbanos con confinamientos selectivos, algunos cierres comerciales temporales y estableciendo perímetros de cuarentenas preventivas como se ha hecho desde el pasado fin de semana en Madrid, Londres y París. 

De acuerdo con el sitio web de la OMS, para el 19 de octubre había 198 candidatas de posible vacuna contra la COVID-19 en todo el mundo y 44 ya estaban en pruebas clínicas.

La humanidad continúa a la espera. La economía global y el funcionamiento del sistema de vida se reacoplan progresivamente con varios focos de alteración en la dinámica pública, pero siempre con el instinto de la subsistencia y la conservación por delante mientras llega la cura biológica-genética de la tercera pandemia más devastadora de la historia. @mundiario