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OMS: “No es momento de complacencia pese a la euforia por las vacunas”

La comunidad internacional aboga por una distribución ordenada y rápida de la vacuna para así revertir los focos de deterioro que la cuarentena global indujo sobre el funcionamiento de las sociedades.
OMS: “No es momento de complacencia pese a la euforia por las vacunas”
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus / WHO.org
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus / WHO.org

La humanidad ha entendido que inmunizarse contra los eventos biológicos volátiles que alteran su sistema de vida es la prioridad para afrontar el largo camino de la existencia de una civilización posmoderna que está en la búsqueda constante del máximo estadio del desarrollo. 

Es por ello que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió este pasado miércoles de que “no es momento para la complacencia pese a los resultados positivos de vacunas experimentales contra la covid habida cuenta el fuerte aumento de casos en regiones como Europa o América”.


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Esto implica que la máxima autoridad sanitaria global insiste en no crear un clima de expectativa global o de gozo internacional por el surgimiento de dos vacunas altamente efectivas en un 90% y 95% para las de las farmacéuticas Moderna y Pfizer, respectivamente, pues esa situación podría perjudicar la logística de distribución ante algún foco de nacionalismo de vacunas o incluso la percepción social de poblaciones que decidan dejar de emplear las medidas de bioseguridad por la confianza extrema en la eficacia de estos antivirales. 

“La eficacia de más del 90% de esas posibles vacunas, anunciada por compañías como Moderna, Pfizer-BioNTech o el laboratorio ruso que desarrolla la Sputnik V, nos mantienen cautelosamente optimistas en que haya más medios contra el coronavirus en los próximos meses”, señaló el director general.

Por lo tanto, el paradigma de la ciencia moderna ha escalado a una fase de desarrollo sanitario totalmente enfocada en reducir al máximo la capacidad infecciosa de la covid-19 para generar una inmunidad médica, social y económicamente sostenible a largo plazo para los países. 

El experto etíope también alertó de que “se está detectando un preocupante número de pacientes de covid-19 con secuelas en su salud a largo plazo tras superar la enfermedad, pues esta la provoca un peligroso virus (el SARS-CoV-2) que puede atacar cualquier sistema del organismo”. 

Entonces, existe la necesidad de que las naciones de todo el mundo apliquen una doble política sanitaria; la primera es la atención de emergencia para casos de covid-19 activos, y la segunda es el tratamiento de las consecuencias dejadas por el patógeno tras su infección en las células de la persona contagiada. 

“Todos los países tienen que utilizar todos los recursos a su disposición para seguir combatiendo el avance del coronavirus, desde el rastreo de casos a las cuarentenas de afectados sospechosos. No hacerlo puede llevar a muertes, sufrimiento y efectos en sus economías”, afirmó el jefe de la OMS. 

La agencia de salud de la ONU ya no es partidaria de implementar confinamientos masivos, sino de ejecutar esa medida con focos selectivos sobre territorios locales o regionales de forma proporcional a la cantidad de rebrotes en el país, como se ha hecho, por ejemplo, en España, ante la segunda ola de la pandemia. 

La comunidad internacional aboga por una distribución ordenada y rápida de la vacuna para así revertir los focos de deterioro que la cuarentena global indujo sobre el funcionamiento de las sociedades al paralizar sus dinámicas de trabajo, producción, intercambios y consumo. @mundiario