Buscar

MUNDIARIO

La OMS dice que espera “con impaciencia” analizar la vacuna rusa contra el coronavirus

La ambición del poder geopolítico hace que las potencias, entre ellas el gigante comunista (Rusia), ignoren la rigurosidad y la ética humanitaria de la ciencia moderna. 
La OMS dice que espera “con impaciencia” analizar la vacuna rusa contra el coronavirus
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus / WHO Twitter.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus / WHO Twitter.

La etapa actual de esta crisis mundial ha generado un verdadero conflicto entre la geopolítica y la ciencia. Ambos paradigmas y mecanismos de dominio global chocan en un pulso por el control de la crisis biológica que hoy tiene a la humanidad y a la economía mundial en un estado de involución sin precedentes. La OMS insiste en evitar que la agenda de poder de Rusia mediante la vacuna contra el coronavirus se convierta en un potencial riesgo para los habitantes del planeta en medio de una pandemia que ya se encuentra en su segunda ola de contagios.

Y es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró este pasado miércoles que espera “con impaciencia” analizar los resultados de los ensayos clínicos de la vacuna contra el Covid-19 desarrollada por Rusia y anunciada el martes por el presidente de ese país, Vladimir Putin.


Quizás también te interese:

¿Cuándo el mundo tendrá la tan esperada vacuna contra la Covid-19?


Esto implica que la autoridad sanitaria global apuesta por la instauración de un paradigma científico basado en la ética y no en la política, pues el objetivo del organismo es frenar la crisis humanitaria que tiene en jaque al mundo entero, mientras que la estrategia de Moscú se muestra como una agenda para darle terreno y hacer que vuelva a cobrar fuerza la influencia postcomunista del nuevo Imperio Soviético que Putin desea expandir desde el lado del mundo que controla (hemisferio oriental) contra la influencia y el estatus actual de Estados Unidos como la mayor superpotencia mundial del siglo XXI, al menos hasta ahora, pese a que la pandemia le ha restado liderazgo global y tiene su epicentro en el país norteamericano. 

El inicio de la fase final de las pruebas de esta vacuna, en las que participarán más de 2.000 personas, estaba previsto para este miércoles, afirmó el mandatario ruso. Por lo tanto, no se descarta que Rusia trate de acelerar el proceso para avanzar a una fase 3 con ensayos en más de 10.000 personas, aunque surgen dudas sobre si el Gobierno ruso remitirá su vacuna para que pase por el ‘filtro’ de la OMS, que insiste en analizarla para comprobar su seguridad y eficacia, pero de manera sospechosa, el régimen de Putin no ha anunciado y ni siquiera insinúa alguna leve intención de contar con el aval del organismo mundial que la ONU creó, precisamente, para cumplir con la tarea de verificar medicamentos, vacunas y tratamientos para crisis de salud tan grandes como la actual. 

“La OMS está en contacto con científicos y autoridades rusas. Esperamos con impaciencia analizar los detalles de los ensayos clínicos”, indicó la organización internacional en un comunicado.

Entonces, el contexto parece denotar una realidad en la que Rusia deberá pasar por el escrutinio científico internacional antes de influir en el mundo con su supuesta vacuna anti-Covid, aunque Putin se muestra dispuesto a avanzar en su agenda de expansión geopolítica por la vía de la ciencia sin tener que enfrentar obstáculos en el camino, una conducta poco diplomática que podría perjudicar el estatus de Rusia en el escenario mundial y, peor aún, la integridad de la salud pública global.

“Acelerar la investigación (para la obtención) de la vacuna debería realizarse siguiendo los procedimientos establecidos en cada etapa de la puesta a punto. Esto para asegurarse de que todas las vacunas que finalmente se producirán serán al mismo tiempo seguras y eficaces”, añadió la OMS.

Si no hay aprobación de la OMS, la comunidad científica internacional le pondrá una especie de muro de contención o de válvula a los intereses de las potencias mundiales. Incluso Estados Unidos podría actuar de forma unilateral bajo una política exterior que le autoconfiera la potestad de un programa de vacunación mundial al margen del derecho internacional humanitario y de las directrices de la OMS, que al mismo tiempo lo conllevaría a violar la Carta de las Naciones Unidas. 

El organismo pidió además “un acceso rápido, justo y equitativo en el mundo entero a la vacuna del nuevo coronavirus”. En este aspecto, no se descarta que pueda crearse un nuevo mercado mundial basado en una jerarquía global determinada por el sistema capitalista en la distribución y comercialización de la vacuna por parte de las potencias que se disputan ese espacio de dominio mundial en una carrera sin tregua; EE UU y Rusia con China a la sombra. 

Hasta ahora, Rusia no ha publicado los estudios detallados de los resultados de los ensayos clínicos que demostraban la supuesta eficacia de su vacuna. Ni siquiera el Instituto Internacional de Vacunación ha aprobado el antiviral ruso, lo que da a entender que su efectividad y viabilidad médica tiene menos de un 10% de eficacia.

La OMS ya había reaccionado el martes con prudencia y escepticismo al anuncio de Putin. También había recordado que la “precalificación y la homologación de una vacuna exige un procedimiento riguroso”. Sin embargo, la ambición del poder geopolítico hace que las potencias, entre ellas el gigante comunista (Rusia), ignoren la rigurosidad ética y humanitaria de la ciencia moderna en una crisis tan grave como esta. @mundiario