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La OMS duda de la vacuna de Rusia contra la Covid-19 y le sugiere más pruebas

La autoridad sanitaria global mantiene su política de escepticismo sobre la carrera científica global que desarrollan las potencias que controlan el planeta rumbo a la tan ansiada vacuna.
La OMS duda de la vacuna de Rusia contra la Covid-19 y le sugiere más pruebas
Una fase preliminar de pruebas de una vacuna contra el coronavirus en un laboratorio británico / Pixabay.
Una fase preliminar de pruebas de una vacuna contra el coronavirus en un laboratorio británico / Pixabay.

En medio de la peor crisis humanitaria multidimensional que ha sacudido al mundo en el siglo XXI, el organismo encargado de administrar esta contingencia ha optado por el escepticismo como parte de su política global de salud pública. La OMS muestra una postura que podría ralentizar la velocidad de la actual carrera científica global rumbo a la vacuna que podría frenar el avance de la pandemia de coronavirus. Esta vez, el blanco de las críticas es la tercera potencial mundial; Rusia.

Y es que la Organización Mundial de la Salud se pronunció este martes con una declaración un tanto ambivalente, pues manifestó su respeto a los protocolos y reglamentaciones que actualmente marcan el desarrollo de una vacuna contra la Covid-19, luego de que Rusia prometiera “millones” de dosis desde comienzos de 2021. De hecho, el ente sanitario abogó por las gestiones de la comunidad científica mundial, pero se refirió de forma indirecta y con una connotación pesimista hacia la estrategia de Rusia en su proyecto por la polémica vacuna que el país prevé aprobar el próximo 10 de agosto.


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“Toda vacuna y todo medicamento para este fin debe estar sometido a todas las pruebas y ensayos antes de ser homologado para su difusión”, afirmó este martes, 4 de agosto, el portavoz de la OMS Christian Lindmeier, consultado sobre los anuncios rusos en una conferencia de prensa en línea.

Esto implica que el ente multilateral, adscrito a la ONU, ha dejado clara su posición; no toma partido geopolítico ni diplomático, ni siquiera científico, pues de hacerlo, podría ser interpretado por China o Estados Unidos como una alineación hacia el poder de Rusia, que actualmente tiene en configuración una importante estrategia mediante la cual Moscú exporta un medicamento ruso a América Latina, el Avifavir, para ayudar a la región a combatir la pandemia, pero con un evidente trasfondo geopolítico basado en ganar mercados potenciales en el llamado ‘patio trasero’ de EE UU rumbo a la nueva era post-Covid que se avecina para la humanidad y la economía mundial.

“Hay directrices muy claras, reglamentaciones para hacer avanzar las cosas de manera segura y eficaz”, insistió el funcionario de la OMS.

Concretamente, los proyectos de desarrollos de vacunas se componen de tres fases, sobre las cuales Rusia no ha informado en ningún momento y se ha mantenido hermético hasta el día en que anunció una supuesta respuesta de inmunización en voluntarios, aunque posiblemente, Moscú decidió mantener el secretismo como política de Estado para evitar que Washington ejecutara sanciones, represalias comerciales o causara tensiones diplomáticas en medio de la crisis mundial derivada de la pandemia.

“Por momentos, los investigadores individuales aseguran haber encontrado algo, lo cual es por supuesto una buena noticia. Pero entre encontrar y tener la posibilidad de tener una vacuna que funcione y haber atravesado todas las etapas hay una gran diferencia”, dijo remarcando que la OMS no tenía hasta el momento “nada oficial”.

Por esa razón, el ente ha adoptado una posición institucional en la que prefiere no apoyar financiera o diplomáticamente ningún proyecto científico biotecnológico de ningún país rumbo al hallazgo de la vacuna, pues dentro de la estructura de la OMS existe la creencia y la política global de que esta crisis biológica no será resuelta absolutamente con un antídoto debido a la naturaleza agresiva, perniciosa y expansiva de este ciclo natural histórico.

Rusia anunció este pasado lunes que tres empresas biomédicas estarían en condiciones de producir desde septiembre y “de manera industrial” una vacuna desarrollada por el laboratorio de investigaciones en epidemiología y microbiología Nikolái Gamaleia.

Entonces, la potencia eslava apuesta por crear una nueva industria posmoderna en la era de transición a la nueva era histórica después de la pandemia a través de la creación de mercados médicos y farmacéuticos que puedan incrementar la influencia rusa en América Latina, el Asia emergente y Europa no solo con la vacuna contra el coronavirus, sino también con sus plataformas tecnológicas, industriales y militares en detrimento de la hegemonía de Estados Unidos.

“Según las primeras estimaciones, podremos proporcionar cientos de miles de dosis de vacunas por mes y luego varios millones a comienzos del próximo año”, afirmó el ministro ruso de Comercio Denis Manturov a la agencia pública rusa TASS.

Es así cómo Rusia prevé masificar la biotecnología como su posible nuevo instrumento geopolítico para recobrar la importancia que la potencia post-soviética solía tener en el escenario mundial; ese es el gran objetivo y esencia del poder de Vladimir Putin, el sempiterno presidente ruso. @mundiario