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OMS: “Asia controló la pandemia porque no se relajó con el descenso de casos”

La política sanitaria global no es homogénea, pero el organismo trata de que exista un consenso internacional sobre el método adecuado a través del cual se debe controlar o contener la pandemia mientras llega la vacuna contra la Covid-19.
OMS: “Asia controló la pandemia porque no se relajó con el descenso de casos”
Personas caminando por el centro comercial de Tokio, la capital de Japón, en medio de la pandemia de Covid-19 / Pixabay.
Personas caminando por el centro comercial de Tokio, la capital de Japón, en medio de la pandemia de Covid-19 / Pixabay.

Aunque el pernicioso ciclo biológico de la Covid-19 continúa instalado de forma prolongada y, muy probablemente, endémica en la humanidad, hay regiones del planeta donde el patógeno SARS-CoV-2 (el nuevo tipo de coronavirus que causó la actual crisis sanitaria mundial) ha perdido intensidad y fuerza de propagación. No todos los países que reactivaron su vida económica y social se está atravesando la segunda ola, pues existen varios focos de supresión epidemiológica bien implementados en territorios que podrían ser un muy buen patrón a seguir para el hemisferio occidental; el actual epicentro global de la pandemia. 

Y es que la región de Asia-Pacífico, la primera del mundo en la que se detectaron casos de COVID-19, “ya es ahora la menos afectada puesto que logró controlar la pandemia, esto se debe a que no se relajó cuando los contagios descendieron”, advirtió este lunes el máximo responsable de emergencias de la OMS al comparar la situación del continente asiático con la de Occidente.


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Esto implica que la clave para controlar la pandemia está en mantener las medidas de bioseguridad y restricción aun cuando la curva de expansión de la Covid-19 esté bajando. De hecho, al reducir las movilizaciones urbanas en el momento en que el confinamiento y el distanciamiento social empiezan a dar resultados en los cortes de las cadenas de transmisión, los contagios caen con mayor rapidez y la salud pública se estabiliza en un clima de relativa pausa. 

“Muchos otros países dibujaron una línea de llegada imaginaria y cuando llegaron a ella frenaron sus actividades de prevención, mientras que los de Asia las continuaron”, dijo en una rueda de prensa el director ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Emergencias Sanitarias, Michael Ryan.

Por ejemplo, en España, Alemania y varios países de América Latina se establecieron lapsos de duración de los estados de emergencia y de las restricciones urbanas, comerciales, económicas y sociales como si la expansión del virus tuviese fecha de caducidad inmediata o automática, lo que creó una expectativa civil enorme por la ansiedad social de terminar los períodos de aislamientos para retomar la dinámica cotidiana bajo el sesgo público de que el virus se atenuaría con el fin del estado de alarma. 

Nada más lejos de la realidad, pues apenas se inició la desescalada en España y los sitios públicos reabrieron, surgieron rebrotes que se han agrupado en bloques de contagio cada vez más grande hasta generar lo que ya en Europa es la segunda ola de la pandemia, mientras que en Latinoamérica se mantiene la tendencia lineal, continua y ascendente en los casos de Covid-19 sin techo cercano a corto plazo. 

El epidemiólogo irlandés subrayó que, “aunque cada país de Asia-Pacífico ha seguido distintas estrategias, han tenido puntos en común, entre ellos la ventaja de que su opinión pública confía más en su Gobierno y cumple mejor y a más largo plazo las medidas que les han pedido”.

Por lo tanto, el factor político es ineludible en esta etapa de la crisis global, pues la cultura social, la idiosincrasia y el ejercicio de la actividad pública en esa región desarrollada se encuentra en estándares muy altos de aceptación, respeto y apoyo civil gracias a la fortaleza de las instituciones, del Estado de derecho, de la democracia y, sobre todo, de los sistemas educativos de esas naciones donde el capital humano es el principal motor del crecimiento económico, especialmente en períodos de inestabilidad como este. 

Citando los ejemplos de Corea del Sur, Japón, China, Taiwán, Singapur o Australia, Ryan también afirmó que “todos esos países han centrado su estrategia en la detección de casos y la cuarentena de contactos, a los que no solo se les mandó a casa, sino que se les dio apoyo en forma de alojamiento, alimentación o servicios de ayuda”.

Las inversiones de esos países en sus sistemas de salud pública se han incrementado exponencialmente mediante paliativos como complementos de la estrategia de contención epidemiológica a través del apoyo al confinamiento desde el Estado, pues muchos Gobiernos occidentales, si bien ha inyectado ayudas económicas, no han sido suficientes para generar mecanismos de acompañamiento social a los segmentos de la población infectados con Covid-19. Es decir, hay algunos subsidios en Estados Unidos, España, Francia, Alemania y los hubo en cierto punto en ciertos países de Latinoamérica, pero no se ha registrado en ninguna parte del mundo un acompañamiento socioeconómico real del Estado a los infectados de coronavirus tal y como se ha implementado esta política en las naciones asiáticas y del Pacífico. 

“Si me pidieran como experto de salud pública que ordenara una cosa para mejorar la situación, sería tomar medidas para garantizar que cada contacto de un caso confirmado está en cuarentena el tiempo necesario, algo que no está ocurriendo sistemáticamente en los países que ahora sufren una fuerte alza de casos”, afirmó Ryan.

El problema o la falla estructural de muchos Estados en este aspecto es que no logran mantener la sostenibilidad fiscal de las cuarentenas porque sus poblaciones entran en fatiga social y económica ante el impacto de la pandemia en el sistema de trabajo y producción, y al no proveerles un salvavidas socioeconómico, entonces resulta imposible para esas personas quedarse aislados en casa sin generar ingresos para aliviar el consumo básico de la subsistencia cotidiana.

La política sanitaria global no es homogénea, pero la OMS trata de que exista un consenso internacional sobre el método adecuado a través del cual se debe controlar o contener la pandemia mientras llega la vacuna contra la Covid-19 que permita inmunizar eficazmente a la población mundial. Los Gobiernos de todo el mundo deben implementar mecanismos de acompañamiento socioeconómico a sus pacientes con el objetivo de evitar fatigas económicas que deriven en un desorden social por el instinto de la subsistencia en un contexto de paralización o funcionamiento parcial de la economía ante la magnitud de una crisis de salud pública cuyo fin aún está lejos. @mundiario