Ocio nocturno y rebrotes, un peligro innegable

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Concierto en vivo. / Pixabay
El peligro que supone la juventud en locales de ocio nocturno parece algo evidente y las CCAA están a un paso de legislar normas más restrictivas pero el ocio nocturno no tiene nada que ver con la restauración, y su restricción solo debe circunscribirse al riesgo demostrado, el de la noche.
Ocio nocturno y rebrotes, un peligro innegable

No podemos meter en el mismo saco el llamado ocio nocturno, con la hostelería y restauración, si bien es verdad que al hablar del sector hostelero siempre ha llevado implícito éste tipo de negocio de copas y discotecas.

La restauración (y hostelería) abarca lo que conocemos hoy en día como los bares, restaurantes, tabernas, cafeterías, mesones, bodegas, chiringuitos, pizzerías, kebab…, donde se ofrece al público bebida y/o comida. En la época en la que estamos, post-alarma de Covid (o rara normalidad), los clientes están sentados, a 1,5 metros de distancia, con aforos interiores acotados y con medidas estrictas (y no pocas) marcadas por las distintas CCAA.

El ocio nocturno, no nos confundamos, es otra cosa, son discotecas, salas de fiestas, cafés teatro, pubs, bares de copas… quiero advertir que no se puede confundir un ocio con el otro “ocio nocturno”, no tienen nada que ver, ni en su uso, ni en sus horas ni (normalmente) en su público.

En los locales nocturnos donde se eleva el tono de voz, por música alta  (como en las discotecas), la probabilidad de contagio se incrementa alrededor del 20% y aunque por legislación tienen un aforo limitado, se debe consumir sentados, a distancia de 1,5 metros y con mascarillas (mientras no se consuma),  pero todos sabemos que nuestros jóvenes, los mayores consumidores de éstos locales, y más en plena época veraniega, profanan las medidas de seguirdad, en su gran mayoría. Basta pasearse por la mayoría de discotecas de las costas españolas para comprobar que pocas o ninguna medida se cumplen. Desgraciadamente, y salvando honrosas excepciones, raramente veremos cumplirse la ley en éstos locales, y para pruebas nos remitimos a los  brotes de Covid19 que se han detectado en los últimos días en Córdoba, Gandía, Santa Pola, Murcia (Atalayas)… y  han tenido como epicentro locales de ocio nocturno .

Está claro que copas, juventud y nocturnidad, en locales de ocio o en la calle, de botellón (por cierto, ésta última prohibida por ayuntamientos, pero a la que no se le “mete mano”), es un cóctel molotov para los rebrotes del coronavirus, en donde las medidas de seguridad, mascarillas…dejan paso a  la relajación más absoluta y al riesgo más apremiante, ya que éstos jóvenes son el vehículo asintomático ideal para contaminar a padres y abuelos de manera rápida e incontrolada.

La educación dentro y fuera de la familia es de suma importancia para la concienciación de jóvenes a evitar éste tipo de reuniones no controladas y sin medidas de higiene y seguridad, ya que  nunca será suficiente alertar a esta población sobre la imprudencia de sus actuaciones. Sabemos que son hábitos de su ocio  muy difíciles de modificar, pero la sensibilización debe ser prioritaria a la hora de hablar con ellos.

Recordamos que son las Comunidades Autónomas las autoridades en materia de salud desde el fin del estado de alarma, y éstas hablan de que “no le temblará la mano para imponer medidas contundentes para garantizar la seguridad; aunque esto suponga cerrar el ocio”. Mi opinión es que ya están tardando, pero para cerrar el ocio nocturno, el de las discotecas y la botellona, y no al sector de restauración, que nada tiene que ver con esto y que ya han sufrido bastante la crisis sanitaria como para que se les arrastre en éste tsunami de posibles cierres de establecimientos de ocio. @mundiario

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