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La OMS revela el factor determinante que hizo explotar la pandemia de coronavirus

“Las pandemias y enfermedades derivan de no cuidar el planeta”, advierte la directora de Salud Pública del organismo. La constante actividad industrial y económica de la humanidad mercantiliza la contaminación como un simple resultado de la dinámica de la producción capitalista.
La OMS revela el factor determinante que hizo explotar la pandemia de coronavirus
La directora del Departamento de Salud Pública de la OMS, la médica española María Neira / WHO.org
La directora del Departamento de Salud Pública de la OMS, la médica española María Neira / WHO.org

Todo ciclo biológico y natural sacude a la humanidad para reestructurar su composición demográfica y su sistema de vida, aunque sea una perturbación muy traumática para la población mundial. Así como ocurrió con la pandemia de la peste negra en 1347 y la de influenza en 1918, en 2020 tiene lugar la de Covid-19, que ha trastocado por completo la dinámica de funcionamiento de esta civilización postmoderna en la que nos desarrollamos y desenvolvemos con paradigmas muy distintos a los del siglo XXI.

Y es que el organismo encargado de controlar y gestionar esta crisis sanitaria que tiene en retracción la estructura de relaciones donde somos sociedad y países enteros, se ha vuelto a pronunciar para revelar información clave que permita entender cómo la humanidad ha llegado a este punto fatídico. María Neira, directora de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado un factor por encima de todos: el cambio climático.


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Esto implica que la alteración de las temperaturas en todo el planeta ha modificado la estabilidad de los ecosistemas en un punto tan elevado, que los microorganismos se exacerban y mutan hasta cambiar toda la cadena biológica que existe en las especies animales, incluso los seres humanos, por la composición de sus células. Ese brusco cambio de temperaturas proviene de la acelerada actividad industrial que sostiene el complejo y vasto aparato de la economía mundial. 

La doctora española ha participado durante esta semana en las Jornadas Iberoamericanas sobre coronavirus y Salud Pública, y ha dado algunas claves sobre el inicio y el desarrollo de la pandemia. En concreto, ha señalado “seis factores claves para acabar con la pandemia, todos ellos atravesados por uno que toca de alguna manera a todos, el cuidado del medio ambiente”.

El sistema capitalista moderno no entiende, y la élite política global que lo domina tampoco quiere entender, el delicado equilibrio que debe existir entre el actual modelo extractivista de energías no renovables y producción industrial con combustibles fósiles para la economía mundial, y la integridad estructural del ecosistema de la naturaleza, pues ambos no pueden coexistir, ya que supone la anulación del medio ambiente tal como lo conocemos. 

“Era cuestión de tiempo porque los elementos del cóctel estaban servidos. Hemos tenido una relación pésima con el medio ambiente, con los ecosistemas, con las deforestaciones tan agresivas que tienen muchísimo que ver para que se hayan cambiado las condiciones de vida”, afirma Neira, culpando a “los ciudadanos de todo el mundo” de lo sucedido.

Los incendios forestales, las perforaciones en el subsuelo para la extracción de petróleo, la contaminación de los mares y océanos con desechos químicos, la tala de árboles, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de las grandes corporaciones, todos estos elementos formaron el caldo de cultivo para alterar la composición genética de los seres vivos y las condiciones físicas de los entornos naturales donde habitan, generando como resultado una mutación agresiva de los virus, microorganismos y bacterias que se alojan dentro de todas las especies animales que existen, incluso en los humanos, hasta crear un puente de transmisión de animales a humanos en el caso de nuevos virus producidos por evoluciones de cepas ya existentes en las especies y ecosistemas infectados por la contaminación derivada de la actividad económica de nuestra civilización. 

“Las pandemias y enfermedades derivan de no cuidar el planeta”, advierte la experta de la OMS. El origen del coronavirus, según explica Neira, “no es algo casual y aleatorio que haya sucedido ahora”. “Es consecuencia de algo grave como el cambio climático, derivado de no respetar el medio ambiente y contaminarlo. Por ejemplo, otras epidemias graves como el Sida, Ébola o Zika llegaron por un salto de la salud animal a la humana”, detalla.

La constante actividad industrial y económica mercantiliza la contaminación como un simple resultado de la dinámica de la producción capitalista, lo cual coloca a la humanidad al margen de la naturaleza bajo el sesgo cultural y social de que esa perturbación no afectará a su población, pero nada más lejos de la realidad, y la pandemia de Covid-19 es la prueba de ello.

“Es decir, con nuestros actos modificamos el hábitat natural de los animales, provocando unas condiciones ambientales de estrés, con deforestación y prácticas agrícolas muy intensivas. En este sentido, por ejemplo, está el caso de los océanos, donde hay millones de toneladas de plástico, material que nos lo estamos comiendo, a la semana nos comemos el equivalente a una tarjeta de crédito, no es una cuestión de activismo”, explica Neira.

Las conexiones zoonóticas, es decir, el traspaso de virus de animales a humanos, como ocurrió con el SARS-CoV-2 (el que produce la Covid-19), es el resultado de las mutaciones que los organismos de los animales sufren al consumir elementos de la naturaleza contaminados con los desechos químicos derivados de la actividad industrial humana; un ciclo pernicioso que retorna a nosotros.

A su vez, la experta añade que “alteramos el curso natural del desarrollo animal y de la biodiversidad en la naturaleza con la comercialización de especies de animales salvajes sin protección en su traslado. Todo ello, tanto el intercambio de especies de un lugar a otro, el destrozo de los bosques, selvas y otros lugares de la naturaleza donde viven los animales, y la contaminación del ambiente dan lugar a enfermedades infecciosas”.

Claramente, el curso natural del desarrollo humano funciona y existe de una forma diametralmente opuesta al curso del desarrollo animal, una absoluta disparidad que podría seguir pasando factura a nuestra civilización si la comunidad científica y política internacional no crea una nueva política global de relación de la humanidad con el medioambiente sin dañar la economía ni al ecosistema de donde, aunque a veces lo olvidemos, somos parte y del cual también proviene nuestra existencia. @mundiario